Gustavo Salinas, director ejecutivo de Toyota Argentina, afirmó que el proyecto de US$1.341 millones para producir un vehículo electrificado en Zárate —la mayor inversión de la historia automotriz argentina— fue posible por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y por la confianza que, según dijo, empezó a recuperarse desde fines de 2023.
La iniciativa fue aprobada por el comité evaluador del régimen el 30 de septiembre, pero todavía requiere la decisión final de la casa matriz en Japón. Consultado sobre si se habría concretado sin el RIGI, Salinas respondió que no. El proyecto contempla una planta cuya producción se destinará en 80% a América Latina, uno de los argumentos que la empresa presentó para respaldar la apuesta regional.
Una inversión pensada a largo plazo
Salinas recordó que Toyota lleva 30 años explicando a Japón las condiciones de Argentina. Durante ese período, señaló, el país tuvo 12 presidentes y atravesó gobiernos de distintas ideologías y ciclos económicos, mientras la compañía mantuvo sus planes de crecimiento. Su primer viaje a Japón fue en octubre de 1996: entonces le mencionaron el talento argentino y el orden macroeconómico como motivos para instalarse, y el ejecutivo se preguntó qué había ocurrido con esas condiciones desde entonces.
El directivo sostuvo que la compañía ya había anunciado una inversión importante en 2001 y 2002, en plena crisis, para renovar la generación de camionetas. Según Salinas, otros actores creyeron que la decisión era una locura, pero permitió a Toyota adelantarse a competidores que no actualizaron sus modelos. Afirmó que hoy la empresa lidera la producción, las ventas y las exportaciones automotrices argentinas.





