La Iglesia argentina busca que la visita de León XIV, prevista para el domingo 8 de noviembre, no se reduzca a una agenda ceremonial. En el Episcopado quieren que el viaje abra un canal estable con el Gobierno de Javier Milei, después de casi cuatro décadas sin una visita papal al país.
La Iglesia quiere una relación que no se corte tras la visita
El planteo que los obispos hicieron llegar a interlocutores oficiales es que el vínculo no quede atado solo a los preparativos del viaje ni a una tregua pasajera. La expectativa, según el entorno eclesiástico, es que exista un canal de diálogo permanente, con nombres definidos y una agenda que no dependa de cada coyuntura.
En algunos sectores de la Iglesia incluso aparece malestar por la impresión de que el acercamiento oficial responde a una conveniencia política. Entre obispos y allegados a la conducción episcopal circula el temor de que, una vez que el Papa abandone Argentina, los contactos vuelvan a diluirse y la relación institucional pierda intensidad.
La Casa Rosada toma nota, pero sin definir el alcance del vínculo
Del lado oficial, las conversaciones giraron en torno a la coordinación de la visita y a la necesidad de que el viaje no termine convertido en un traspié político. Un alto funcionario del Gobierno consideró lógico el pedido de la Iglesia, aunque todavía no se habló de una fórmula concreta para sostener ese vínculo más allá de la estadía papal.





