Fabrizio Javier Pineda González ejercía el ministerio como sacerdote en una de las parroquias de Ecuador, pero tras una investigación realizada por las autoridades eclesiásticas de Quito con la colaboración de la Diócesis de Punto Fijo, en nuestro país, se determinó que el joven no poseía ningún registro de ordenación. Frenaron su engaño.
Pineda González, oriundo del estado Trujillo, siempre estuvo ligado a la Iglesia católica, pues estudió en el seminario, pero fue expulsado por problemas de dinero.
También viajó a Australia para formarse como teólogo, por lo que vecinos del sector donde nació realizaron obras benéficas para ayudarlo, pero nunca culminó esos estudios.
En el tiempo que se hizo pasar por cura, realizó matrimonios, bautizos, confesiones y otros actos religiosos que ahora serán revisados por las autoridades eclesiásticas en Ecuador.
