Aniversario

¡PANORAMA cumple 101 años! Aquí nuestro editorial

Foto: Panorama

La música alimenta el alma, y cada nota musical es como el ADN de la felicidad, pues en Venezuela llevamos en la sangre el joropo, la tonada, la gaita y el galerón como sellos indelebles del optimismo y de la alegría que nos caracterizan.

Hoy cumplimos 101 años, cerramos un muy productivo ciclo centenario. Foros, ch arlas y encuentros mensuales aderezaron una programación dedicada a devolverle al público zuliano todo su mucho afecto. 

Hoy  le entregamos una encantadora edición en la que cada página destila ritmo, pasión, emoción y cariño. Cada género musical identifica un momento, una región, un recuerdo, un compositor, incluso, hasta un tema. Para ninguno hay espacio para la duda: ni para nosotros, quienes elaboramos esta edición, ni para ustedes que hoy la tienen en sus manos, de que Venezuela es toda una nota. Es la nota más bella, la más sublime y la más intensa de todas las que existen en el pentagrama del Caribe, Suramérica y más allá.

Este país suena a esperanza, a futuro, a ganas de querer comerse al mundo, suena como suenan los venezolanos en cualquier parte en donde se encuentren: a triunfo; suena a perseverancia, a vanguardia, a gallardía y a solidaridad. Suena a talento, a creación, a inspiración. Esta nación es un inmenso pentagrama que espera porque sus hijos escriban sobre él las más armoniosas notas.

Hoy no estamos para desafinar con alaridos ‘demodé’, estamos para acoplarnos a un coro de buenas intenciones capaz de interpretar unido los mejores himnos. PANORAMA no se cansa de creer que es posible una Venezuela en la que la justicia social y el progreso colectivo no se riñan entre sí, en la que sus habitantes sean capaces de respetarse en medio de sus diferencias, un país en el que se pueda convivir y trabajar en paz. En que el que dirigentes y dirigidos entiendan bien cuál es su aporte para el bienestar de la nación. No vale desentenderse ni delegar en otros la responsabilidad.

En esta Casa Editorial trabajamos incesantemente por contagiar a nuestra audiencia del optimismo que debe despertar vivir en una tierra privilegiada como esta en la que habitamos. Nada más cierto en estos días que al mal tiempo se le espanta con buena cara, con entusiasmo, con perseverancia, y es en estos precisamente, cuando se requiere que estemos más afinados y atinados, más prestos a no dejarnos llevar por el nihilista desánimo.

¿A quién no le estremece escuchar el Alma Llanera en cualquier escenario?, ¡levante la mano al que no se le ha erizado la piel de orgullo cuando oye la  Grey zuliana! ¿Quién no ha llorado con las tonadas de Simón? ¿a quién no se le hincha el pecho de orgullo cuando suena Moliendo café? ¡Que nos desmienta algún lector si cuando con su “sonido original” Guaco no eleva en todos ese “Sentimiento nacional” ¿Y quién no se ha sentido reivindicado con la trova de Alí? 

Estemos a la altura de las circunstancias y pongámosle pecho a la adversidad.  Bien nos lo va a saber agradecer la historia. Los venezolanos sabemos de dificultades y las libramos con la única receta posible: el entendimiento. Que este canto a dos voces que hoy se escucha mantenga el tono de respeto y tolerancia debido,  y que, más allá de las tonalidades individuales, prevalezca la serena confianza en nuestra capacidad como nación de acallar trompetas de guerra.

¡Venezuela es una gran nota! una nota sublime, la nota que mejor suena en cada corazón de sus hijos, y solo debemos escucharla para contagiarnos y ejecutar día a día mejor nuestra parte de esta melodía nacional, un país que arrulla a sus hijos con su himno, y que como las garzas blancas vuela elegante por llanuras, sierras y montañas. Trina con sus canarios y pericos y canta fuerte como los mejores gallos.

Síguenos

Comentarios

Inicia sesión para unirte a la conversación.

Cargando comentarios…

Más en Aniversario