Aniversario

La guaracha siempre está de fiesta

Fue en Cumaná en 1961. En una presentación de un grupo bautizado Mario y sus Diamantes, el empresario discográfico Miguel Ángel Piña —del sello Palacio— le ofreció a su director firmarlo. Un mes después, El Cable era hit nacional. 

Mario Carniello se llamaba el italiano que, aunque había comenzado a tocar música de ambiente en restaurantes y locales del Zulia con un acordeón y cinco acompañantes, migró al órgano que tocaba en la catedral de Maracaibo y en la iglesia Santa Bárbara.   

Pero si Mario triunfó arrolladoramente, ya tenía un antecedente. “Un invidente, Tulio Enrique León, había grabado, en 1959, cumbias y porros instrumentales con órgano”, como recuerda el locutor Enio Trujillo. 

De Mario y sus Diamantes, la fiebre se contagió. “Yo tocaba acordeón y compré un órgano. Salieron Los Imperial’s de Harold Zavala, en 1961. Un año después, aparecimos nosotros, Los Master’s. Y nos hemos quedado por 53 años”, apunta el director de ese grupo, el más emblemático de todos, Gilberto García. 

Los imperials, trayectoria.

 

 

Los Mustang´s – Los Imperial´s – Los Master´s

 

 

Los Imperials: Mi Suegra/ Percance

 

 

Los Diamantes. El hueso de María.

 

Un estandarte que se expandió rápidamente por todo el país. “Mario y sus Diamantes pegaron El Cable (guaracha instrumental). Los Imperial’s graban su primer disco (Ritmo y Color, del que se desprende Caramelito: A ti que te gusta ¡ay! caramelo santo/ y a ti que te vuelve loca un caramelo en la boca) y nosotros. Nos hemos mantenido por la constancia”,  agrega.    Perseverancia que se ha mantenido en la preferencia del zuliano. Es quizá Maracaibo la única ciudad del mundo que repite, día a día, y fin de semana tras otro, los temas de sus grupos bailables —ya típicos— en sus fiestas y en sus programas de radio.

“Ahí la radio ha tenido un papel preponderante”, agrega Trujillo, locutor con más de 20 años en la radio asociado a la difusión de esta música. “Primero fueron Oscar García y Guillermo Barrera. Luego, tras una suerte de receso, Reinaldo Cubillán, con el rescate de esa música para espacios como Bailando a lo zuliano”, explica. 

“Yo no vivo sin ti, Margarita / con tus playas sueño,  Margarita / yo no vivo sin tu amor” o “Allá viene Bartolera, le dice Lalo a Bartolo/ no importa que sea trampera/ con tal no me deje solo”, son hits inolvidables e infaltables en los saraos marabinos.

Luego de la explosión Master’s e Imperial’s, vino una seguidilla de grupos en el occidente del país. “Nacieron muchos conjuntos. Los Casino, Grupo Mara, Los Mustang, Los Brillantes”, agrega García.

En el año 2000, Cabimas impulsó un renacimiento de grupos con nuevas propuestas. El Gran Caribe de Numan Medina encabezó la vanguardia, seguida en San Francisco por Madero Show.

“No sé si ese fenómeno que se da aquí se dé en otras partes del mundo, pero no he tenido noticias de eso”, agrega Trujillo. La música hecha con órgano sigue sonando, se sigue bailando, se sigue radiando. Una música que es, hace mucho tiempo, emblema de la región. 

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