Para evidenciar el contraste entre un sistema político-económico que favorece y respeta las libertades individuales a otro que se dedica a imponer y coaccionar las libertades fundamentales del ser humano, el caso de las Coreas es un prototipo potente para ilustrarlo. Empecemos.
Investigar sobre Corea del Norte es un desafío mayúsculo porque no publican cifras socioeconómicas oficiales y es inaccesible informaciones por medio de otras fuentes debido a su hermetismo y opacidad.
Este país está sumergido bajo la economía de planificación centralizada, por ello todas las empresas pertenecen al Estado, la entrada al país de extranjeros es altamente restringida y a los nacionales no les permiten salir por ningún motivo, puede decirse que es el país más aislado y cerrado del mundo, los norcoreanos no conocen el mundo exterior, no tienen acceso a internet sin controles a menos que seas un funcionario del gobierno, la televisión y la radio están ajustados para recibir únicamente frecuencias controladas por el Estado, cuentan con sólo periódicos oficiales del partido, hasta el 2013 no estaba permitido el uso de celulares ni para los turistas (sólo dirigentes del Partido del Trabajo de Corea), resalta la preponderancia de las fuerzas militares que se estiman en un poco más de 40 oficiales militares por cada 1.000 habitantes (es el país más militarizado del mundo por encima de Israel), China es prácticamente su único socio comercial, su principal industria es la armamentística, su población tiene dramáticos problemas de alimentación por su principio declarado de ser una economía autosostenida no dependiente del exterior para importar alimentos y sólo sobrevivir con lo que son capaces de producir (autarquía), declarar el rechazo del Jefe de Estado Kim Jong-un implica ser ajusticiado (si lo dudan vean el caso de su tío Jang Song-thaek ejecutado en transmisión nacional por presunta traición y actos contra el partido), su PIB llega a los 12 mil millones de dólares, el ingreso per cápita de los norcoreanos algunas agencias publican que con dificultad alcanzan los 1.000 dólares y otros expresan que a lo sumo es de 1.800 dólares, sus exportaciones están en torno a 3.000 millones de dólares, su población tiene una esperanza de vida al nacer de 69 años y lidera de forma negativa todos los rankings (percepción de corrupción, libertad económica, conectividad, respeto a los derechos humanos, entre otros).
Por su parte, Corea del Sur es la antítesis absoluta. Su desarrollo en la literatura económica es conocido como “el milagro del Río Han”, este país procura la libre actividad económica de sus habitantes, es miembro del club de las naciones con mayores ingresos, ha apostado a la educación como pocos países del orbe (los expertos vinculan a este variable como la clave de su desarrollo económico, pues, son ejemplo de políticas educativas eficaces), es una economía globalizada en sentido amplio del término, su mano de obra calificada ha hecho posible emprender compañías dedicadas a las innovaciones tecnológicas líderes en el mundo como Samsung, LG, Daewoo, Hyundai —aunque se critique la estrategia de conglomeración monopólica y familiar conocida como Chaebol—, catapultaron su ingreso per cápita de los años sesenta de 120 dólares a los 27.000 dólares en la actualidad, es un país altamente innovador e industrializado enfocado en bienes de alto valor agregado, su PIB es de 1,4 billones de dólares (casi 120 veces más que sus vecinos), sus exportaciones están cerca de los 600.000 millones de dólares (aproximadamente 200 veces más que los norcoreanos), su esperanza de vida al nacer es de 82 años y los surcoreanos tienen la conectividad más rápida y el mayor ancho de banda del planeta.
