Aniversario

El talento musical zuliano no conoce límites

La ubicación del Zulia —encerrando al Lago, limitando con Colombia, con salida al Caribe— le ha granjeado al estado un carácter especial. Irreverente —hasta en la forma de hablar—, creativo y original ha sido su pueblo a lo largo de la historia y la música no está exenta de esa veta novedosa. 

   Del semillero de aportes a la música nacional no solo destaca la gaita, patrimonio  del país y de  la Navidad, sino otras manifestaciones que han nacido al margen de la expresión más consentida de la zulianidad. De ellas, de las más novedosas (excluyendo las bailables y las polifonías), se cuentan Mermelada Bunch, Ulises Hadjis, Caibo, Tecupae, el ensamble Maracaibo de Huáscar Barradas y el trabajo de los hermanos Gustavo e Israel Colina. 

Tecupae: Y voy a amarte:

Con más de 20 años tras los micrófonos de la radio, Hendrik J. Rodríguez siempre ha estado vinculado a la difusión de esos  productos musicales. “Nunca he entendido por qué pasa eso aquí en el Zulia. Es como una magia. Sé que influye nuestra ubicación, pero lo  original que se ha producido en el Zulia ha pegado en todo el país y hasta más allá”, afirma.   Desde México, Ulises Hadjis   coincide con Rodríguez en la ubicación del Zulia pero añade otro elemento: la condición de Maracaibo como ciudad puerto. “Eso nos trajo como consecuencia muchísimas influencias de toda la gente que llegaba al Zulia desde distintas partes y que traía su cultura”, explica. 

Caibo y Neguito Borjas: La promesa:

 

 

 

 

Hadjis, ganador de un Grammy Latino —junto a Voz Veis por la producción del disco Cómo se llega a Belén—, considera que en su música, del Zulia, está el movimiento del agua, del Lago.   Rodríguez incluye en esa lista a Ikarus, una agrupación dedicada a la salsa con fusiones hacia el pop. “Era un sonido muy caribeño, muy tropical. Todos pensábamos que iban hacia arriba, porque lo que produjeron lo pegaron. Lamentablemente se disolvieron, pero era un  producto de exportación”, dice.

Ulises Hadjis “Consecuencias y reclamos”:

 De Ikarus se recuerda Talento para amarte y Para no pensarte. “Para no pensarte / voy a hacer de todo/ incluso recordarte/  a ver si te odio/ voy a emborracharme hasta no pensarte”, cantaban.     Mermelada Bunch comenzó su furor en 1999, pero en 2002 llevaron a su placa inaugural, Pum pum, Comando borracho, un tema pop que caló porque contaba el comportamiento de alguien pasado de tragos, como un espejo del borracho zuliano. 

“Comando borracho  te pide dinero/ comando borracho se ríe de todo/ comando borracho da serenatas / comando borracho”, se recuerda de la letra.    El trabajo de Hadjis —en solitario— fue nominado al Grammy Latino, en particular su álbum de 2012, Cosas perdidas, finalista en tres categorías. 

También cosecharon éxito los muchachos de Tecupae, disueltos por la vorágine de la fiebre de los solistas. Y resulta innegable la fuerza que ha tenido, en distintos círculos —aunque no tan comerciales— el trabajo que Huáscar Barradas hace, con su ensamble que lleva justo el nombre de la ciudad. Maracaibo, o en solitario. 

“Si eres honesto naturalmente tu obra tendrá algo muy particular. Pero ese algo debes desarrollarlo con trabajo. Por otro lado las tendencias son cúmulos de información que nos ayudan a tener herramientas para nuestro trabajo: no para copiarnos sino para inspirarnos”, agrega Hadjis, aludiendo al principal elemento que ha tenido la música que se hace aquí: honestidad.

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