Un cambio de postura en la escena internacional

Tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero de 2026, Delcy Rodríguez ha asumido un rol protagónico en la política venezolana, distanciándose de la retórica confrontacional que caracterizó su gestión previa. Durante su reciente participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, Rodríguez agradeció públicamente al mandatario estadounidense, Donald Trump, por su disposición a retomar la cooperación diplomática, omitiendo cualquier mención a su predecesor.

Acuerdos energéticos y pragmatismo político

El eje central de esta nueva etapa es un acuerdo bilateral que contempla la entrega de 65 mil millones de barriles de crudo venezolano a Estados Unidos durante el próximo siglo. Analistas como Mariano de Alba señalan que este giro responde a un pragmatismo técnico, donde los hermanos Rodríguez han buscado posicionarse como garantes de la gobernabilidad ante Washington, logrando incluso el levantamiento de sanciones que pesaban sobre Delcy Rodríguez desde 2018.

A pesar de este acercamiento, la falta de legitimidad democrática sigue siendo un punto de fricción. Jaime Aparicio, exembajador de Bolivia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), sostiene que la ausencia de elecciones transparentes convierte esta relación en una política de intereses mutuos que ignora el derecho internacional. Aunque Rodríguez ha prometido la celebración de comicios sin fijar una fecha, la incertidumbre persiste sobre el impacto real de esta alianza en la crisis interna del país.