Estados Unidos ha abierto un frente de presión comercial contra España desde sus puertos. La Comisión Marítima Federal estadounidense ha propuesto cobrar 200.000 dólares, unos 180.000 euros, por viaje a los buques de bandera española que atraquen en el país norteamericano. Esta medida viene acompañada de la amenaza de restringir la entrada de productos españoles que mueven miles de millones de dólares al año. El origen de este pulso se remonta a noviembre de 2024, cuando España negó el acceso a sus puertos a tres barcos estadounidenses en el contexto del transporte de mercancías vinculadas a Israel.

Un gravamen centrado en la bandera y la disputa de Algeciras

El alcance de la propuesta apunta directamente a la bandera del barco, sin importar la nacionalidad de su propietario o el origen de la mercancía. El regulador estadounidense sostiene que España creó condiciones desfavorables para su transporte marítimo. La investigación se centró especialmente en operaciones de Maersk Line Limited en Algeciras, donde los buques redujeron drásticamente sus escalas y trasladaron parte de su operativa a Tánger Med, en Marruecos.

Impacto potencial sobre el aceite de oliva y la respuesta institucional

Además de la tasa a los buques, Washington estudia limitar importaciones que superan los 3.000 millones de dólares anuales. Entre los productos señalados figuran 1.150 millones en aceites y grasas, de los cuales 836,9 millones corresponden específicamente a aceite de oliva, junto con partidas de perfumería, cerámica y azúcar. Por su parte, el Gobierno español ha manifestado que analizará las consecuencias de la investigación y defenderá los intereses nacionales en coordinación con la Comisión Europea y los socios comunitarios, mientras el procedimiento regulatorio sigue abierto para recibir observaciones.