BERLÍN, 15 de octubre de 2026.– Jarbas Barbosa, director de la Organización Panamericana de la Salud, llamó a los países y a las instituciones regionales a asumir un papel más fuerte en las reformas que discuten el sistema de salud global, durante el World Health Summit 2026.

Países y regiones, con más voz en el rediseño

Barbosa sostuvo que una distribución más clara de responsabilidades entre los niveles nacional, regional y global puede reducir duplicaciones y hacer que los recursos limitados tengan mayor impacto. Según dijo, la reforma busca alinear coordinación y financiamiento en medio de condiciones financieras más estrechas y de preocupaciones por la fragmentación del sistema.

El proceso de revisión que mencionó está evaluando cómo deben repartirse las funciones entre países, regiones e instituciones globales. Las recomendaciones finales, indicó, se llevarían a consideración de la Asamblea Mundial de la Salud en 2027.

La experiencia de las Américas como ejemplo

En la discusión principal del encuentro, titulada Governing Global Health Architecture in a Multipolar World, Barbosa destacó más de 120 años de cooperación entre países de las Américas a través de la OPS. Citó como ejemplos enfoques regionales como las compras conjuntas, la atención primaria de salud, la eliminación de enfermedades y la innovación y producción en salud.

También remarcó que un sistema sanitario global eficaz debe reconocer roles distintos y complementarios: los países lideran sus prioridades sanitarias; las instituciones regionales adaptan las normas y orientaciones globales a realidades concretas; y las instituciones globales fijan estándares y ofrecen guía técnica.

Financiamiento, alianzas y prioridades

Para las Américas, Barbosa puso el foco en el financiamiento. Señaló que la mayoría de los países de la región son de ingresos medios y dependen sobre todo de recursos internos para sostener sus sistemas de salud. En ese marco, planteó que una mejor alineación entre financiamiento doméstico, recursos de cooperación y apoyo al desarrollo puede ayudar a impulsar prioridades propias y lograr más impacto.

Durante sus tres días en Berlín, también participó en conversaciones sobre inteligencia de pandemias y epidemias, dengue, envejecimiento saludable, enfermedades no transmisibles, Una Salud, seguridad sanitaria y participación juvenil en las decisiones de salud global.

Además, sostuvo reuniones con aliados internacionales y del sector privado sobre prevención del suicidio, salud cerebral, ciencia de implementación, inteligencia artificial y salud digital. Barbosa resumió su postura en una frase: el futuro de la salud global debe construirse sobre soberanía sanitaria, apropiación nacional y solidaridad regional.