En una economía marcada por la alta dolarización y por un sistema cambiario singular, los precios al detal suelen moverse al ritmo de la depreciación del tipo de cambio. Sin embargo, los datos de mayo dejaron una diferencia difícil de explicar: mientras la tasa oficial del dólar aumentó 12,8%, la inflación cerró en 6,3%.
Una relación que, hasta ahora, había sido casi automática
Los registros históricos han mostrado un elevado efecto de transferencia entre el tipo de cambio y los precios. En términos prácticos, por cada 10% de aumento en la tasa cambiaria, los precios suelen subir una proporción muy similar, entre 9% y 10%. Esa dinámica ha permitido a los sectores productivos proyectar costos y adaptar sus estructuras con el paso del tiempo.
Por eso, el comportamiento de mayo llama la atención: la inflación avanzó en menos de la mitad del ritmo observado en el tipo de cambio oficial. Para que eso ocurriera en medio de una expansión monetaria y sin un programa económico delineado, el efecto de transferencia habría tenido que reducirse de forma súbita.
Un escenario con tres tasas de cambio
La presencia simultánea de tres tipos de cambio vuelve más compleja la lectura de los precios y obliga a mirar más allá de la cifra final de inflación. En ese entorno, resulta necesario identificar qué fuerzas están incidiendo realmente sobre el comercio al detal, desde las variaciones en los precios mayoristas hasta la referencia oficial del Banco Central de Venezuela (BCV).
