Paul George afirmó que su llegada a los Boston Celtics le devolvió la pasión por el baloncesto y le hizo recuperar una energía competitiva que, según dijo, había perdido en los últimos tiempos.
Una confesión sobre su estado anímico
El alero estelar sostuvo que estar en Boston le ha significado un renacer profesional. “Estoy extasiado de estar aquí, de estar rodeado de estos chicos; de verdad sacaron algo de mí que, para ser totalmente sincero, estaba enterrado, y eso es simplemente una pasión diferente. Hay un amor renovado por este juego”, expresó.
Sus palabras apuntan a un cambio emocional profundo en una carrera marcada por altas exigencias, presión pública y desgaste físico al máximo nivel. En su versión, el entorno de los Celtics le permitió reconectarse con el entusiasmo de sus primeros años.
El vestuario de Boston como impulso
George describió al grupo como un espacio de respaldo y motivación. En ese ambiente, dijo haber encontrado la química necesaria para volver a disfrutar del trabajo diario y para rendir con mayor soltura en cada entrenamiento y partido.




