# Hasta 14.000 MW fuera de servicio agravan la crisis eléctrica

> La distancia entre la capacidad instalada y la generación real mantiene un déficit que se traduce en racionamientos, protestas y presión sobre los hogares y la economía.

Por Carmen Inciarte · 3 de octubre de 2026 · Venezuela

![Hasta 14.000 MW fuera de servicio agravan la crisis eléctrica](https://cdn.panorama.onl/uploads/5130d15c606ec3c8.webp)

Venezuela arrastra una brecha de hasta 14.000 megavatios fuera de servicio entre los 25.000 MW de capacidad nominal instalada y los 9.000 a 11.000 MW de generación real actual. Esa diferencia deja un déficit operativo inmediato de hasta 4.000 MW, señalado como la causa principal de las fallas del suministro eléctrico en el país.

El impacto se refleja en racionamientos intempestivos aplicados por Corpoelec, con cortes de cuatro a 12 horas diarias y sin previo aviso en casi la mitad del país. En varias regiones, las interrupciones han detonado protestas durante más de dos semanas, mientras persiste el silencio de las autoridades del organismo estatal sobre una respuesta actualizada a la crisis.

El deterioro del servicio también coincide con la advertencia de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2025), que vincula la degradación de los servicios públicos con la persistencia de la pobreza multidimensional. Esa medición incluye la privación de necesidades básicas como agua, salud y vivienda, además de la desigualdad y el estancamiento de la educación, los hogares y la productividad.

Claves

- La capacidad nominal instalada es de 25.000 MW, pero la generación real actual se ubica entre 9.000 y 11.000 MW.

- La red eléctrica enfrenta un déficit operativo inmediato de hasta 4.000 MW.

- Los cortes reportados van de cuatro a 12 horas diarias, y en algunas zonas superan las 20 horas continuas.

- Especialistas plantean auditorías técnicas, mantenimiento, descentralización y un esquema tarifario sostenible para recuperar el sistema.

## Una capacidad instalada que no se traduce en energía disponible

La distancia entre lo que el sistema podría producir en teoría y lo que realmente genera explica buena parte de la crisis. De los 25.000 MW de capacidad nominal instalada, solo se están produciendo entre 9.000 y 11.000 MW, lo que mantiene una parte sustancial de la infraestructura fuera de servicio.

Ese desbalance deja sin respaldo al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), la red integrada de plantas de generación, líneas de transmisión y subestaciones del país. El resultado inmediato es un faltante de hasta 4.000 MW para cubrir la demanda, con consecuencias sobre la continuidad del servicio en amplias zonas de Venezuela.

El Ministerio de Energía Eléctrica proyecta incorporar 1.300 MW al SEN durante el último trimestre de 2026. Según ese planteamiento, el objetivo es elevar la estabilidad del servicio, aumentar la continuidad del suministro y disminuir los cortes de energía en el país.

Sin embargo, especialistas del sector sostienen que la estabilización y recuperación del sistema requiere atender cuatro pilares estratégicos: inversión sostenida, mantenimiento preventivo con personal calificado, descentralización operativa y un esquema tarifario sostenible. También advierten que la efectividad de esos ejes dependerá en gran medida de una verdadera voluntad política para ejecutar reformas de fondo.

## Racionamientos, protestas y pobreza multidimensional

La crisis no se limita a los balances técnicos. En la práctica, la brecha eléctrica se ha traducido en un aumento de protestas contra los racionamientos intempestivos. Las manifestaciones se han extendido por más de dos semanas en distintas regiones, con reclamos por interrupciones que ocurren sin previo aviso.

Los cortes reportados oscilan entre cuatro y 12 horas diarias en casi la mitad del país. En las zonas más golpeadas, la situación es todavía más severa: los racionamientos pueden superar las 20 horas continuas, con efectos directos sobre las actividades diarias, pérdidas económicas y colapso de servicios básicos.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2025) ya había advertido que el deterioro de los servicios públicos perpetúa la pobreza multidimensional. Esa condición no solo implica falta de ingresos, sino privaciones en agua, salud y vivienda, además del impacto sobre la educación, los hogares y la productividad nacional.

Pese a los reclamos de la población en diversas regiones, no ha habido declaraciones oficiales actualizadas de las autoridades de Corpoelec sobre las interrupciones del suministro. Ese vacío de información también es parte del problema, porque impide a la población y al sector productivo anticipar horarios y reorganizar sus jornadas frente a la inestabilidad del servicio.

Qué mide la pobreza multidimensional

La Encovi 2025 la asocia con privaciones en necesidades básicas como agua, salud y vivienda, además de desigualdad y estancamiento en educación, hogares y productividad.

## La inversión estimada para recuperar el sistema

Alexis Barroso, especialista e investigador del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello, calcula que recuperar el SEN demanda una inversión estimada de 9.000 a 11.000 millones de dólares en un lapso de cuatro años.

Barroso planteó que “para recuperar rápidamente la generación termoeléctrica se necesitan unos 11.000 millones de dólares en un período de cuatro años, sumado a un plan estratégico enfocado en la planificación a largo plazo para estabilizar la demanda”.

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El investigador subrayó además que antes de ejecutar desembolsos se necesitan proyectos rigurosos y planes operativos acordes con las necesidades reales. En su planteamiento, los ingenieros deben planificar el SEN con proyección a 20 años y manejar escenarios de alta, media y baja demanda para evitar crisis como la actual.

El ingeniero eléctrico Isnaldo Jiménez agregó un dato sobre los costos de generación. Según explicó, generar un megavatio de energía cuesta actualmente unos 3.000.000 de dólares. No obstante, mediante un plan de recuperación de la infraestructura termoeléctrica existente, ese costo se reduciría a 700.000 dólares.

Jiménez señaló que esas plantas pueden recuperarse en un plazo de ocho meses a un año. A su juicio, su reactivación aliviaría la sobrecarga del sistema hidroeléctrico del Guri, por lo que antes de realizar nuevas inversiones de envergadura debe estabilizarse la capacidad instalada.

## Auditorías, mantenimiento y control de fallas

El Colegio de Ingenieros de Venezuela, la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica y consultores independientes coinciden en que la primera fase de la recuperación debe ser una auditoría técnica y un inventario integral que determine el estado real de la infraestructura.

Los especialistas también consideran urgente recuperar la documentación técnica, los planos y los protocolos de protección en plantas y subestaciones. A partir de esa base, sostienen, sería posible elaborar planes de mantenimiento más eficientes.

Entre las prioridades para la recuperación figura el parque termoeléctrico, donde se plantea ejecutar mantenimientos mayores y sustituir piezas clave, garantizando además coordinación con el sector de hidrocarburos para el suministro constante de gas natural.

En transmisión y distribución, las propuestas incluyen planes preventivos de desmalezamiento en los corredores de alto voltaje de 765 kV, 400 kV y 230 kV, que son las líneas encargadas de transportar la electricidad a largas distancias y altas tensiones. A eso se suma la sustitución progresiva de transformadores e interruptores obsoletos para reducir riesgos e incendios.

En el área de despacho y protecciones, la prioridad es fortalecer el control de las protecciones eléctricas para evitar que fallas puntuales escalen a apagones nacionales. En administración de carga, los técnicos proponen publicar esquemas transparentes y programados de racionamiento mientras se estabiliza la oferta, con el fin de que la población y el sector productivo puedan planificar sus jornadas.

Racionamientos sin programación

Los especialistas plantean publicar esquemas transparentes y programados de cortes mientras se estabiliza la oferta eléctrica, para reducir el impacto sobre hogares y actividad económica.

La gravedad de la situación se expresa con fuerza en el interior del país. De acuerdo con los especialistas, la falla de un transformador puede dejar sin suministro durante semanas a comunidades enteras. En esos casos, la población enfrenta interrupciones de sus actividades cotidianas, pérdidas económicas y afectaciones en servicios esenciales.

Un ejemplo citado ocurre en Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, donde transformadores dañados mantienen sin electricidad a cuatro comunidades. Esa deficiencia deja a decenas de familias y comercios sin respuesta oficial frente a una falla que afecta la vida diaria y la actividad económica local.

## El debate sobre el modelo de gestión y las tarifas

Los análisis del sector también apuntan a que la crisis eléctrica no se resolverá solo con reparaciones puntuales. Para superar el colapso, parte de los especialistas propone desmontar el modelo centralizado de Corpoelec e incorporar inversión privada.

Desde Cedice Libertad se plantea una desmonopolización total por parte del Estado, mediante concesiones o privatizaciones en generación, transmisión, distribución y comercialización. Según sus estimaciones, ese modelo, respaldado por un marco regulatorio independiente y tarifas que reflejen los costos reales, podría atraer cerca de 21.000 millones de dólares para la reestructuración completa del SEN.

En paralelo, gremios técnicos como el Colegio de Ingenieros de Venezuela exponen un modelo mixto de descentralización progresiva. En esa propuesta, el Estado mantendría el control de la generación hidroeléctrica del Caroní y de las redes troncales de transmisión, mientras la generación termoeléctrica regional, la distribución urbana y la comercialización pasarían a manos privadas.

Otro punto de coincidencia entre el sector técnico y las organizaciones de análisis económico es que el sistema eléctrico no será financieramente viable sin un nuevo esquema tarifario. Las fórmulas van desde el libre mercado hasta modelos con subsidios focalizados para personas de menores ingresos.

En cualquier escenario, los especialistas consideran que una adecuación gradual del precio del kilovatio-hora, la unidad estándar que mide el consumo de energía en los recibos del hogar, es la única vía para sostener los costos operativos, captar inversión privada y dignificar los salarios del personal especializado.

Para los gremios y analistas, la salida a la crisis energética exige una transformación profunda del modelo de gestión actual. En ese diagnóstico convergen la necesidad de auditorías técnicas rigurosas, apertura a la inversión privada y una adecuación sincera de las tarifas como base para rescatar la infraestructura y devolver estabilidad al servicio eléctrico.

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**Fuente:** https://panorama.onl/venezuela/hasta-14-000-mw-fuera-de-servicio-agravan-la-crisis-electrica-20261003-0500.html
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