# “Yisleidy soñaba con ser enfermera”

> Una niña tierna, sin malicia, con el sueño de convertirse en enfermera para “cuidar y curar a la gente ”. Así era Yisleidy González, como cualquier niña de 10 años que apenas comenzaba a vivir.A “La Boli”, como de cariño le decían en el seno familiar, le apagaron la vida vilmente:  la violaron, golpearon, asesinaron

Por Delsy Fernández · 29 de junio de 2018 · Sucesos

![“Yisleidy soñaba con ser enfermera”](https://panorama.onl/app/uploads/a40da5e4ef827681.jpg)

Una niña tierna, sin malicia, con el sueño de convertirse en enfermera para “cuidar y curar a la gente ”. Así era Yisleidy González, como cualquier niña de 10 años que apenas comenzaba a vivir.A “La Boli”, como de cariño le decían en el seno familiar, le apagaron la vida vilmente:  la violaron, golpearon, asesinaron y quemaron su cadáver. Hoy, 29 de junio, se cumple un mes de ese funesto día.Hasta marzo pasado la niña  vivió con su abuela paterna en el barrio Carmelo Urdaneta, al oeste de Maracaibo. Mientras estuvo bajo su guía, recibió educación formal hasta el segundo grado en la escuela Rafael Escandela. No culminó el tercero.

En el plantel  la recuerdan. “Tuvo un  rendimiento escolar regular”, dijo la  directora Faride Villarroel. “Yisleidy mostró  buena relación con su maestra y sus compañeros de aula en el turno vespertino”.Las fotos de la promoción de preescolar la muestran como una niña feliz: cuidada, peinada. Feliz. Así se veía en la imagen que se difundió cuando se conoció que el cadáver hallado quemado  en la Zona Industrial sureña era el de una niña.  

Su abuela murió y la pequeña se fue a vivir con su madre en Integración Comunal.  Recorría las calles del  barrio Lilia Perozo II, visitando amigos y haciendo mandados.

 En la vivienda con techo de zinc y de dos cuartos, propiedad de su abuelo materno,   convivía con  su madre y padrastro.  Allí veía comiquitas, disfrutaba   las aventuras de Tom y Jerry,   en compañía de sus hermanitos,  unos morochos de tres años y otro de siete.Su tía Yésica González, preocupada por su educación, la llevó a una escuelita de tareas dirigidas, en casa de  la maestra Mercedes. Solo asistió la tarde del 28 de mayo. 

“Solo la vi ese día en la escuelita”, recordó   Mercedes. “Era muy cariñosa, se interesó en aprender. Es una lástima lo que sucedió al día siguiente”. 

Muchas veces, apenas se despertaba, caminaba  desde su humilde vivienda — casi siempre descalza—  cuatro cuadras sobre la arena caliente hacia la casa de su tía Yésica. Allí desayunaba junto a sus tres primitas  y jugaban con muñecas, palitos chinos y  kikimbol con una pelota muy gastada.

El gusto por los números lo expresaba con el dominó. Con niños del barrio jugaba, noche a noche, en una esquina. La mesa era una tabla sobre troncos. Se sentaban sobre gaveras de refresco. Allí la vieron los vecinos por última vez. La adolescente de 15 años —involucrada en su muerte y detenida desde hace tres semanas— se la llevó aparentemente bajo engaños a la ferretería de Jauder Fuentes Chinchilla,  a quien llamaban “La Bestia”. En el local, de la C-3, le segaron su corta vida.

Fuentes Chinchilla  sigue huyendo, funcionarios  policiales lo buscan en la subregión Guajira. No descartan que ya esté en Colombia.

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**Fuente:** https://panorama.onl/sucesos/yisleidy-sonaba-con-ser-enfermera-20180629-0017.html
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