# Tras el terremoto en Caracas, la incertidumbre de vivir en la calle

> Tras el doble sismo del 24 de junio, cientos de familias caraqueñas han tomado plazas y parques como refugio mientras esperan la evaluación de sus hogares y reclaman una mayor organización estatal…

Por Marbelys Soto Andrade · 28 de junio de 2026 · Sucesos

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Tras el doble sismo del 24 de junio, cientos de familias caraqueñas han tomado las plazas, bulevares, parques e incluso las fachadas de museos como refugio mientras esperan que las autoridades evalúen el estado de sus viviendas y decidan si pueden regresar o deben buscar otro techo.

## Refugio en la Plaza Francia

En la Plaza Francia de Altamira, Javier Toncel, de 64 años, bajó de su camioneta con una manta blanca, acompañado por su esposa y su perro, y se instaló en un parche de césped artificial que ahora llama “mi casa”.

El terremoto fue una experiencia horrible que espera no volver a vivir, sobre todo porque presenció el derrumbe del edificio Petunia I, donde, según el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, murieron al menos 35 personas.

Toncel lleva tres días durmiendo en la plaza; a las 5:00 a.m. se levanta para guardar lo poco que pudo rescatar de su casa en el vehículo y luego se dirige a Los Palos Grandes para ayudar a los vecinos. Al pensar en sus hijos, que viven en el extranjero, llora y pregunta: ‘¿Ha sido duro, pero qué vamos a hacer?’.

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Comparte la angustia con el deslizamiento de Vargas de 1999: ‘No son fáciles estos golpes. En la tragedia de Vargas perdí muchos conocidos y esta vez igual; es fuerte’, dice entre lágrimas.

Agradece la solidaridad ciudadana con alimentos y hidratación, aunque admite que comer le resulta difícil pensando en la gente de La Guaira, que considera desasistida: ‘Me estoy comiendo un sánduche y no sé si mis amigos allá están comiendo porque no hay nada. Por eso lo pienso hasta para agarrar dos arepas’.

A pesar de todo, Toncel dice sentirse fuerte y no perder la esperanza de recomponerse, impulsado por el apoyo de sus hijos y nietos, que le envían ánimo a distancia.

## Fe, ayuda y espera en la Avenida Panteón

En la avenida Panteón, al oeste de Caracas, el panorama es distinto: carros y motocicletas movilizan a cientos de personas que intentan ayudar a quien más lo necesita. Niños juegan, personas esperan en carpas y pastores cristianos predican, oran y animan a la multitud.

En las carpas habilitadas como refugios, muchos recuerdan los momentos del temblor y otros se preguntan qué pasará con sus hogares.

La señora Daisy, habitante de La Pastora, perdió varias paredes de su casa por el sismo y pasó los primeros días en la plaza de la parroquia; luego decidió instalarse frente al Mausoleo del Panteón Nacional porque allí siente más seguridad. Su mayor temor es que las cientos de réplicas registradas después del movimiento principal provoquen nuevos derrumbes.

Ha recibido mucha ayuda, sobre todo alimentos, pero su principal preocupación es la falta de un refugio adecuado; pidió específicamente carpas u otro tipo de protección ante la posibilidad de lluvia. Para su aseo personal, ella y su grupo deben dirigirse a la casa de una vecina en la plaza, bañarse y regresar al lugar donde pernoctan.

## Los Herrera y la demanda de organización

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En el mismo campamento de la avenida Panteón, José y Edith Herrera, cuyas viviendas presentan graves daños, permanecen desde la noche del terremoto. Durante el día entran con cautela a su casa para rescatar algunas pertenencias, temiendo que la estructura ceda.

Además, critican la escasa organización de las autoridades: ‘Aquí hay acceso libre, nadie que organice, que lleve un censo’, reclamó José. Piden además carpas y baños públicos para atender a las miles de familias que deben trasladarse a otros lugares.

Lo que les da fuerza es el apoyo de la multitud que se acerca a ofrecer comida.

## Tensión en el Parque del Oeste

El recorrido continuó en el Parque del Oeste, de la parroquia Sucre, donde la entrada estaba abarrotada de personas que intentaban dejar ayuda a los miles que se encuentran en el lugar. El acceso es controlado por funcionarios policiales que revisan rápidamente los insumos que llevan los ciudadanos.

Dentro del parque hay una montaña de ropa que espera ser clasificada para su distribución. Durante la grabación de un video, el trabajo periodístico fue interrumpido por algunos trabajadores que se sintieron ofendidos por el tratamiento informativo que los medios han dado a lo que ocurre en el parque.

Luego, mediante radios inalámbricos, decidieron permitir el acceso a *El Nacional*, pero solo con entrevistados seleccionados por ellos, quienes hablaron de historias de reencuentros de familiares de La Guaira y de mucha solidaridad. Cuando se les preguntó por los datos de organización, empezaron a titubear.

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River Nieto, habitante de Caribe, en La Guaira, relató que su estado quedó devastado y que, como pudo, se dirigió a Caracas porque lo considera un sitio seguro. ‘Estábamos aterrorizados’, dijo.

Acostado sobre una sábana, junto con su esposa, hija y perrita, explicó que lo que más lo ha sorprendido es la solidaridad de la ciudadanía, que los ha respaldado no solo con agua y comida, sino también en el rescate de víctimas.

## Agradecidos con Dios en el Museo de Arquitectura

El Museo de Arquitectura protege a decenas de personas que observan desde la avenida Bolívar cómo pasa el tiempo. Allí están Yajaira y su esposo, sentados en las dos mecedoras que lograron sacar de su vivienda, y relatan cómo les cambió la vida.

La pareja vivía en un edificio de la Misión Vivienda con daños en parte de sus bases, por lo que no pueden continuar viviendo ahí; de vez en cuando acuden a retirar algunas cosas, acompañados por un funcionario de Protección Civil.

Reconocen que no ha habido acercamiento de las autoridades para establecer un registro, pero ellos mismos se han organizado para apoyarse e incluso para abrir un centro de acopio y ayudar a otros damnificados.

La mayoría de las coincidencias resaltan que esa solidaridad ha sido clave para vivir a la intemperie, pero insisten en que necesitan acciones concretas por parte de las autoridades: inspecciones de los lugares donde vivían o, al menos, una carpa que les permita sobrellevar mejor la situación.

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**Fuente:** https://panorama.onl/sucesos/tras-el-terremoto-en-caracas-la-incertidumbre-de-vivir-en-la-calle-20260628-0721.html
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