# Historias de taxistas que le han visto la cara a la muerte

> “Nuestra rutina es más arriesgada de lo que mucha gente cree. Las 24 horas andamos rodando en la calle, sin saber cuántos peligros vamos a tener que sortear para llevar el sustento diario a nuestras mesas. Cuando nos despedimos de nuestras familias no sabemos si volveremos a verlos. Ni sabemos si vamos a regresar sin

Por G. Acurero · 23 de enero de 2016 · Sucesos

![Historias de taxistas que le han visto la cara a la muerte](https://panorama.onl/app/uploads/57de1c5f233d2d95-1.jpg)

“Nuestra rutina es más arriesgada de lo que mucha gente cree. Las 24 horas andamos rodando en la calle, sin saber cuántos peligros vamos a tener que sortear para llevar el sustento diario a nuestras mesas. Cuando nos despedimos de nuestras familias no sabemos si volveremos a verlos. Ni sabemos si vamos a regresar sin el carro”.

Esas palabras forman parte de la reflexión, en tono triste, de José Faría, un taxista marabino que describe su rutina  mientras vela a otro compañero de trabajo, que falleció producto de un infarto al miocardio, durante un atraco. 

Su lamento se hace sentir también por los otros miembros del gremio que hansufrido una peor muerte, pues su sangre se ha visto derramada mientras hacían algún servicio.

Lejos de querer engrosar la lista de víctimas, están aquellos que viven “con Cristo en la boca” y que aseguran que se han salvado en ocasiones, pero que le han visto de cerca la cara a la muerte. Rubén Pirela, conductor de Metrotaxi, es uno de ellos. Asegura que prestando un servicio fue como conoció de cerca la sensación del filo de un cuchillo en su cuello. “Dos muchachos me dijeron para ir por los lados de Plaza de Toros”. 

“Me parecía rara la cosa, pero me ofrecieron más dinero y caí en la trampa.  Llegando a la zona de El Naranjal, los delincuentes dijeron que los dejara en una esquina. El que estaba sentado atrás me colocó un cuchillo en el cuello; me dijeron que me quedara tranquilo. Manejé hasta la Plaza de Toros, me bajaron de mi carro y me dejaron allí amarrado”, recuerda aún con la piel erizada al relatar el caso.  

Saber qué tipo de clientes van a recoger en la calle, reportarse solo para carreras requeridas por la línea, trasladar solo a clientes fijos, no montar a hombres con bolsos ni gente que tenga “pinta sospechosa”, están entre el manual de las mil formas de evitar caer en las garras de la delincuencia, pero Carlos Sebriant (nombre ficticio), taxista de Taxitork, asegura que el riesgo, lamentablemente, ya se ha convertido en parte del oficio. 

**“Hace un año tomé una carrera en Expozulia. Eran dos tipos. Me pidieron que los llevara a Ciudad Lossada. Me hicieron desviar al terreno adyacente al Hospital de Especialidades Pediátricas. Yo me opuse. Uno de los delincuentes quería matarme. Me salvó el temor del otro,**quien me metió un cachazo en la cabeza y me dejó ahí tirado, a las 2:00 am”, recuerda.  

Herminio Antúnez, de Taxi Cial, explica que las líneas de taxi en Maracaibo han ideado planes para reducir los riesgos: “Ya no podemos meternos en los barrios porque eso es un robo seguro, es mucho riesgo. A veces dudamos si ir a zonas en las afueras de la ciudad porque no sabemos si al llegar nos esperarán unos malandros.**Aquí llega gente que quiere ir a Integración Comunal,  Ciudad Lossada, Curva de Molina, Los Pescadores, El Gaitero.** Si nos pasa algo, ¿quién responde por nosotros y por nuestra familia?”, cuestiona.

“Viví en carne propia una película de terror”, asegura un chofer que no quiso expresar su nombre. El hombre, quien trabajaba en Taxi Tork, relató su historia.“Estaba cayendo un palo de agua y había colas por todos lados. Pasé por el Hospital Universitario, y vi una pareja con un bebé. Querían que les hiciera una carrera hasta los alrededores del Kilómetro 4, en San Francisco, y acepté porque la criatura se estaba mojando. La pareja se sentó en el asiento trasero”, rememora.

**“Agarré por los lados del Cuartel Libertador, y llegando al sector Amparo, el hombre me encañonó y me hizo conducir hasta la vía hacia el aeropuerto. Allí, me bajó y me metió en la maleta. Me estaba asfixiando y tenía que buscar una manera para escaparme.**Encontré una llave de cruz y empecé a golpear la mica del carro desde adentro. Logré partirla, y otro taxista, que estaba detrás de nosotros, vio la llave saliendo por la mica rota. Radió a la central de su línea y llegando a Palito Blanco, 50 choferes acorralaron mi carro para rescatarme”. Ha vivido para contarlo, pero no niega que sale a trabajar a diario con el temor de si va a regresar o no.

Los miembros de este gremio no niegan lo lucrativo del negocio. Más, cuando las carreras parecen tener precios exorbitantes según denuncias de los propios usuarios de algunas líneas. Pero también aluden que de igual forma es cierto el riesgo que corren sus vidas.  “A veces el pasajero va desconfiado con el taxista, ¡imagínate el chofer cómo va con el pasajero!. Cualquiera puede ser atracador”, asegura Samuel Giraldo, taxista con 40 años de servicio, quien, reflexiona: “Se lee más en las páginas rojas ‘Ladrón mató a taxista’, que ‘Chofer asesinó a su cliente’. Que evalúen esto las autoridades y actúen. Y así muchos dejaremos de verle, más seguido, la cara a la muerte”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/sucesos/historias-de-taxistas-que-le-han-visto-la-cara-a-la-muerte-20160123-0040.html
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