# Por qué septiembre nos empuja a correr contra el reloj

> El cierre del año activa urgencias y culpas que no siempre ayudan. Una especialista explica cómo distinguir entre una meta útil y una presión que desordena.

Por Yubiris Paz · 5 de octubre de 2026 · Salud

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“Antes de que termine el año” se vuelve, con la llegada del otoño, una frase que acelera decisiones pendientes: cambiar de trabajo, empezar a hacer ejercicio o asumir algo que se venía postergando.

La sensación de que el tiempo se agota aparece aunque todavía queden varios meses por delante. Para Ana Lorente, coach laboral, especialista en PNL y astróloga, la explicación está en la carga simbólica que le damos al calendario: “Culturalmente hemos convertido el calendario en una especie de examen final” y septiembre funciona como un segundo enero.

## Cuando una fecha orienta y cuando aprieta

Poner una fecha puede servir para pasar de la intención a la acción. El problema aparece cuando ese plazo deja de ordenar prioridades y empieza a medir el valor personal.

Según Lorente, una fecha ayuda cuando da estructura y foco, pero se vuelve presión cuando decide el valor de cada persona. Si impulsa con energía y claridad, cumple su función; si provoca ansiedad, culpa anticipada o la sensación de que todo va a fallar, deja de ser una herramienta y se convierte en una exigencia disfrazada de motivación.

## La urgencia de querer resolver todo antes de diciembre

La cuenta atrás también puede empujar a intentar solucionar de golpe todo lo que se ha ido aplazando: cambios de hábitos, conversaciones pendientes o decisiones laborales.

La especialista advierte que, cuando se intenta resolverlo todo a la vez, lo habitual es no resolver nada bien, porque la energía y la atención se reparten en demasiados frentes. Por eso plantea priorizar una sola cosa con compromiso real antes que arrancar cinco impulsos al mismo tiempo por la prisa de diciembre.

## Un balance que no se reduzca a números

La presión por llegar a fin de año también cambia la forma de mirar lo conseguido. Lorente afirma que medimos el éxito con una vara limitada, la de los resultados visibles y cuantificables, aunque hay avances que no caben en una lista.

Sostener una relación difícil, aprender a poner un límite o atravesar un proceso interno sin rendirse son logros que, aunque no siempre se vean, también forman parte del año. Por eso propone cambiar las preguntas del balance final y pensar no solo en lo que se logró, sino en lo que se sostuvo, se soltó y se aprendió en el camino.

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**Fuente:** https://panorama.onl/salud/por-que-septiembre-nos-empuja-a-correr-contra-el-reloj-20261005-0227.html
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