# La ciencia de la masticación explica por qué rechazamos alimentos

> La forma en que procesamos la comida y la sensibilidad de nuestra lengua determinan los sabores, las texturas que amamos y aquellas que nos generan rechazo.

Por Yorlenis Colmenares · 28 de septiembre de 2026 · Salud

Cuando nos sentamos a disfrutar de un plato, el aroma y el sabor no son los únicos factores que determinan nuestra experiencia. Investigaciones recientes demuestran que la forma en la que procesamos los alimentos en la boca dicta cuánto nos gusta algo, [también a qué nos saben y cuándo nos sentimos llenos.](https://gastropod.com/transcript-all-the-feels/)

## Los cuatro estilos bucales al comer

La manera en que cada persona se alimenta no es una excepción a la regla de que cada cuerpo es un mundo. Diferentes investigaciones divulgativas han identificado cuatro formas de estilos bucales que definen [cómo nos enfrentamos a un bocado](https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0268005X07002421?via%3Dihub):

Claves

- Masticadores: triturar la comida inmediatamente con los dientes.

- Aplastadores: presionar la comida contra el paladar usando la lengua.

- Succionadores: chupan los alimentos o caramelos extrayendo su sabor paulatinamente.

- Crujidores: buscan y disfrutan la ruptura física y auditiva de alimentos duros o crujientes.

Para ilustrar estas dinámicas, algunos estudios han utilizado un trozo de [chocolate aromatizado con menta.](https://ift.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1750-3841.15557) En dichos experimentos se observó que los masticadores experimentaron una liberación rápida y masiva de mentol que desapareció casi de inmediato, resultando abrumadora, mientras que los succionadores percibieron una liberación gradual y prolongada.

## El papel de la lengua y el rechazo a lo arenoso

En la cavidad oral se ubican numerosos mecanorreceptores capaces de detectar la presión, deformación o rugosidad de las partículas. De hecho, la lengua posee un umbral de detección táctil muy superior al de las yemas de los dedos. Esta alta sensibilidad es la responsable de que terminemos odiando los alimentos con texturas arenosas, ya que la ciencia ha comprobado que partículas de entre 25 y 35 micras presentes en el chocolate ya se perciben como arenosidad.

35 µm Tamaño máximo de partícula en micras que la lengua detecta como arenosidad en el chocolate
Asimismo, mientras amamos la cremosidad —un fenómeno complejo que depende de la viscosidad y la microestructura—, tendemos a rechazar los alimentos babosos debido a que en ellos la liberación química de los compuestos de sabor y aroma suele fallar antes de tragar.

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**Fuente:** https://panorama.onl/salud/la-ciencia-de-la-masticacion-explica-por-que-rechazamos-alimentos-20260928-0232.html
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