# El Zulia petrolero y la fragilidad humana según Edinson Martínez

> La novela «Un sujeto llamado Santiago» cobra vigencia ante el panorama energético actual, al retratar el impacto íntimo y social de la explotación de crudo en la Costa Oriental del Lago.

Por Enderson Chourio Paz · 3 de septiembre de 2026 · Regional

![El Zulia petrolero y la fragilidad humana según Edinson Martínez](https://panorama.onl/app/uploads/7d1380a40e6d94ef.webp)

La realidad geopolítica y la ficción literaria suelen cruzarse en caminos insospechados. El histórico acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela, que contempla un contrato sin precedentes por sesenta y cinco mil millones de barriles de petróleo durante un siglo —equivalente a una quinta parte de las reservas del país—, invita a reflexionar sobre el futuro de la nación. En este escenario de grandes cifras y expectativas de reflotar la economía, la relectura de la novela corta del escritor Edinson Martínez, titulada *Un sujeto llamado Santiago*, adquiere una resonancia inusitada al devolver la mirada al plano más humano y cotidiano de la actividad petrolera.

Claves

- La obra analiza el impacto social y psicológico de la industria petrolera en las comunidades zulianas.

- La narrativa rompe la cronología lineal para explorar la memoria colectiva a través de varias décadas.

- El texto dialoga con grandes clásicos de la literatura venezolana como *Mene* y *Oficina Nº 1*.

65.000 millones

de barriles de petróleo contempla el acuerdo de un siglo entre Estados Unidos y Venezuela.

## El impacto petrolero en la Costa Oriental del Lago

Frente a las monumentales decisiones de la geopolítica energética, la obra de Edinson Martínez traslada al lector a las vidas sacudidas por el rugido de los pozos en una típica ciudad de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, en el estado Zulia. En estas comunidades, el crudo no es un simple recurso económico, sino una fuerza centrífuga que altera de manera inexorable la naturaleza humana y la identidad local.

La novela retrata la dualidad entre la bonanza y el aislamiento de pueblos sumidos en una somnolencia pasmosa, bajo un calor abrasador y viento constante, que de pronto se ven sacudidos por la irrupción de extranjeros y la riqueza súbita. El sonido continuo de los balancines funciona como el latido incesante del tiempo, marcando el ritmo de las vidas de personajes como Santiago, Marta, Félix y Violeta, cuyas juventudes se consumen en silencio mientras la maquinaria extrae la riqueza de la tierra.

Este enfoque inscribe a la obra en la tradición de los grandes clásicos de la literatura venezolana e hispanoamericana. Comparte con *Mene* (1936), de Ramón Díaz Sánchez; *Sobre la misma tierra* (1943), de Rómulo Gallegos; y *Oficina Nº 1* (1961), de Miguel Otero Silva, esa visión coral donde la llegada de la industria petrolera desordena la vida de las provincias. Asimismo, evoca la atmósfera de obras como *Pedro Páramo*, mostrando cómo en los pueblos pequeños los fantasmas, las culpas y los rencores se quedan suspendidos en el aire de forma permanente.

## El azar y la fatalidad en la memoria zuliana

El núcleo dramático de la novela demuestra cómo el destino de múltiples existencias puede fracturarse por un evento fortuito y minúsculo: un accidente ocurrido en el año 1955, cuando la punta de un lápiz se clava accidentalmente en un ojo. A partir de este hecho, el autor plantea una visión trágica sobre la ilusión de control que los seres humanos creen tener sobre su futuro, quedando en cambio a merced de giros azarosos.

Esta fatalidad se entrelaza con el peso de la culpa y el rencor heredado. A través de figuras como Carmela, la historia explora cómo los desamores y los conflictos no resueltos del pasado se enquistan en el núcleo familiar, convirtiéndose en un veneno generacional. Frente a este entorno hostil y vigilante, el amor sincero y la lealtad entre Marta y Santiago se presentan como la única forma valiente de resistir y construir un espacio de humanidad.

1. 1955

Ocurre el accidente ocular que altera de manera definitiva el destino de los protagonistas.

1. 1961

Época de transición temporal que marca los saltos en la estructura narrativa de la novela.

1. 1967

Período clave en el desarrollo de las tensiones familiares y los rencores heredados.

1. 1971

Año que define los hilos cruzados de la memoria y el desenlace de las historias personales.

Para estructurar este relato, Edinson Martínez recurre a una narrativa no cronológica que salta entre distintas décadas, imitando el funcionamiento de la memoria humana, donde los recuerdos emergen por su significado y no por su orden en el calendario. Las descripciones del Lago de Maracaibo terminan por consolidarlo como un personaje más dentro de la trama. En definitiva, mientras se negocia el porvenir energético del país, esta obra literaria rescata lo que ningún contrato comercial puede comprar: la memoria, el dolor y la tierna resistencia de la gente del estado Zulia.

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**Fuente:** https://panorama.onl/regional/el-zulia-petrolero-y-la-fragilidad-humana-segun-edinson-martinez-20260903-0201.html
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