# Jon Lee Anderson a PANORAMA: “Venezuela está en la categoría de estado fallido” (audio)

> El periodista Jon Lee Anderson, cronista de «The New Yorker», atendió el llamado de PANORAMA para conocer sus impresiones sobre la actualidad política y económica nacional. «Venezuela está en la categoría de un estado fallido, lo que vemos son ruinas», recalcó desde Bridport, Inglaterra. Rafael Gómez Torres rafaelgomeztorres@gmail.com  Consultar a Jon Lee Anderson sobre los

Por Rafael Gómez Torres · 29 de enero de 2017 · Política y Economía

![Jon Lee Anderson a PANORAMA: “Venezuela está en la categoría de estado fallido” (audio)](https://panorama.onl/app/uploads/dec8f69300c0bf16.jpg)

El periodista Jon Lee Anderson, cronista de «The New Yorker», atendió el llamado de PANORAMA para conocer sus impresiones sobre la actualidad política y económica nacional. «Venezuela está en la categoría de un estado fallido, lo que vemos son ruinas», recalcó desde Bridport, Inglaterra.

**Rafael Gómez Torres** rafaelgomeztorres@gmail.com 

Consultar a Jon Lee Anderson sobre los callejones que atraviesa Venezuela es hacer un repaso por historia reciente nacional, una que era más destrabada y con menos confrontación.

El periodista estadounidense de 60 años y que ha realizado cobertura noticiosa desde más de 40 países, desea un mejor futuro para los venezolanos, pero antes se debe “eliminar tanto enredo, Venezuela es el país más enredado del mundo”, enfatizó a PANORAMA desde su residencia en Bridport, Inglaterra.

Conocedor del derrotero latinoamericano, su análisis crítico del gobierno y la oposición busca tender puentes antes que ser blanco de cuestionamientos.

**—En 2015 usted afirmó que no había visto un país, sin guerra, tan destruido como Venezuela, hoy la situación es peor ¿Qué lectura hace ahora?**

—Lo que vemos hoy son las ruinas de un país con una escasez al estilo de Zimbabwe y no es más que la demostración de un fracaso político. No sé si llega a ser un estado fallido, pero yo creo que está por ahí, en esa categoría. 

Obviamente ha llegado a este trance por la ineficiencia e ineptitud de los gobernantes. Mirando desde afuera, uno quisiera que esta pugna política comenzara a menguar o desaparecer, pero el motor de esta lucha es el factor ideológico.

Yo no soy economista para entender todos los pasos que han llevado al país a donde está, pero sí me parece que hay mucha ineptitud y eso es trágico porque ahora Venezuela es uno de los países más pobres del mundo.

Caracas era una ciudad moderna y pulcra, parecía una ciudad norteamericana a diferencia de los demás países de América Latina que no tenían ciudades así.

Mi país acaba de elegir como Presidente a Donald Trump, entonces es extraño criticar a otros sistemas cuando los Estados Unidos ha elegido a un hombre que estoy seguro va a cometer muchos errores y posiblemente arruine algo del tejido social, es lo que más me preocupa.

Parece que estamos en una época en la que sucede eso a menudo, en la que las sociedades eligen a gente que son pura retórica y terminan arruinándolas.

**—¿Cree entonces que aferrarse a una ideología no es conveniente para los Estados?**

—Hay ceguera en este esfuerzo por aferrarse a una ideología. En los primeros años de la época chavista yo era muy crítico con la oposición, o lo que empezaba a ser la oposición política en Venezuela, porque me parecía que ellos compartían algo de culpa.

No hablo de la oposición tal cual como está constituida hoy en día, estoy hablando de toda la gente que se calificaba como antichavista.

Ellos habían visto mundo, tenían educación, muchos eran dueños de corporaciones y sin embargo, se quedaban al margen, no hacían esfuerzos para tender puentes y acercarse a Chávez.

Había mucha gente apátrida con un lema que podría decirse “patria libre o Miami” y hoy en día no he cambiado mucho esa forma de verlo.

Para mí los grandes fracasos en Venezuela han sido esos, la falta de cohesión por parte de la gente, no hablo de la gente común, que ha salido a la calle, hablo de la gente que tenía capacidad de convencimiento, capacidad de crear fuerzas y que podían argumentar una alternativa.

En lugar de eso han sido aspiradores, se han chupado ellos y su dinero, y la clase media clase venezolana se ha ido a vivir a suburbios de Miami o Panamá. No han hecho mayor cosa para construir un país, mientras que los demás se dedicaron a malograrlo.

Quizás se siente como una crítica dura a lo que es la sociedad venezolana, pero hasta cierto punto la sociedad tiene que responder a sus propias flaquezas.

Venezuela creó a Hugo Chávez, Venezuela creó a Nicolás Maduro, Venezuela es la que ha creado una oposición que no logra cambiar la correlación de fuerzas. Cuando viajo a Miami veo una ciudad a donde ha ido a parar parte del dinero de Venezuela y no solamente desde la época de Chávez.

Así también pasa en Panamá y eso me parece trágico, me da vergüenza y me mortifica como norteamericano que nosotros hemos sido los receptáculos del dinero mal habido, de la fuga de cerebros de América Latina sin esforzarnos para que no fuera así. Eso es un reflejo triste del hemisferio, de la dejadez en que estamos todos.

**—En nuestros países lo llaman perseguir el “sueño americano”…**

—Hasta cierto punto sí. Venezuela era el país, en los años 70 y 80, que más se comparaba con el sueño americano. Supuestamente era el país que había logrado eso o que estaba en vías de lograrlo porque eran los más consumistas, tenían un flujo de dinero por el petróleo, tenían, desde Marcos Pérez Jiménez, una especie de alternancia en las urnas que parecía funcionar. No tuvieron un régimen militar mientras los demás países de la región sí lo tenían.

**—Se ha intentado un acercamiento gobierno-oposición con la intervención de un enviado del Papa, pero hasta estos esfuerzos han sido infructuosos ¿Qué reflexión tiene sobre este escenario?**

—Ojalá haya resultados, pero me da la impresión que al menos alguna de las partes no tiene un interés genuino en entablar dialogo, me parece que hay falta de interés por parte del gobierno sobre todo.

Porque, obviamente, por parte de la oposición hay mucho interés en cambiar las reglas de juego, de cambiar el estatus quo y me parece que hay mucho menos interés del gobierno.

Sin saber todos los detalles, me da la impresión de que el Vaticano no logra emprender un diálogo sincero y auténtico porque la parte que teme perder el poder, no le interesa, siente que todavía tiene maneras de maniobrar. Lamentablemente pareciera que hasta que (el gobierno) no esté contra las sogas, no van a soltar prenda.

**—Usted conoció la era de Hugo Chávez en el poder y la era post Chávez ¿Cuál es su balance luego de estos años?**

—Yo no veo un cambio cualitativo que me pueda convencer de que la cosa va a mejorar, va a empeorar. Todos los indicios son que las cosas van en vías de empeoramiento tanto económico como político. A menos que algunos cambien de mentalidad y emprendan actitudes que logren una distensión, una apertura. Debe haber una aceptación de culpas, una compartición del poder con los demás sectores del país.

**—La región ha pasado por rápidos virajes de gobiernos de derecha y luego de izquierda para luego pasar a los de derecha  ¿Cuál es su punto de vista sobre este comportamiento?**

—Sin duda ha habido un viraje. No sé si lo que se llamaba la “marea rosada” era una izquierda de verdad, muy sustantiva. La famosa época de la izquierda liderada por Chávez, Evo (Morales), (Néstor) Kirchner, (Rafael) Correa o Daniel (Ortega) no sé cuán izquierdista fue toda esa veta, porque lo que hemos visto es el regreso, a través de las urnas, a una derecha que no es tan derecha como los “derechistoides” de los años 70, no son derechistas capaces, por razones ideológicas, de matar gente con escuadrones de la muerte.

Ostentan un cambio de modelo económico sobretodo y un cambio de discurso político, pero son más pragmáticos y más liberales que sus antecesores. Mauricio Macri no es (Jorge Rafael) Videla, Pedro Pablo Kuczynski no es Manuel Odría, tampoco es Juan Velasco, representan una especie de centrismo tildado a la derecha en reacción a los de izquierda que le disputaban el poder.

Quizás Perú va por su propio aire hasta cierto punto. En los demás, se muestra un cansancio con los llamados gobiernos populistas de izquierda con esa retórica cansada.

De todas maneras ya les toca irse del poder, porque finalmente estamos en una región que busca vivir aires democráticos. Correa eventualmente se va a ir pronto, Evo también, hay un cansancio y es lógico.

Yo subrayaría mi reflexión en torno a la izquierda con una cosa: vimos a gobernantes con retórica de izquierda que entraron al poder y no cambiaron su sistemas económicos siendo izquierdistas, eran capitalistas, entonces eran izquierdistas o exsocialistas o exrevolucionarios administrando economías de capitalismo y en muchos casos se corrompieron, no se puede decir que no.

Mira a Cristina Kirchner quien está en un juicio, hay demasiados indicios circunstanciales que indican que probablemente ella va a ir a la cárcel. No creo que sea un complot de la derecha.

También está el caso de Odebrecht, en Brasil, lo que demuestra que si bien Lula no fue directamente corrompido, algunos alegan que sí, o Dilma, muchos de sus asesores y sus ministros lo fueron.

Tampoco quiere decir que la derecha no lo es porque Temer y los demás que se han hecho con el poder en Brasil también son corrompidos, muchos son prófugos de la justicia amparados por amnistía parlamentaria.

No debe ser así. Brasil es un caso que deja un sabor amargo. El caso Odebrecht es muy interesante porque demuestra cómo un pulpo corporativo, que fue muy grande en América Latina, resultaba un gran ente sobornador tanto de la derecha como de izquierda.

Al parecer casi todos los humanos tienen su precio, en el caso de Venezuela todos sabemos de los “boliburgüeses” que se hicieron ricos con transacciones financieras por el cambio de divisas o por la compra y venta de combustible o de víveres para el país.

Algo de ese trillón de dólares que ha ingresado a Venezuela ha tenido que ir a parar a los bolsillos de alguna gente y alguna de esa gente han dicho ser chavistas o revolucionarios y no lo fueron. Esta época del declive de la izquierda tiene que ver en muchos casos con la corrupción de la propia izquierda.

A pesar de eso, no creo que sea el final de la izquierda en América Latina, pero sí como la hemos conocido con sus aspectos “caudillescos”, un poco anticuada y con este sincretismo no resulto entre retórica de izquierda idealista y prácticas de derechas en economía de capitalismo, se contradicen.

**—Pareciera un matrimonio forzado entre el romanticismo ideológico (izquierda) y el poder del capital (derecha) ¿No funciona?**

—Funciona si hay estado de derecho, si hay pulcritud entre los funcionarios públicos. Funciona si el estado funciona. Si los gobernantes no son los guardianes de las leyes, sino que se aprovechan de las leyes para enriquecerse, no funciona.

Mira a México, desde la revolución mexicana ostentó un discurso nacionalista de izquierda, ¿cuánto de izquierda tiene el estado mexicano?

En la época de Estados Unidos contra Cuba, en la que todos los países de la región le dieron la espalda a Cuba, México fue la excepción.

Eso lo avaló de ser un país progresista durante décadas, pero ¿acaso lo fue? ¿acaso fue México un país progresista? ¿se creó un estado progresista? No, hoy en día México es un país mafioso, ensangrentado, ‘gangsteril’ y todo el mundo lo sabe, comenzando con los mexicanos, es un país muy problemático porque nunca ha construido un estado de derecho y eso finalmente, seas de izquierda o seas de derecha, es la gran flaqueza de América Latina.

Es la perdición de cualquier estado, cualquier gobierno, si no creas estado de derecho no tienes nada y puedes perderlo todo.

**—Tras la muerte de Fidel Castro y el acercamiento de los Estados Unidos con Cuba ¿Cree que estos avances podrían convertirse en un castillo de naipes?**

—Hay esa posibilidad, pero dependerá de lo que haga Trump. Desde que murió Fidel, él comenzó a increpar al régimen tuiteando como lo hace, diciendo que si no soltaban a los presos y daban libertades no iba a haber negocios con los Estados Unidos. Eso hizo temer a mucha gente que apoyaba la distensión.

Ese parece ser su instinto con todos los acuerdos bilaterales y multilaterales en el mundo, él entra como bocón diciendo “conmigo se tiene que hacer un nuevo trato”, vamos a ver, no está claro todavía.

Hay mucho lobby en Washington, me consta, para hacerle ver a Trump que la vía trazada actualmente es la mejor para los cubanos, para los negociantes o empresarios norteamericanos, así como para el bien de una eventual apertura paulatina en Cuba. No hay que ir de frente porque será peor, Cuba podría arrinconarse y aliarse con China o Rusia y esto sería peor, vamos a ver qué tan sensato será Trump.

**—¿Lo dicho por Trump sobre México no condicionaría la relación con América Latina?**

—Estuve en México luego de la elección de Trump y hablé con gente de peso en las esferas políticas y económicas, todos tenían miedo.

Francamente quedé frío, todos estaban a la defensiva diciendo “vamos hacer esto, lo otro” tenían mucho miedo de Trump. México es un país muy vulnerable y eso me dio pena porque lo que ha hecho Trump en público es muy ofensivo.

Se agarra con el país vecino, que ha sido un buen vecino, sus ciudadanos trabajan mucho en Estados Unidos. La sociedad tiene sus flaquezas, pero agarrarse con la gente más vulnerable es el comportamiento de un matón.

Y los que somos críticos o nos sentimos ofendidos por Trump lo vemos claramente, eso no se hace. Osea ¿para qué agregar ansiedad a la vida de una gente que hace los peores trabajos y ganan menos que los demás? Vienen a los Estados Unidos a trabajar y luego enviar sus remesas, porqué amenazarlos así, eso no se hace.

**—¿Se le puede catalogar como un caudillo de la región?**

—Su comportamiento es de un matón, de un hombre que quisiera ser caudillo, un hombre autoritario, narcisista, egocéntrico, es como los caudillos de antaño que agarraban el poder y que eran malos.

No toman el poder para el bien de la humanidad o para sus ciudadanos sino para ellos mismos. En mi país no lo vemos como legítimo, de hecho ganó por un truco de este proceso electoral. Hillary Clinton ganó con cuatro millones de votos de ventaja, él no debe de ser el Presidente.

Su comportamiento es de alguien mandón, de alguien monárquico, no es un tipo de afecto, de compasión o empatía, es un tipo de poder y que sabe manipular a la gente.

**—¿Cómo ve el ejercicio del periodismo en la era Trump?**

—Con mucha contención. Tenemos una pugna abierta, él increpa a la prensa directamente de manera poco diplomática. Está creando un ambiente de mucha división y polarización, ustedes lo vivieron en Venezuela desde hace muchos años. Ahora lo estamos viviendo en Estados Unidos y vamos a ver cómo procedemos.

El periodismo es más importante que nunca debido a que el nuevo mandatario, que es autoritario, lo increpa constantemente.

**—De los personajes que ha perfilado ¿Cuál ha sido el que más le ha impactado?**

—Tengo un bueno y un malo. En el término positivo, Gabriel García Márquez. Su perfil tuvo efecto en mi vida ya que a través de él me volví acercar a América Latina después de un tiempo fuera. Me acercó a la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que él creó y de la que he sido maestro desde entonces como voluntario. García Márquez me cayó muy bien como persona, si bien tenía flaquezas, era un tipo muy generoso.

En términos de «rozarme» con el mal, por decirlo así, puedo mencionar al entonces dictador de Liberia, Charles Taylor, quien ahora está en La Haya condenado a 50 años de prisión por crímenes contra la humanidad.

Era el que más me impactó, nunca antes me había sentado con un mandatario que era, obviamente y sin muchos reparos, un sanguinario, un hombre psicópata, eso lo recuerdo muy bien, cada encuentro que tenía con él era espeluznante. Era como un terrorista en el poder.

**—¿Cuál es la crónica aún por escribir?**

—Son varias, pero quizás una de mi propio país, una crónica que refleje lo que yo pienso de él. La única que he hecho de mi país fue en Nueva Orleans, después del huracán Katrina.

El advenimiento de Trump me inspira a mirar un poco más a mi país y quizás buscar una manera de llegar a esa alma perdida o herida que tiene la nación.

Nada más que para The New Yorker he reporteado, al menos, desde 43 países y apenas tengo una historia de mi país, he pasado tanto tiempo mirando para afuera que tal vez ahora me toque mirar a los Estados Unidos.

**—¿Cuáles son sus deseos para Venezuela en el 2017?**

—No puedo pronosticar lo que va a pasar. Creo que debería haber es un sistema transparente para que la gente deje de chillar y hablar.

Hagan una elección transparente y abierta como los demás países y gane quien gane o pierda quien pierda que se acepten de una vez por todas. Que no exista tanto enredo, Venezuela es el país más enredado del mundo, lo que necesitan es un proceso político desprovisto de bagaje ideológico.

Que vayan tranquilos a las urnas, voten y si pierden los chavistas que salgan del poder, si ganan los demás que entren al poder, pero que el resultado sea respetado por todos.

Lo que está pasando en Estados Unidos es muy lamentable porque demuestra que el país tampoco está sobre los demás en sus flaquezas, en su capacidad de elegir a alguien que no debe estar ahí.

Yo no respeto a Donald Trump, pero en términos generales lo acepté. Quisiera ver a Venezuela de vuelta a ese tipo de debate cívico con cordura y mesura, sin violencia.

El país puede reconstruirse en un estado de derecho para el bien de todos, sin tanto enredo. A Venezuela lo que no le hace falta es retórica, lo que necesita es reconstruirse desde la base, eso es lo que yo quisiera para Venezuela.

____________________________  

**Su opinión sobre: Difusión de noticias falsas**

“Lo que ahora se llama ‘fake news’ o noticias falsas es un fenómeno de propaganda negra o desinformación que antiguamente era del dominio del servicio secreto de algunos países.

En su momento, la KGB de Rusia, eran los maestros en la publicación de propaganda falsa para crear leyendas negras en torno a los Estados Unidos que también hizo propaganda negra en contra de la Unión Soviética, es algo propio de la guerra como tal.

Internet ha posibilitado casi la globalización de la guerra psicológica a través de lo que llamamos ‘fake news’. El país que siempre ha sido maestro en eso es Rusia, es una nación coronada en ese oficio. De aquí a cinco años vamos a tener bastante clara la manera en la que los servicios rusos han manipulado a la prensa abierta.

La manera en la que los medios sociales replican, clonan y tiran esa información es también preocupante. Cualquier niño que busca noticias en Google no verá mucha diferencia entre lo que es la noticia de hoy y lo que es lo último de la familia Kardashian. ¿Cómo vamos a distinguir lo que es noticia y lo que no es? Estamos en una crisis mediática a nivel mundial”.

**Julian Assange y Wikileaks**

“Conozco a Assange en lo personal, es un anarquista utópico claramente antiamericano. No sé si por su aislamiento se ha convertido en un secuaz de (Vladimir) Putin con sus filtraciones a través de Wikileaks. Por razones personales quiso herir a Hillary Clinton en las elecciones  presidenciales.

Lo ha dicho, tiene un papel vengativo con ella. Además, ha creado una teoría de la conspiración alrededor de él, de que es el ente más importante del mundo y estuvo dispuesto a afectar la elección norteamericana en aras de sí mismo. Me siento muy preocupado y enojado con él”.

**Edward Snowden**

“Nunca he sabido qué pensar de Snowden. ¿Para qué lo hizo? ¿Por qué se fue para Moscú (Rusia) el país menos abierto del mundo para insistir en una mayor apertura de su propio país? Tengo un problema con eso. Los americanos no lo obligaron, él mismo compró el boleto y se fue. De ahí no pudo viajar más, fue decisión suya irse a ese lugar. Tengo problemas con él, pero en el fondo estoy dispuesto a creer que no es un traidor, está justo en el borde”.

---

**Fuente:** https://panorama.onl/politicayeconomia/Jon-Lee-Anderson-a-PANORAMA-Venezuela-esta-en-la-categoria-de-estado-fallido-audio-20170128-0039.html
Publicado por Panorama Online — contenido de libre lectura; se permite citar con atribución y enlace a la URL original.
