# En juego mucho más que 167 curules en el Parlamento

> Foto: Archivo Si “Santa Inés” y “Carabobo”  fueron batallas electorales cruciales para la historia reciente de Venezuela, la diáléctica de hoy entre “los ojitos” y “la manito” también lo será. Nominalmente los venezolanos escogerán 167 diputados, pero el cuento no queda ahí, habrá un refrescamiento al mapa político del país cuyos ecos se sentirán en

Por Heilet Morales / hmorales@panodi.com · 6 de diciembre de 2015 · Política y Economía

Foto: Archivo

Si “Santa Inés” y “Carabobo”  fueron batallas electorales cruciales para la historia reciente de Venezuela, la diáléctica de hoy entre “los ojitos” y “la manito” también lo será.**Nominalmente los venezolanos escogerán 167 diputados, pero el cuento no queda ahí, habrá un refrescamiento al mapa político del país cuyos ecos se sentirán en 2016.**

El chavismo está ante la “elección más difícil”, reconocida por el propio presidente Nicolás Maduro; la oposición, frente una inédita posibilidad de hacerse con el control del Legislativo. 

Con Maduro desatado en el último tramo de la campaña intentado repolarizar “como sea”, la oposición apenas si se dedicó “a patear la calle”, decidió vivir de la renta de una crisis económica inocultable, ante lo que el experto Oscar Schemel advierte: “La oposición no tiene mensaje”, dicho de otra forma: “El peor enemigo del Gobierno es la crisis, no la oposición”.

A esta hora el único escenario seguro es que mañana será 7 de diciembre y Nicolás Maduro seguirá siendo presidente de Venezuela.**Si bien una mayoría opositora le puede dotar de mecanismos para acortar el mandato de Maduro (2013-2019) y lograr un adelanto de elecciones, ambas opciones lucen complejas para la coalición que hace vida en la MUD.**

Una enmienda constitucional demanda mayoría simple (84 de los 167 diputados) y aprobación en referendo. Convocar una Asamblea Constituyente requiere mayoría absoluta (112 diputados) y un largo proceso de refrendación.

  Pero además hay razones de fondo que harían inconveniente esa apuesta. Tras las elecciones, “Maduro seguirá siendo el presidente”, dijo a la AFP Luis Vicente León, presidente de la firma Datanálisis, para quien la oposición no debería permitir que se imponga su sector radical, sino “presionar cambios” y un “balance de poder”.

**“Si prevalece el ala radical e intenta utilizar el triunfo con la idea de que hay que sacar al gobierno de inmediato, que esto es un plebiscito y hay que ir a las calles a desestabilizar, la oposición habrá perdido una oportunidad de oro para consolidarse. Sería un planteamiento de bicicleta contra tren”**, añade, aunque el “cortoplacismo” parece formar parte del ADN  de la oposición venezolana, a la luz de una historia llena de marchas y contramarchas.

El escenario de que chavismo mantengan la mayoría es una hipótesis que no puede descartarse por dos razones: por una parte, se trata de 87 elecciones en una sola elección con liderazgos disímiles en juego;  por la otra, el chavismo ha sabido hacer de “Ave Fénix”, una vez y otra vez en los últimos 15 años.

Los aliados de Maduro, en tanto, ridiculizan a la oposición por declarar victoria antes de la votación y consideran esa actitud parte de un complot apoyado por Estados Unidos, que tiene por fin desbaratar la revolución dando un primer paso de cantar fraude apenas el CNE emita los resultados.

En un discurso pronunciado el fin de semana pasado, Maduro dijo que **“ni voy a entregar, ni voy a traicionar la revolución”.**

Lo que sí puede pasar es que manteniendo la mayoría en la plenaria,  el crecimiento exponencial de la oposición, como resultado de los comicios, obligue al chavismo  y al antichavismo a replantear el diálogo, camino que aprueba la mayoría de los venezolanos.     En ese  sentido, John Walsh, especialista de la Washington Office on Latin America (Wola) comentó con la AFP que las elecciones “podrían brindar al presidente Maduro un socio en momentos en que se necesita tomar decisiones difíciles”, especialmente en materia económica.

**A nivel mundial las elecciones no pasan desapercibidas, la comunidad internacional sigue de cerca el proceso en Venezuela, dimensionando la consulta al mismo nivel que la presidencial argentina, pese a que, nominalmente, solo se trate de escoger a 167 parlamentarios.**

Es precisamente en el plano internacional donde la Mesa de Unidad opositora ha hecho lobby de cara a la elección de hoy, principalmente en Europa, que le dio un cheque en blanco político. Otra cosa sucede en el vecindario, cuyos gobiernos, en su mayoría, creen en el talante democrático de Venezuela, salvo un “club de expresidentes” que poco aporta a la paz y que  no pierde tiempo para cuestionar a Venezuela.

Estados Unidos, el adversario más feroz del gobierno bolivariano, ha pasado esta vez tras bastidores.**La estridencia de los micrófonos entre Caracas y Washington bajó a un mínimo inusual en los albores de una elección.**

Eric Farnsworth, del grupo de análisis Council of the Americas (COA), dijo a la AFP que un impacto en las relaciones bilaterales “dependerá de los resultados y también de la forma en que el gobierno reaccione a esos resultados”. **El catalizador de la percepción internacional dependerá mucho del papel de la Unasur, único acompañante del proceso que se “viste de largo” en su primera observación de alto riesgo.**

Para Leonel Fernández, expresidente dominicano, quien lleva sobre sus hombros el liderazgo de la misión del bloque, no son inéditos los climas de altísima polarización, su papel en el cumbre de Río del 2008, acercó posiciones entre Álvaro Uribe, Rafael Correa y Hugo Chávez tras la crisis del bombardeo en Ecuador.

Más allá de los análisis, la última palabra la tendrán 19, 4 millones de electores, se estima que vote como mínimo**70% de ellos, en 14.515 centros de votación de todo el país para escoger 167 diputados en 87 elecciones que definirá la hoja de ruta política de Venezuela del 2016.**

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**Fuente:** https://panorama.onl/politicayeconomia/En-juego-mucho-mas-que-167-curules-en-el-Parlamento--20151205-0042.html
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