# Ataques a Figuera y Solórzano reabren debate sobre misoginia

> Edmundo González y Laboratorio de Paz denunciaron insultos sexualizados contra dirigentes opositoras y alertaron sobre el costo de hacer política como mujer.

Por Marielba Núñez · 4 de octubre de 2026 · Política

![Stunning aerial view of Cala Figuera's turquoise waters and rocky coast in Mallorca, Spain.](https://cdn.panorama.onl/uploads/227107b13d4cfb34-scaled.webp)

Los ataques recientes contra Dinorah Figuera y Delsa Solórzano reavivaron el debate sobre cómo las diferencias políticas terminan convertidas en agresiones marcadas por el género. El tema volvió al centro luego de pronunciamientos de partidos, organizaciones de derechos humanos y dirigentes políticos.

## Insultos sexualizados y rechazo político

Entre las reacciones estuvo la de Edmundo González Urrutia, quien el 3 de octubre pidió no condicionar el rechazo a un insulto a la valoración que se tenga de la mujer que lo recibe. En X escribió: “Deberíamos poner menos atención en demostrar que la mujer insultada ‘no merece’ el insulto y más en preguntarnos por qué todavía resulta tan fácil insultar a una mujer desde su condición de mujer”.

González añadió que una mujer puede ser cuestionada políticamente, equivocarse, ejercer mal el poder o ser adversaria, y que todo eso puede ser objeto de una crítica severa. “Lo que no admite discusión es que su condición de mujer se utilice para degradarla”, afirmó.

El pronunciamiento coincidió con una cadena de reacciones a los ataques contra Figuera y Solórzano. En el caso de Figuera, el analista Esteban Gerbasi utilizó el término “meretriz de la política” para referirse a ella, en el contexto de sus críticas por su participación en procesos de diálogo y negociación política.

María Beatriz Martínez, dirigente de Primero Justicia, expresó su respaldo a Figuera. “Frente a los ataques misóginos de Esteban Gerbasi toda mi solidaridad y respaldo a @Dinorahfiguera. El uso de vocabulario violento, contra las mujeres que hacemos política, es inaceptable. El debate y las divergencias jamás deben ser excusa para la violencia de ningún tipo”, escribió.

La Plataforma Unitaria Democrática también rechazó los ataques contra Figuera y Solórzano. Sobre esta última, señaló que los comentarios fueron emitidos por Diosdado Cabello durante su programa televisivo, donde ironizó sobre los relatos que expuso Solórzano sobre lo que había experimentado en clandestinidad.

“Las diferencias políticas se confrontan con argumentos, ideas y propuestas, nunca mediante campañas denigrantes”, señaló la coalición. También extendió su solidaridad a Figuera, Solórzano y “todas las mujeres que han sido objeto de estas deplorables conductas y campañas”.

## Los patrones que documentó Laboratorio de Paz

Laboratorio de Paz sostuvo que lo ocurrido con Figuera no puede analizarse como un episodio aislado. La organización presentó el 29 de septiembre la investigación [“Inquebrantables: Violencia contra las mujeres en la política venezolana”](https://labpaz.org/2026/09/29/inquebrantables-mujeres-participan-en-politica-pero-siguen-lejos-de-los-espacios-reales-de-poder/), elaborada a partir de entrevistas semiestructuradas y cuestionarios aplicados a 23 mujeres con experiencia de participación en organizaciones partidistas.

El estudio no pretende ser estadísticamente representativo de todas las mujeres que participan en política en Venezuela, pero identifica patrones repetidos en los testimonios recogidos. Entre ellos aparecen la vigilancia, las amenazas, la intimidación, la deslegitimación pública y también prácticas de discriminación y exclusión dentro de las propias organizaciones políticas.

Uno de los hallazgos apunta a la diferencia con que se evalúa a hombres y mujeres. El 100% de las participantes consideró que la vida personal de las mujeres en política es más examinada que la de los hombres, mientras que 73,9% dijo haber sido juzgada más por su apariencia, su situación familiar o su conducta personal que por su trabajo político.

El cuerpo, la edad, el estado civil, la maternidad o la forma de vestir pueden terminar formando parte de una evaluación que debería concentrarse en las decisiones y posiciones de una dirigente. El informe también registró comentarios sobre el cuerpo o la apariencia física, insinuaciones sexuales y casos de acoso sexual.

El estudio añadió otro elemento: no toda la violencia contra las mujeres que hacen política proviene de actores estatales o de adversarios externos. Las 23 participantes describieron experiencias de discriminación, subordinación y exclusión dentro de sus propias organizaciones. El 87% considera que las decisiones más importantes de sus partidos siguen siendo tomadas principalmente por hombres, mientras 69,6% ha observado o experimentado situaciones en las que esas decisiones se toman en espacios informales a los que las mujeres tienen acceso limitado o inexistente.

El costo de la participación política tampoco queda necesariamente en quien ocupa el cargo o asume el liderazgo. El estudio encontró que tres de cada cuatro mujeres entrevistadas afirmaron que sus familias han sufrido amenazas o represalias relacionadas con su actividad política. Además, 100% dijo haber modificado alguna decisión sobre su liderazgo, visibilidad o participación para proteger a sus familiares.

Sin embargo, el informe también registró una respuesta distinta: pese a las amenazas y la intimidación, 78,3% de las entrevistadas aseguró que no ha considerado abandonar la política.

## Una violencia que atraviesa todo el espectro político

Laboratorio de Paz subrayó que la violencia política contra las mujeres no desaparece dependiendo de quién sea el agresor o de qué corriente política provenga. Tras las declaraciones contra Figuera, la organización rechazó que una diferencia sobre una negociación o una decisión pública terminara expresándose mediante un insulto sexualizado.

“Se puede cuestionar con firmeza una posición política, una negociación o una decisión pública. Lo que no corresponde es desplazar el debate hacia insultos sexualizados dirigidos contra una mujer por ejercer liderazgo político”, señaló.

La organización también sostuvo que este tipo de agresiones puede presentarse entre actores oficialistas, opositores o de cualquier otra tendencia, por lo que su rechazo no debería depender de la identidad política de quien las recibe.

El informe [Inquebrantables](https://labpaz.org/2026/09/29/inquebrantables-mujeres-participan-en-politica-pero-siguen-lejos-de-los-espacios-reales-de-poder/) plantea, en ese sentido, que una eventual reconstrucción democrática no debería limitarse a recuperar derechos políticos o ampliar los espacios de participación. También debería abordar las prácticas que dificultan que las mujeres ejerzan esos derechos en condiciones de igualdad.

El pronunciamiento de Edmundo González volvió a colocar esa idea en el centro de la discusión. “Hace años, muchas de estas conductas eran aceptadas, toleradas o simplemente pasaban inadvertidas. Tuve muchas compañeras que las vivieron. Pero las mujeres que hacen política hoy las siguen viviendo”, escribió.

Y concluyó: “Hacer política siendo mujer sigue teniendo un costo que los hombres muchas veces no enfrentamos. Y nos queda mucho por aprender”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/politica/ataques-a-figuera-y-solorzano-reabren-debate-sobre-misoginia-20261004-1306.html
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