# La humilde flor

> Cuando Dios creó el mundo, dio nombre y color a todas las flores. Y sucedió que una florecita pequeña le suplicó repetidamente con voz temblorosa: -i No me olvides! ¡No me olvides!  Como su voz era tan fina, Dios no la oía. Por fin, cuando el Creador hubo terminado su tarea, pudo escuchar aquella vocecilla

Por Agencias · 18 de marzo de 2017 · Pitoquito

![La humilde flor](https://panorama.onl/app/uploads/cb42bf34b2cc4d30.jpg)

Cuando Dios creó el mundo, dio nombre y color a todas las flores.

Y sucedió que una florecita pequeña le suplicó repetidamente con voz temblorosa:

-i No me olvides! ¡No me olvides!

 Como su voz era tan fina, Dios no la oía. Por fin, cuando el Creador hubo terminado su tarea, pudo escuchar aquella vocecilla y se volvió hacia la planta. Mas todos los nombres estaban ya dados. La plantita no cesaba de llorar y el Señor la consoló así:

-No tengo nombre para ti, pero te llamarás «Nomeolvides».

 

![](https://panorama.com.ve/app/uploads/2b7e641e465546f6.jpeg)

 

 Y por colores te daré el azul del cielo y el rojo de la sangre. Consolarás a los vivos y acompañaras a los muertos.

Así nació el «nomeolvides» o miosota, pequeña florecilla de color azul y rojo.

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**Fuente:** https://panorama.onl/pitoquito/la-humilde-flor-20170315-0081.html
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