# Stefanía Fernández sobre el Miss Universo: “Apuesto por Migbelis, se come el mundo”

> «Hoy apuesto por Migbelis, siento que está muy preparada, es una niña que se come el mundo con su corta edad», dijo Stefanía Fernández sobre sus expectativas del Miss Universo, concurso que ganó hace 5 años al coronorse como la mujer más bella del planeta y que detalla en primera persona al contar qué ocurrió

Por Texto: Nayib Canaán// [email protected]// Fotografías: Agencias · 2 de abril de 2015 · Opinión

«**Hoy apuesto por Migbelis, siento que está muy preparada, es una niña que se come el mundo con su corta edad», dijo Stefanía Fernández sobre sus expectativas del Miss Universo, concurso que ganó hace 5 años al coronorse como la mujer más bella del planeta y que detalla en primera persona al contar qué ocurrió en los momentos previos a la coronación.**

“Me estaba cayendo del sueño, pero ya era hora de levantarse. Por fin había amanecido, era domingo 23 de agosto y el reloj marcaba las 5:00 de la madrugada. Me bañé e inmediatamente comencé a arreglarme el cabello y a maquillarme porque teníamos ensayo bien temprano.

Compartía la habitación con miss Paraguay y juntas bajamos con una maleta en la que estaban todo lo que íbamos a utilizar para la gala. Recuerdo que la noche ante vó de Venezuela ocho botellas de agua mineral para lavarme la cabeza porque el agua en Bahamas es tratada, desalinizada y no le da buena forma al cabello. Los rollos con los que dormía no hacían su trabajo y el quería que luciera el pelo suelto, con ondas.

 

 

 

Me vestí como si fuese ya el evento porque el ensayo general era un previo de lo que se vería en televisión. No había espacio para las equivocaciones en cámara. Debíamos estar atentas a las entradas, conocer los escalones y el escenario. A las 11:00 am terminamos el ensayo general en el complejo turístico Atlantis Paradise Island, donde sería la coronación y de una vez empezamos a trabajar en los detalles del look, el peinado, maquillaje, le dimos los toques finales. Ya no podíamos ir al hotel, la orden era pasar todo el día ahí porque era muy difícil movilizar a 83 participantes.

Antes del ensayo hice una terapia frente a un espejo. Me quedé un rato viéndome, recé, le di gracias a Dios, a la Divina Pastora y lloré como cinco minutos. Me descargué, drené emociones y me enfoqué en disfrutar porque estaba clara en que eran las últimas horas del certamen.

No tenía hambre, de hecho, no comí nada. No desayuné, ni almorcé. Estaba a punto de chocolate, tenía antojo de M&M’s y eso fue lo que me sostuvo con energía. La ansiedad se apoderó de mí y decidí darme el gusto.

Afortunadamente tuve chance de hablar unos minuticos con mi mamá y mi hermano, que me los topé en el pasillo del hotel. Yo andaba con las chaperonas y tenía el tiempo limitado. De casualidad vi a Osmel poco antes de iniciar la gala. Me dijo: ‘Bueno niña, ya estás aquí. Haz hecho un gran papel, ahora te toca disfrutar’.

 

 

Estar en el Miss Universo era un gran reto. No imaginaba coronarme. Es que ganar era hacer historia, lograr algo que nunca había sucedido en el concurso. Era muy complicado lograr la hazaña. Crucé algunas palabras con Dayana a quien vi detrás del escenario, pero de verdad no imaginábamos lo que estaba a punto de pasar. Todo fue una sorpresa, sabía que podía llegar al top de las 5 finalistas y verme tomada de manos con una sola competidora era ya para mi un gran triunfo, era lo máximo.

Yo nunca vi a Dayana Mendoza como una sombra, más bien la veía como una hermana mayor, la admiraba y analicé todo su reinado. No sentía que era una debilidad el hecho de que Venezuela hubiese ganado el año anterior. Trabajé igual de duro para sobresalir, no me desanimé a pesar de que muchos lo vieran imposible.

Para mí no hubo presión que me derribara, me mantuve fuerte. Ni la prensa, ni mis compañeras me aturdieron. Mucha gente repetía: ‘Ella está bien preparada, pero no va a ganar porque ya su país obtuvo la corona el año pasado’. Quizás por eso mis compañeras no me veían como una competencia, más bien se hicieron mis amigas; por eso no existieron rivalidades.

Los medios de comunicación siempre me buscaban, me hacían ver el compromiso que tenía a mis espaldas y a la vez me respaldaban. Eso fue muy importante para no perder el norte, para no sentir que iba a estar lejos del cuadro final.

El único inconveniente que tuve que sortear fue el extravío de una maleta en el que estaba el traje típico y la ropa que usaría para la sesión de fotos oficiales. Por lo mismo me tocó usar otro vestido porque la maleta apareció después de tomar las instantáneas.

Sinceramente a mi no me daba tiempo para revisar las redes sociales y los comentarios de la prensa. Había un cuarto habilitado con computadoras, agua, frutas, para comunicarnos con nuestras familias. Las chicas de ahora tienen más ventajas. Yo lograba comunicarme con María Kallay a la 1:00 de la mañana después de terminar ensayos. Le contaba todo, hasta lo que me iba a poner al día siguiente.

Los minutos antes de iniciar el show son muy largos. Esa vez detrás de escena estaban todos los maquilladores, estilistas, había mucho corre-corre. Incluso, pusieron una enorme mesa con chocolates, galletas, frutas. En el almuerzo sirvieron de todo, ahí no había comida exclusivamente ligth, imagínate que hasta vi hamburguesas y pizzas. Era como una tentación. De uno dependía caer o mantenerse firme.

Confieso que me costaba maquillarme los labios de rojo, me tardaba mucho delineándolos. Tenía que hacerme una línea por encima de mis labios para que quedaran perfectos, el truco era perfilarlos y darles forma de corazón para lograr una expresión sensual.

Mi look estaba inspirado en las divas de los años 40. El vestido rojo que me diseñó Gionni Straccia llevaba plumas para llamar la atención porque a Venezuela la nombran casi de última y había que impresionar al jurado. Me recomendaron no sonreír tanto, por el contrario, debía seducir con gestos.

En el cabello me pusieron algunos puntos de extensiones para que se viera más vaporoso. Al final logramos un buen peinado. Para eso tuve un estilista de la organización que me ayudó porque de verdad, el tema del arreglo me tenía estresada. Por eso no tenía ganas de comer.

A poco tiempo de iniciar la transmisión le pedí a Ivette, mi chaperona, que me pusiera la cadenita de la Virgen de la Divina Pastora, a quien le prometí llevarle la corona si ganaba.

Me nombraron de última entre las 15 y ahí no lo podía creer. Pensaba que había acabado todo para mí. Después me vino el alma al cuerpo. Una vez que el show comenzó no me senté más. Mientras estaban en comerciales las finalistas nos quedamos en el centro del escenario. El público gritaba, aplaudía, mientras nos retocaban. En ese instante aproveché para lanzarle besos a mi mamá, que estaba súper cerquita. Saludé con las manos a Osmel, a Gionni…

En el momento cumbre, el de la pregunta, me concentré lo más que pude porque casi no se escuchaba entre tanto ruido. Las barras desbordaban adrenalina. Me preocupaba enredarme en la respuesta.

Ya estaba contenta, feliz. Al lado de una de las candidatas más fuertes: República Dominicana. Ada Aimee de la Cruz era espectacular, bella. Sin nombrar a la ganadora ya yo estaba felicitándola. La daba por triunfadora a ella.

Se me iba a salir el corazón, las manos me temblaban. Es indescriptible, la euforia, todo. No escuché muy bien cuando dijeron el nombre de la primera finalista. De pronto vi a Dayana venir hacia mí con la corona y fue cuando caí en cuenta. Nos abrazamos, brincamos, se cayó la corona y ella me gritó:: ‘¡Bruja, ganaste!’ y me dio una nalgada. Vi a Osmel de lejos y lo saludé con el dedo como diciéndole: ‘Te lo dije’.

Yo no lloré, y lo mismo me pasó cuando gané el Miss Venezuela. Lo que pasa es que estaba demasiado feliz. Pasé como dos horas en el escenario después de la coronación. Me tocó hacerme fotos con los patrocinantes hasta que me pasaron a la parte trasera para cambiarme, ponerme cómoda y asistir a la rueda de prensa y el coctel.

Compartí con Donald Trump y la reina saliente. En la fiesta estuve media hora y Osmel me aconsejó que no engordara y que tomara de ejemplo a Dayana que lo había hecho fabuloso.

Subieron mis pertenencias a otra habitación y estuve un rato con mi familia. En el balcón lloré bastante, estaba sorprendida. Me invadió la nostalgia porque no iba a regresar pronto a Venezuela. Me dormí como a las 3:00 am y a las 5:00 ya me estaban despertando para maquillarme y hacer las fotos. A las 8:00 de la mañana de eses lunes pude comer normalmente.

Cinco años después me satisface haber unido a mi país, de haber sido embajadora de Venezuela ante el mundo. Aún no lo creo. Creo que me ayudó mucho tener los pies sobre la tierra.

Hoy apuesto por Migbelis, siento que está muy preparada, es una niña que se come el mundo con su corta edad. Tiene seguridad y es muy humana. He podido compartir con ella y la veo como una guerrera. Si lo logramos una vez, se puede repetir. ¿Por qué no?”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/stefania-fernandez-sobre-el-miss-universo-apuesto-por-migbelis-se-come-el-mundo-20150129-0098.html
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