# “LUZ está gravemente herida”, por César Ramos Parra

> César Ramos Parra / Profesor universitario / jesusoparra@hotmail.com Todos los universitarios estamos en el deber de colaborar con las autoridades para derrotar la crisis, pero son ellas las responsables de liderar el proceso y marcar un rumbo claro. He realizado una profunda reflexión sobre la situación presente y futura de nuestra Universidad del Zulia, desprovisto

Por César Ramos Parra / Profesor universitario / jesusoparra@hotmail.com · 23 de diciembre de 2016 · Opinión

César Ramos Parra / Profesor universitario / jesusoparra@hotmail.com

**Todos los universitarios estamos en el deber de colaborar con las autoridades para derrotar la crisis, pero son ellas las responsables de liderar el proceso y marcar un rumbo claro.**

He realizado una profunda reflexión sobre la situación presente y futura de nuestra Universidad del Zulia, desprovisto de cualquier mezquindad o interés personal, el cual deseo hacer del conocimiento de la comunidad universitaria y regional, con el único y exclusivo propósito de hacernos un llamado de atención para que entre todos cambiemos la actual tendencia que la conduciría inexorablemente a su total e irreversible deterioro.

Sabemos que hay muchos factores exógenos que contribuyen a su situación: maltrato del gobierno a las universidades, presupuesto deficitario, falta de efectividad de las políticas de seguridad del gobierno, pero igualmente, todas esas circunstancias afectan por igual a las universidades del país, las cuales no acusan el intenso descalabro que observamos en LUZ.

Gobierno universitario y gremios, sin más demora, deben acordar un plan de acción para recuperar, al menos, su gobernabilidad y funcionamiento mínimo. Las autoridades universitarias, aún prolongadas en su período de gestión, no tienen otra alternativa que ejercer su autoridad hasta el último día, formular planes de contingencia, reestructurar el equipo de gobierno para que nuevos actores vengan a impulsar con entusiasmo nuevos programas que dinamicen a LUZ y la saquen del letargo. Todos los universitarios estamos en el deber de colaborar con las autoridades para derrotar la crisis, pero son ellas las responsables de liderar el proceso y marcar un rumbo claro. Igualmente, cada decano, con su equipo, debe hacer lo propio en su facultad o núcleo.

A los gremios universitarios, con todo respeto y afecto les sugiero, revisar sus esquemas de protesta y lucha. La suspensión de actividades no puede seguir siendo el primero y único instrumento para los justos reclamos, muchos de cuyos problemas no siempre son responsabilidad directa de la institución. Al final del mes todos hemos cobrado completo aun cuando no hayamos cumplido nuestra jornada, por cualquier circunstancia. ¿Cuántos días funcionó efectivamente LUZ durante 2016?. Esa dramática situación no podemos repetirla en el 2017. Los universitarios estamos generando una matriz de opinión de ser flojos e irresponsables, lo cual no es verdad. Sin el trabajo entusiasta y eficiente de nuestros trabajadores, la universidad no podrá cumplir su delicada misión. Es necesario negociar y concertar un escenario mínimo para garantizar el funcionamiento institucional. La calidad de la docencia, fundamentalmente a nivel de pregrado está en franco deterioro, en perjuicio de nuestros estudiantes, quienes constituyen el capital más importante de la institución. Hagamos al menos, un gran esfuerzo para garantizar permanencia y calidad de la docencia, ya que es menos posible, en las actuales circunstancia la investigación y extensión. Nuestro país está y continuará por mucho tiempo en serias dificultades de todo tipo. Por lo tanto, debemos ser creativos para buscar escenarios favorables en nuestro ámbito de influencia y mejorar sustancialmente lo que hacemos. Siempre será posible mejorar, si nos disponemos a explorar las opciones con sentido positivo.

Pero en la individualidad de cada uno de nosotros es necesario que revisemos nuestra actitud; es fundamental que cada quien salga de la rutina para buscar la productividad como objetivo fundamental de su trabajo. Eso entraña un asunto de conciencia de cada quien. Y cada quien, en su fuero interior, sabe si está cumpliendo o no su rol y si está justificando con su esfuerzo el salario que devenga. Tenemos que ser diligentes en el cumplimiento de nuestras responsabilidades y ejecutarlas con entusiasmo, compromiso y sentido de realización personal para ser exitosos. Trabajar en equipo, mejorar el clima organizacional, tener una visión compartida del trabajo a realizar, racionalizar los gastos y priorizar áreas para optimizar los recursos escasos, son actitudes, entre otras que serán de utilidad. 

El inicio de un nuevo año siempre crea un estado espiritual propicio para mirar el futuro con esperanza y optimismo, pero buenas intenciones no bastan. Trabajar en una universidad oficial o privada constituye un verdadero privilegio; en ellas se forman nuestro talento, el capital intelectual futuro del país, nuestros hijos. De nosotros dependerá, en gran medida, que sean unos pobres profesionales mediocres o unos líderes exitosos que, con sus conocimientos empujen nuestro país hacia el progreso y desarrollo. Que el Señor bendiga e ilumine a cada uno de los miembros de la comunidad universitaria particularmente, de LUZ.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/luz-esta-gravemente-herida-por-cesar-ramos-parra-20161223-0049.html
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