# LUZ debe asumir la solución de su crisis

> Para nadie es un secreto que para  la reciente victoria electoral de la MUD fue mucho lo que se aportó desde las universidades autónomas, experimentales y privadas, cuyos rectores y rectoras constituyen la Asociación de Rectores Universitarios (Averu).  No podemos dejar de reconocer que ese respaldo fue producto también de la ausencia de una  relación

Por Antonio Castejón / Profesor jubilado de LUZ · 21 de febrero de 2016 · Opinión

![LUZ debe asumir la solución de su crisis](https://panorama.onl/app/uploads/9a23cb7761685d3b.jpg)

Para nadie es un secreto que para  la reciente victoria electoral de la MUD fue mucho lo que se aportó desde las universidades autónomas, experimentales y privadas, cuyos rectores y rectoras constituyen la Asociación de Rectores Universitarios (Averu).

 No podemos dejar de reconocer que ese respaldo fue producto también de la ausencia de una  relación universidad-estado que debemos  enmendar en esta hora de rectificaciones bolivarianas. Pero para asumir esa responsabilidad política con propiedad es necesario insistir en que rectificar y corregir exige mucho estudio, investigación y mucha humildad. Pero no puedo dejar de destacar es el efectivo liderazgo político que las autoridades  de las universidades, antes mencionadas, lograron consolidar para contribuir con esa victoria electoral. 

¿Cuál fue realmente el papel de las autoridades rectorales de la Averu y de la Fapuv en la victoria de la MUD? Su papel fue emprender y consolidar un proceso sostenido y coordinado  para  convencer a las comunidades universitarias, sin mucha dificultad,  de que la culpa de la crisis universitaria era el cerco económico provocado por el Gobierno bolivariano que violaba la autonomía en un intento de intervenirla. Esa fue su prédica permanente y constante contra la revolución bolivariana que le dio a la autonomía universitaria su cualidad constitucional y canceló una inmensa deuda con los gremios universitarios, heredada de los gobiernos de la IV República. Pero la revolución bolivariana careció de la necesaria articulación con las instituciones universitarias para  lograr que, como instituciones cuya misión es “la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para el beneficio espiritual y material de la Nación” (Art.109 de la Constitución), se hiciera efectiva su incorporación a la solución de nuestros problemas fundamentales, propósito político primordial que necesita una política de estado universitaria que construya todos los consensos posibles con las comunidades universitarias,  dentro del mandato de la Constitución y de la Ley Orgánica de Educación. Pero ese propósito político fundamental  exige también que desde la propia universidad autónoma se asuma la crisis universitaria en su esencia. 

Ya el discurso político de que esa crisis es solo presupuestaria y producto de un cerco es, no solo un argumento para la polarización política, sino que significa también evadir la responsabilidad que compete a los gobiernos universitarios de corregir todo lo que haya que corregir, rectificar todo lo que haya que rectificar y transformar todo lo que haya  que transformar, para elevar la eficacia y eficiencia universitaria en el cumplimiento de su misión ¿Ignora la Averu que  existen investigaciones y propuestas de lo que se debe hacer para transformar  una estructura académica obsoleta que parcela el conocimiento científico, humanístico y tecnológico y estudios que proponen liberarla de una estructura administrativa excesivamente burocrática y costosísima? Mientras no asumamos la responsabilidad de emprender esa transformación desde el seno de las propias universidades, no habrá presupuesto que permita superar esa crisis.  No habrá Asamblea Nacional ni ministerio ni CNU  que la resuelva. Lo lamentable es que no tenemos ninguna señal de que nuestras autoridades rectorales de la Averu estén decididas a verle el verdadero rostro de esa crisis.

 ¿Creen los rectores y rectoras de la Averu que la Asamblea Nacional resolverá la crisis universitaria sin que la propia universidad la asuma? ¿Creen que las nuevas leyes universitarias pendientes, por ejemplo, la nueva  Ley de Universidades y el Reglamento Electoral Universitario se elaborarán y aprobarán sin consultar a las comunidades universitarias? Espero que no, porque esa consulta es constitucionalmente obligatoria.  Por otra parte, frente a la situación de  elecciones en suspenso que perdura en las universidades autónomas ¿Será que existe la posibilidad de un nuevo liderazgo genuinamente universitario que se atreva a verle el rostro a esa crisis y a construir un consenso para emprender ese proceso de transformación con la participación protagónica de su comunidad, sin exclusiones y  convencido de que debe entenderse con todos los poderes del estado para construir una nueva relación universidad-estado que tanto la universidad como la nación necesitan? Ojalá así lo entiendan quienes aspiran ser las nuevas autoridades rectorales, cuya elección es urgente.  Una elección que necesita una pronta reforma de los reglamentos electorales universitarios, que acate la resolución que para tal efecto  dictamine la Sala Constitucional del TSJ, en respuesta a solicitud expresa de los consejos universitarios de las universidades autónomas.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/luz-debe-asumir-la-solucion-de-su-crisis-20160221-0019.html
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