# Lea en opinión: Violencia versus política

> Ylich Carvajal Centeno / Periodista /  ylichcarvajal@gmail.com Uno de los mayores peligros que conjura la llamada Ley de Amnistía aprobada por la mayoría de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la Asamblea Nacional es que imponga el criterio de que la violencia es un recurso de la política. Si vos creéis que la política es la

Por Ylich Carvajal Centeno · 19 de abril de 2016 · Opinión

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**Ylich Carvajal Centeno / Periodista /  ylichcarvajal@gmail.com**

Uno de los mayores peligros que conjura la llamada Ley de Amnistía aprobada por la mayoría de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la Asamblea Nacional es que imponga el criterio de que la violencia es un recurso de la política.

Si vos creéis que la política es la lucha por el poder, que el fin justifica los medios como le escribió Nicolás Maquiavelo al Príncipe o que la guerra es la política por otros medios como decía Clausewitz, se entiende que penséis que violentar los derechos de los otros, darle patadas a cuanta mesa de diálogos se te presente, los golpes de Estado o la guarimba son recursos válidos en política. 

Eso mismo creía Adolfo Hitler. El papá del fascismo alemán debutó tratando de hacerse del poder por la fuerza y en ese primer intento fracasó. La benevolencia de la República de Weimar le dio nueve meses de cárcel en los que, incluso, pudo escribir su famoso libro Mi lucha. Al ser liberado se le permitió seguir funcionando desde su partido nacionalista (Nazi) y aunque éste no era mayoría, a través de la violencia en las calles y un discurso cargado de antisemitismo, anticomunismo y antidemocrático, soportado en la idea de que los germanos eran un pueblo superior, Adolfo ladilló y ladilló hasta que logró ser nombrado canciller.

Sabiendo que la violencia lo había llevado al poder y que sólo la violencia lo mantendría allí, el megalómano abolió todas las instituciones democráticas de entonces, persiguió, encarceló o asesinó a todo alemán que por muy ario que fuera se opusiera a “su lucha”. Estigmatizó a los judíos para drenar todo el odio que había cultivado en las clases medias germanas que padecían la crisis económica y moral tras la firma del tratado de Versalles y cuando hubo dominado absolutamente a Alemania, su primera gran víctima, se inventó lo del “espacio vital”. 

La violencia es la ausencia de la política. Y son inversamente proporcionales: a más violencia menos política. No debe confundirse esto con la legítima defensa. No es igual armarse para defenderse que para atacar a otros e imponerles por la fuerza aquello de lo que no podemos convencerlos.

Cuando la Ley de Amnistía de la MUD admite que se cometieron no menos de 32 delitos tipificados y sancionados en el Código Penal, delitos no sólo contra el Estado, sino contra las personas y sus bienes, pero que deben ser amnistiados porque se cometieron en una acción política, le da una patada al Estado social de derecho y de justicia en nombre del que dice actuar.

Para decirlo en los términos de la “ilustración” antichavista: la legitimidad de origen que logró la Asamblea Nacional en las elecciones del 6 de diciembre pasado se pierde cuando en un acto deliberado aprueba una ley que pretende legitimar, justificar y en consecuencia, aupar, la violencia como forma de lucha política, lo que implica el asesinato de la democracia.

Y esa es una postura inamovible de la MUD. Fíjate: ¿Sí ellos sabían que el mandato del Presidente de la República es revocable al cumplirse la mitad, por qué esperaron hasta abril para debatir la ley de referendos que aún se demoran en aprobar y a la que quizás no quieran ahora llevar a consulta popular, como están obligados, argumentando falta de tiempo? 

Cuando los dirigentes de la MUD dicen que “esto es un problema político y no jurídico o de leyes” es porque están pensando que la política es más un acto de fuerza, una imposición, una demostración de quien las tiene más grandes. 

Y hablando de salidas, aunque se pongan bravos porque los llamen fascistas, cuando la dirigencia de la MUD insiste en que La Salida fue una “protesta pacífica”, que las víctimas no son víctimas porque están “pagadas por el Gobierno”, así como dijeron que el golpe de abril de 2002 fue una “renuncia” o un “vacío de poder”, están emulando a Hitler cuando hablaba de “la cuestión judía” y la “solución final” para referirse a uno de los crímenes de lesa hu      m             anidad más abominables de la historia.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/lea-en-opinion-violencia-versus-politica-20160419-0050.html
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