# Lea en Opinión: Traidores ofendiditos

> Cuando el gobierno de George W. Bush acusó a Saddam Hussein de ser un dictador tan malvado que tenía armas de destrucción masiva, dejó bien claro que estas acusaciones no eran contra del pueblo iraquí, por el contrario, eran para protegerlo de la malvada dictadura que hacía de sus vidas un infierno. Entonces, los opositores

Por Carola Chávez · 21 de febrero de 2017 · Opinión

![Lea en Opinión: Traidores ofendiditos](https://panorama.onl/app/uploads/c9bf172aa1454109-8.jpg)

Cuando el gobierno de George W. Bush acusó a Saddam Hussein de ser un dictador tan malvado que tenía armas de destrucción masiva, dejó bien claro que estas acusaciones no eran contra del pueblo iraquí, por el contrario, eran para protegerlo de la malvada dictadura que hacía de sus vidas un infierno. Entonces, los opositores a Saddam recorrían el mundo, buscando apoyo de la “comunidad internacional” para que, por favorcito, los ayudaran a derrocar al tirano porque ellos no tenían ni la fuerza ni las pelotas para tumbarlo por sus propios medios.

Cuando en 2003 los EE UU invadió Iraq, lo hizo, ya saben, porque Saddam era malo y tenía armas de destrucción masiva. Desde la Casa Blanca, George W. felicitaba al pueblo iraquí por haber recuperado su libertad, mientras los mataba a bombazos. A todas estas, voceros de la oposición iraquí, instalados en Londres, declaraban a los grandes medios su satisfacción porque su país, por fin, conocía la libertad.

Ya sabemos cómo sigue la historia. Ya sabemos qué pasó con el pueblo iraquí. Hundidos en una guerra sin final a la vista, pero eso no es contra ellos, ya saben, es contra el malvado de Saddam y esas armas de destrucción masiva que tenía… “Bueno, que no tenía, que nos equivocamos”, dijo Tony Blair; “que cualquiera se equivoca”, dijo José María Aznar; “que sí, que nos dieron informes falsos”, dijo Obama porque Bush no estaba ya ahí para lavarse las manos. Los que no han dicho ni pío fueron aquellos opositores que facilitaron la invasión, aquellos que sirvieron de títeres para confirmar cada mentira inventada para justificar el saqueo de su propio país… tan habladores que eran y no han dicho ni pío…

Lo mismo hicieron con Libia. Aquel montón de expedientes, aquel chorro de declaraciones, aquella “profunda preocupación” por la democracia, por la libertad del pueblo libio. Vimos a los títeres de turno, dirigentes de oposición que hablaban en nombre del pueblo que iban a masacrar. Y otra vez las bombas, esta vez llamabas “humanitarias” como diciendo “Les pegamos porque los queremos”. También sabemos qué pasó con Libia. ¿Me pregunto dónde están aquellos voceros opositores?

Y luego Siria, donde se le enreda el yoyo a la Otan, porque Rusia… Y en medio de todo Ucrania para cercar a ese hijo de Putin, y estamos profundamente preocupados por la democracia Rusa —dicen desde los EE UU— y que quede claro que esto tampoco en contra el pueblo… Pero Putin es mucho Putin y hay que andarse con cuidado…

Y Venezuela, la mina de los mil tesoros, sigue sin entrar por el aro. Torres de expedientes acusando al gobierno de terrorista, primero, de narco terrorista después, de amenaza inusual y extraordinaria para los intereses de los Estados Unidos  pero que quede claro: todo esto no es contra el pueblo venezolano, sino que es por su bien, dice cada vocero gringo que abre la boca, y lo repite cada vocero de la oposición con la boca llena de dólares, con sus hijos a salvo en Miami y un green card en el bolsillo.

Si desde el norte dicen que el gobierno es terrorista, salen todos de gira internacional a reforzar las palabras de sus amos. Si dicen que ahora es narcotraficante, salen de gira otra vez, a lambucear afuera el apoyo que no consiguen en su propio país.

Esta semana, el cuento gringo es que, según el Departamento del tesoro -y sin presentar ni una prueba, por cierto-, Tareck El Aissami, nuestro vicepresidente, es narcotraficante. ¡Una pelusa! Y agrega, como siempre, el secretario del tesoro que “esto no es contra el pueblo de Venezuela”. Aquí, en esta “cruel dictadura que persigue a la disidencia y coarta la libertad de expresión”, a lo máximo que llegamos es a llamarlos vende patrias y, para colmo, ellos se ofenden.

---

**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/lea-en-opinion-traidores-ofendiditos-20170221-0087.html
Publicado por Panorama Online — contenido de libre lectura; se permite citar con atribución y enlace a la URL original.
