# Lea en Opinión: Oposición forever

> La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) está como esos actores o actrices que se meten tanto en un papel que después no saben cómo salir de él y se condenan a hacer siempre el mismo personaje.  La oposición es tan pero tan obstinada, radical y enfermizamente opositora que uno duda de que en verdad

Por Ylich Carvajal Centeno   Periodista/articulista  ylichcarvajal@gmail.com · 6 de junio de 2017 · Opinión

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) está como esos actores o actrices que se meten tanto en un papel que después no saben cómo salir de él y se condenan a hacer siempre el mismo personaje.  La oposición es tan pero tan obstinada, radical y enfermizamente opositora que uno duda de que en verdad quieran tomar el poder y dejar de ser. No voy a enumerar su rosario de fracasos que, de alguna u otra manera, todos los venezolanos lo hemos tenido que rezar, pero de verdad que con esta última “epopeya” rompieron la liga: el Presidente que ellos quieren derrocar y que según sus encuestas tiene un rechazo de más del 80% llama a una Constituyente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) le pone fecha inmediata –para dentro de ocho semanas- pero la MUD, que dice que quiere elecciones porque las gana por paliza, ahora dice que así no, que sigue en rebeldía y en una lucha que después de 60 y pico de días se debilita en las calles, ni ellos saben cuándo y en qué podría parar y cada día que pasa cobra la vida de más venezolanos. ¡Vergación! Esos son como demasiados errores hasta para la muy errática MUD. Déjame decírtelo de esta manera: el presidente Nicolás Maduro al convocar la Constituyente no renunció como María Machado y Freddy Guevara exigían pero digamos que puso el cargo a la disposición y con fecha precisa, el 30 de julio. ¿Por qué la dirigencia de oposición rechaza una salida democrática y pacífica como la Constituyente, que puede darles la oportunidad de cambiar al país en sólo 8 semanas y se empecina en seguir atizando odios, llamando a la violencia, destruyendo bienes públicos y privados y crispándole los nervios y el alma al país sin la posibilidad real de derrocar al Presidente, sin lapsos previstos para alcanzar sus objetivos, sin un plan creíble, finito en el tiempo, que prometa un mínimo de éxito? Después de dos meses de violencia, muertes y destrucción ¿por qué seguir clamando por unos militares que por lo visto sólo desfilan vestidos de gala en los delirios de Henrique Capriles en las redes sociales? Solo dos posibles respuestas se me ocurren, una es difícil de decir sin recurrir a algunas expresiones de esas de alto calibre y la otra es que la oposición de verdad verdad no tiene vocación de poder, no quiere gobernar, que su papel, ya sea porque ellos y ellas consciente o inconscientemente lo asuman o porque son las órdenes que les dan desde los EE UU, solo están para ser oposición. Alterar la vida nacional, sembrar el miedo y el odio que divide al país, acorralar al Gobierno, cerrar todas las vías, la guarimba forever, pero nunca tomar el poder. Piense en estos datos que son públicos. El Gobierno acaba vender al banco gringo Goldman Sachs un lote de sus bonos por debajo de su valor de mercado según trascendió a la prensa –el Gobierno aún no informa al respecto- y el mismo presidente Maduro, al denunciar la guerra económica a escala internacional, ha explicado que el país ha tenido que desembolsar ¡cash! una cifra que creo ronda los 60 mil millones de dólares en 4 años porque a la República se le niegan las posibilidades que todos los Estados tienen y el mercado ofrece para renegociar deudas. Al país se le ha impuesto un bloqueo financiero a escala internacional, pero el flujo de capitales venezolanos producto de la venta del petróleo no se ha detenido y cuidado si no se ha duplicado. ¿Y si ese es precisamente el papel de la oposición? Empujar a todos los venezolanos y venezolanas a un clima de violencia, de estado terminal que no termina, a una agonía perpetua que impida la reactivación económica que puede recuperar el ingreso de la gente y, por otro lado, obligue al Estado a pagar en condiciones desfavorables lo que tanto se necesita para acelerar los 15 motores. A veces pienso que si el presidente Maduro llamara ahora mismo a Julio Borges al Palacio de Miraflores para entregarle la jefatura del Estado éste le diría que no, que así no, que ellos siguen en la lucha, en rebeldía, opuestos a todo, por siempre oposición. Ni un paso atrás, ni para adelante.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/lea-en-opinion-oposicion-forever-20170606-0022.html
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