# Lea en Opinión: La petrificación institucional

> Alfonso Hernández Ortiz- Politólogo – abogado dialogopublico@gmail.com  /  @AlfonsoZulia Las instituciones políticas representan una parte muy importante de todo nuestro patrimonio social, en palabras de Duverger “son las que se refieren al poder, a su transmisión a su ejercicio, su legitimidad”. En la actualidad, las instituciones en Venezuela han sido fracturadas por los mismos actores encargados de dirigirlas, los

Por Alfonso Hernández Ortiz · 20 de mayo de 2016 · Opinión

![Lea en Opinión: La petrificación institucional](https://panorama.onl/app/uploads/270e9fc627ce7dd7.jpg)

**Alfonso Hernández Ortiz- Politólogo – abogado dialogopublico@gmail.com  /  @AlfonsoZulia**

Las instituciones políticas representan una parte muy importante de todo nuestro patrimonio social, en palabras de Duverger “son las que se refieren al poder, a su transmisión a su ejercicio, su legitimidad”. En la actualidad, las instituciones en Venezuela han sido fracturadas por los mismos actores encargados de dirigirlas, los ciudadanos han perdido su confianza en ellas, su legitimidad y capacidad de representación como referente social se ha visto debilitada, asunto que se torna altamente volátil y peligroso, ya que la institucionalidad al representar el elemento de estabilización de la democracia y al verse fragmentada como modelo estructural de la sociedad, se pierden las reglas comunes, la directriz, la autoridad y deviene el caos.

Hemos llegado a un punto de quiebre, tal como lo expresa el sociólogo Ramón Piñango: “Sálvese quien pueda”,  todos contra todos, el grado de especulación que se ve en las calles es incontrolable; el bachaqueo se ha exacerbado en sus niveles más altos; en las oficinas públicas las cosas funcionan a medias y en otras ya ni siquiera funcionan, su operatividad para atender las demandas ciudadanas se han limitado a solo dos días de la semana.  La criminalidad desatada ante la ausencia de la autoridad ha desenfrenado la furia de la gente quienes están haciendo justicia con sus propias manos, manifestándose constantemente la figura del “linchamiento”, como síntoma del descontrol social. Los símbolos de las instituciones policiales se han convertido en las nuevas “vacunas” de quienes ostentan camionetas lujosas o carros último modelo, que transitan por la ciudad sin respetar semáforo alguno y mucho menos alcabala o autoridad. La oscuridad, el descuido, abandono y desidia en las plazas públicas y los espacios de esparcimiento de los ciudadanos han pasado al control del hampa; estamos perdiendo la libertad y el miedo y la desesperanza se adueña de los hogares venezolanos.

Esta realidad antes descrita, se debe a la desorganización, dispersión, el mal funcionamiento, hasta la casi inexistencia de nuestras instituciones, generando la pérdida de confianza, de fe, de interés, bien como lo define Sánchez Viamonte “las instituciones son la estabilización de formas sociales de convivencia”, en tal sentido, al desconectarse con su razón de ser, como sistemas de seguridad, para dar respuestas y regular a las situaciones de inseguridad que se presenta en la convivencia social, amenazan la estabilidad del sistema y las libertades ciudadanas.

Plantea, Enrique Neira, que la “inercia institucional”, el retardo de las instituciones en adaptarse al correr de las épocas y las costumbres, constituye un fenómeno nocivo para la vida política de una sociedad, asunto que se ve reflejado en nuestras instituciones democráticas, la obsesiva carrera de la clase política por mantenerse o llegar al poder, los ha cegado, les ha hecho olvidar la razón de ser en sus funciones como autoridad política, no han entendido que la naturaleza de sus cargos es para servir a la comunidad, para organizar, estructurar, conducir las instituciones del Estado, para buscar el bien común, lograr la justicia social, el máximo de justicia y bienestar para todos los ciudadanos. Tal como lo cita Neira “el bien del pueblo debe ser el objetivo constante del poder de que dispone la autoridad política: es su razón de ser y su única justificación”.

La irresponsabilidad de la clase política en el manejo de las instituciones del Estado las ha llevado a un desgate y desprestigio, devorando su esencia como componente gubernamental al servicio de la sociedad, la confianza delegada por los ciudadanos a los gobernantes ha sido traicionada, la incapacidad del gobierno se profundiza cada día más, el Poder Electoral y Judicial han perdido su legitimidad, la Asamblea Nacional ha mermado en credibilidad; por lo tanto es imperante que entiendan y puedan darle lectura a esta grave situación, que sepan responder a los cambios que la sociedad exige, que piensen en la urgente necesidad de una propuesta país que sea alternativa ante la grave crisis institucional que padecemos como nación, que las ideas surjan con sensatez e inteligencia y puedan lograr acuerdos mínimos para evitar la petrificación de las instituciones políticas que padecen ante una democracia en cuidados intensivos.

“Hemos llegado a un punto de quiebre. Todos contra todos, el grado de especulación que se ve en las calles es incontrolable; el bachaqueo se ha exacerbado en sus niveles más altos; en las oficinas públicas las cosas funcionan a medias…”.

---

**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/lea-en-opinion-la-petrificacion-institucional-20160519-0148.html
Publicado por Panorama Online — contenido de libre lectura; se permite citar con atribución y enlace a la URL original.
