# Lea en Opinión a José Vicente Rangel: El ratón de Esopo y la oposición

> José Vicente Rangel – Periodista  jvrangelv@yahoo.es  1) Insólito, pero es así. Resulta que los problemas de Venezuela se resuelven, únicamente, con la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia. El planteamiento es lamentable por su simplismo. Revela que la oposición no tiene idea de la situación. Porque resumir en la defenestración del Jefe del Estado la

Por José Vicente Rangel · 14 de marzo de 2016 · Opinión

**José Vicente Rangel – Periodista  jvrangelv@yahoo.es**

 1) Insólito, pero es así. Resulta que los problemas de Venezuela se resuelven, únicamente, con la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia. El planteamiento es lamentable por su simplismo. Revela que la oposición no tiene idea de la situación. Porque resumir en la defenestración del Jefe del Estado la superación de la crisis es engañar a la colectividad. Pero hay el precedente de la campaña electoral del 6-D, cuando se dijo que las colas para votar serían las últimas. El resultado del exceso demagógico lo padece el país, porque los votos que obtuvo la oposición —le dieron mayoría en la AN— son usados para profundizar la crisis con el obstruccionismo que a diario se realiza, el estimulo a las colas, lo cual complica aún más la situación.  

 2)  La posición del liderazgo opositor de salir de Maduro como sea se explica, en parte, por la carencia de una política seria. Cuando esto pasa se recurre a lo más primitivo. A lo que alienta  la irracionalidad. Ejemplo: el revanchismo y el odio. Es decir, lo que vive el país. Porque el hecho de que un movimiento que acaba de obtener una apreciable victoria electoral que le confirió el control del Legislativo —que no es poca cosa en una democracia—, vea en ese éxito la oportunidad para adoptar una línea subversiva; para auspiciar la lucha de poderes y utilizar el logro para provocar el colapso de las instituciones, en vez de hacer aportes positivos y tender puentes para encarar con una política de Estado concertada la gravedad del momento, confirma que la oposición no existe como opción democrática. Como factor confiable para adelantar la solución de problemas, e, incluso, para garantizar la alternancia en el juego democrático.

3) Pero dejando de lado los aspectos señalados hay que enfatizar lo siguiente: La oposición arremete salvajemente contra un Gobierno constitucional, legítimo, producto de una elección. No lo está haciendo contra uno usurpador y, menos, contra un dictador —así se empecine en catalogar a Maduro como tal—. Lo hace contra un mandatario con sólido apoyo en fuerzas sociales, partidos, la Fanb y la mayoría de las instituciones. Un presidente que, además, desarrolla una intensa actividad para conjurar la crisis, impulsar un modelo de productivo, encarar la subversión y proyectar una política exterior audaz. No es un gobernante frívolo, corrupto, ausente, pintado en la pared, sino todo lo contrario. En contra suya hay no solo una conjura interna, auspiciada por fuerzas regresivas que siempre han estado involucradas en golpes, sabotajes, terrorismo, sino la confabulación externa de gobiernos, políticos de ultra derecha y banqueros prófugos que financian la desestabilización. Así como una campaña mediática sin precedente, a base de infamias repetidas a diario.

4) Tal es el cuadro actual. Es absurdo que una oposición que tiene todas las garantías para actuar, cuyas victorias electorales son respetadas, que acaba de vencer en una contienda donde disfrutó de amplia libertad, arremeta contra alguien que representa la legitimidad constitucional. Desconocer sin razón alguna el mandato de Maduro, es desconocer la Constitución. Es proceder contra la soberanía popular. Es agredir a la democracia y destruir el Estado de derecho. Es, en dos platos, apelar al golpismo. Es tratar de resolver, falsamente, un problema para generar muchos otros. Para agravar la crisis y meter al país por el atajo sin salida de la violencia. “Salir de Maduro como sea”, con el disfraz engañoso de la promesa de que se hará “cívica, pacífica  y constitucionalmente”, es una afrenta a la nación y demuestra el desprecio al pueblo por parte de aquellos que lo plantean.

**Claves secretas** •La conspiracion apuesta duro al estallido social. Lo concibe como detonante. Apela a diversos recursos. Uno de ellos, infiltrar activistas en las colas que lanzan consignas contra el Gobierno para provocar desórdenes. Pero el efecto es contrario que persiguen. La gente los acusa de saboteadores y de crear más problemas. Hechos similares, reveladores de que no hay correspondencia entre el malestar que crea el desabastecimiento y un estallido social, extrema la virulencia de los grupos que juegan al caos… 

•La realidad es que el malestar no se traduce en subversión. Ni aún forzando la provocación. Quienes se sorprenden con esta actitud, y tildan al pueblo de pasivo, no se percatan que lo que sucede indica la madurez de una sociedad que está consciente de que la guerra económica, la caída de los precios del petróleo, el sabotaje, la perversa actividad mediática, tienen mucho que ver con lo que pasa. Apostaban a que el aumento del precio de la gasolina dispararía protestas inducidas, pero nada pasó. La población lo asumió con talante cívico… 

•Otro elemento al que apuestan es a la crisis en la Fanb. Colocan su esperanza en el alzamiento de unidades militares, asesorados por militarólogos sin credibilidad en la institución. No obstante, perseveran. Pero la dupla estallido popular-alzamiento militar no funciona…  

•¿Qué queda? El foquismo de la Asamblea Nacional, que ya acusa un rápido deterioro. El tratamiento de temas que no interesan a la mayoría del país, reveladores del propósito de estructurar un poder alterno, representativo de la vieja política, con un discurso obsoleto, poco a poco aísla a la oposición y la confina a un escenario donde se cocina en su propia salsa, fácil de controlar… 

•Pero no hay que engañarse. Los dirigentes opositores cuentan con recursos, apoyos fácticos importantes, y carecen de escrúpulos. Las redes sociales y la cadena mundial de medios que se alimentan con el insumo basura que exporta la oposición, trabajan para lanzar infamias y sembrar confusión. La matriz de la campaña  consiste en el señalamiento generalizado de que gobierno y chavismo forman un nido de ladrones, narcotraficantes y violadores de derechos humanos, sin aportar una sola prueba. Las versiones se lanzan irrespetando valores y sin que exista la posibilidad de desdecirlas. Por cierto, lo hacen aquellos que tienen un pasado cargado de ignominia: de masacres, desapariciones, torturas, robos del tesoro público y comisionistas enriquecidos de la noche a la mañana durante la IV. Este recurso comunicacional es parte del arsenal de la conspiración. Que ya cuenta con logros que no hay que ignorar. El mismo que se aplicó exitosamente en la campaña electoral que culmino con el triunfo de la oposición el 6-D, que meses antes fue determinante en la elección del candidato derechista Mauricio Macri y la derrota de la izquierda  en Argentina, y que acaba de repetir su eficacia en Bolivia con el revés de Evo Morales, sometido a un bestial acoso mediático a través de la prensa y redes sociales. Volveré sobre el tema… 

•La oposición que controla la AN pretende descalificar la reciente decisión del TSJ tildándola de política, pero a la vez solo emplea para hacerlo argumentos políticos. Ninguno de carácter jurídico. Además, groseros ataques personales a los magistrados. Su objetivo no es otro que erigirse en poder de facto para arremeter contra las instituciones y el orden constitucional de la República… 

•La oposición, comprometida con la promesa de sacar a Maduro de Miraflores en 6 meses, se desespera y no sabe qué hacer con las fórmulas que maneja. ¿Cuál de todas? Optó por todas juntas. Por tanto, no hay novedad en la anunciada “hoja de ruta”. Ya que lo que resolvió la MUD es más de lo mismo: variantes engañosas de la subversión, del golpe. Como en la fábula de Esopo: el ratón que brota de la montaña.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/lea-en-opinion-a-jose-vicente-rangel-el-raton-de-esopo-y-la-oposicion-20160314-0037.html
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