# La industria petrolera y su importancia

> Venezuela vive las consecuencias de una disminución de los precios del petróleo. Los ingresos en divisas, producto de las exportaciones petroleras que representan el 95% de las divisas percibidas por nuestro país, representan un 60% menos, tomando en cuenta de un precio promedio de $ 100 por barril. Afortunadamente Venezuela tiene una relación societarias y

Por Hugo Hernández Raffalli / Exdirector de Pdvsa / hhraffalli@hotmail.com · 19 de marzo de 2015 · Opinión

Venezuela vive las consecuencias de una disminución de los precios del petróleo. Los ingresos en divisas, producto de las exportaciones petroleras que representan el 95% de las divisas percibidas por nuestro país, representan un 60% menos, tomando en cuenta de un precio promedio de $ 100 por barril.

Afortunadamente Venezuela tiene una relación societarias y operacionales con países con China y Rusia, cuya base de negociación son los nuevos barriles de petróleo que se están extrayendo en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde una parte del valor de cada barril se aplica a los recursos anticipados por esos países a Venezuela. Esta negociación garantizada con producción nueva de petróleo, crea mecanismos flexibles que permiten monetizar anticipadamente los recursos necesarios para emprender nuevas áreas de explotaciones y de financiar nuevos proyectos de infraestructura del país. Estos recursos no pueden ser utilizados para financiar el gasto ordinario del Estado.

El precio del petróleo se ha mantenido cercano a los $ 50 por barril, en virtud de que la demanda de hidrocarburos en el mundo se ha estabilizado con tendencia a aumentar, ya que las economías de los países industrializados han ido mejorando sus consumos internos y, a su vez, la oferta de hidrocarburos se ha normalizado, cercano a los 90 millones de barriles diarios.  Por otra parte, los barriles nuevos, producto de la explotación de las lituitas mediante el sistema de facking, han disminuido su producción, en función de los costos de producción versus el nivel de precios que impone el mercado. También, es necesario apuntar sobre los aspectos especulativos financieros que giran alrededor del negocio petrolero. La famosa especulación de los denominados “barriles de papel o barriles electrónicos”, que son objetos de transacciones sobre el precio a futuro del petróleo como un bien transable.

En definitiva, Venezuela ha cumplido con sus obligaciones internacionales asumidas con sus acreedores y seguirá haciéndolo de manera puntual y en tiempo.

Las importaciones de Venezuela deberán ajustarse a la situación actual. No se puede gastar más de lo que permiten los ingresos en divisas. Esa realidad nos llevará a fortalecer los sectores productivos nacionales. Es tiempo de eficiencia, productividad y de transparencia. Los disminuidos recursos en divisas, provenientes de las exportaciones petroleras, deben utilizarse en el apuntalamiento y fortalecimiento de Pdvsa. Es nuestro presente y nuestro futuro. De ella dependemos para seguir generando la producción de petróleo y las divisas para el beneficio de todo el país. Los otros recursos se deben utilizar en los sectores productivos nacionales y en importaciones muy selectivas y transparentes. Son tiempos difíciles y se mantendrán por un buen tiempo. Tenemos la obligación de aprender las lecciones que nos da la vida para que en tiempos de bonanza, administremos los ingresos petroleros, parte de ellos, como reserva para los tiempos de bajos precios. El negocio petrolero en el mundo y en su historia, nos enseña que las variables económicas y de consumo, hacen inestables los precios y, por ende, los ingresos.

Sin embargo, Venezuela es un país privilegiado. Apenas somos 30 millones de venezolanos, con las mayores reservas de petróleo del mundo, que nos ayudará a salir de la difícil coyuntura y normalizar la situación social, económica y política actual.

Unamos los esfuerzos para que cada venezolano contribuya a que nuestro país se supere la problemática actual con esfuerzo, trabajo y honestidad en nuestras actuaciones. Cada uno de los venezolanos debemos convertirnos en motor del impulso que necesita nuestro país. Con el bachaqueo y la utilización de los escasos bienes y servicios producidos en el país o aquellos importados, para ser objeto de comercio entre personas o utilizados como contrabando de extracción, sin un trabajo estable y sustentable, nos estamos haciendo daño a nosotros mismos y a nuestro país.

Queramos a nuestro país. Solo nosotros seremos capaces de hacerlo. La conciencia, la educación y la cultura de trabajo deben ser los valores y las bases de nuestra recuperación como país.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/la-industria-petrolera-y-su-importancia-20150319-0023.html
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