# ¡Iba a caer, iba a caer!, por Ylich Carvajal Centeno

> Y llegó al 2018. Las razones del por qué o cómo lo logró dudo que alguien las conozca a ciencia cierta o por nigromancia. En este país colmado de analistas políticos y económicos, con una pléyade de sabedores de toda naturaleza, que pronosticaban lo que parecía ser inevitable, destino manifiesto, uno de verdad no puede

Por Ylich Carvajal Centeno · 1 de septiembre de 2018 · Opinión

Y llegó al 2018. Las razones del por qué o cómo lo logró dudo que alguien las conozca a ciencia cierta o por nigromancia. En este país colmado de analistas políticos y económicos, con una pléyade de sabedores de toda naturaleza, que pronosticaban lo que parecía ser inevitable, destino manifiesto, uno de verdad no puede entender cómo y por qué Nicolás Maduro sigue siendo el presidente de la República.

Sus enemigos son muchos y poderosos. El mismo gobierno de los EEUU se ha propuesto su derrocamiento y en eso lo acompaña la Unión Europea. Hay una conjura de presidentes y ex presidentes Latinoamericanos que se la han jurado e internamente la cosa no podría ser peor: lo empresarios más influyentes del país, la banca privada, los medios de comunicación, la jerarquía de la Iglesia católica, las celebridades de la farándula, las autoridades de las universidades autónomas y los astrólogos y otros “brujos” de nuevo cuño que vaya a usted a saber por qué en este país tienen relevancia pública.

Maduro se caía de maduro, estaba “jecho” pues como decía la abuela Luz para referirse a las frutas que se caían solas y dejaban el reguero de pulpas y pepas. No voy a hacer la cronología de los sucesos que niegan la realidad actual y que van desde el llamado a “descargar la arrechera” de Enrique Capriles hasta el último tuis del subsecretario de Estado de los EEUU ordenándole a las Fuerzas Armadas dar un “democrático” golpe de Estado; francamente, no tengo estómago para tanto desaguisado y ¿quién los ha olvidado?

El punto fuera del plano aquí es que, contrario incluso a la física más elemental, Nicolás va a cumplir, casi casi –si es que las elecciones presidenciales se hacen en marzo próximo- todo su periodo presidencial.

Sus más cercanos adeptos aseguran que tras ese rostro bonachón y despreocupado, que baila salsa y hace chistes de doble sentido en cadena nacional, se oculta un brillante estratega político, “constructor de victorias”, capaz de revertir su propio Waterloo porque le ha echado un autobús al enfrentar a sus contrarios, entre los que se cuentan, además, el chavismo que se llama a sí mismo así pero que no lo quiere.

Para ese chavismo Maduro es “troco e´ lechúo” que ha sabido aprovechar la errática acción de la dirigencia de la oposición que, a su vez, explica lo inexplicable de la forma que mejor revela la situación actual: se mantiene a costas del país, nos ha sacrificado a todos por no entregar el poder.

No sé vos pero eso se me parece mucho a esos tipos que de la manera más fría y actuando en nombre de un supuesto honor y poder le dicen a su ex mujer “si no vuelves conmigo te mato a los muchachos” que resultan ser hijos de él, destruyen la casa de ambos y hasta le queman la ropa bajo la lógica de “te la compré yo”.

El gobierno de los EEUU lo ha dicho a su manera a través del subsecretario de Estado, si Nicolás renuncia o las Fuerzas Armadas dan el golpe cesan de inmediato las sanciones a Venezuela y llega de una vez la supuesta asistencia en alimentos y medicinas, incluyendo los perniles.

No sé vos pero a mí me cuesta creerle eso a un gobierno cuyo presidente quiere gastar 18 mil millones de dólares en hacer un inútil y denigrante muro en su frontera con México y que se tarda incluso en asistir a sus propios ciudadanos afectados por el frío invierno, las inundaciones en Miami y Boston o los incendios en California. Se niegan a ayudar a Puerto Rico que es su estado libre asociado, perdón, pero no les creo nada.

Para mayor misterio, ahora que llegamos al que parecía tan lejano 2018, año en que termina el periodo constitucional del presidente Maduro y hay que hacer elecciones obligatoriamente, los radicales de la oposición dicen que no van a participar en nuevos comicios. Lástima que ya pasaron los reyes magos y no les dejaron de regalo un cerebro.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/iba-a-caer-iba-a-caer-por-ylich-carvajal-centeno-20180109-0040.html
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