# En opinión: Un pequeño milagro

> ¿Qué hace que la vida sea bella y que podamos mirar con esperanza y alegría nuestro futuro? Yo creo que son esos momentos, esos regalos de vida, como el que Max Alliey nos dio en nuestro recordado Teatro Baralt, en una noche mágica, empapada de música, abierta a los sentimientos y llena de fe, con

Por Rafael Luzardo Baptista /Ingeniero civil  ramaluz@hotmail.com · 26 de noviembre de 2015 · Opinión

¿Qué hace que la vida sea bella y que podamos mirar con esperanza y alegría nuestro futuro?

Yo creo que son esos momentos, esos regalos de vida, como el que Max Alliey nos dio en nuestro recordado Teatro Baralt, en una noche mágica, empapada de música, abierta a los sentimientos y llena de fe, con la presencia de nuestra querida Chinita, la que nos impulsa a soñar y saber que si podemos, que muy pronto volveremos a ser ese país generoso, lleno de talentos, de creación y de optimismo en un futuro mejor.

Max, como un mago que embruja corazones, nos inundó de música,su música, sus creaciones de toda una vida hecha de sueños, pero sobre todo de trabajo y profesionalismo, de un maestro entregado día a día, a crear, a enseñar, dándolo todo en su pasión de artista con vocación de servicio, atado a su familia y a este Maracaibo que lleva en el alma.

Una orquesta maravillosa, una afinada coral fruto de años de trabajo, las delicadas voces blancas de sus jóvenes alumnas, aunadas a las maravillosas de su hija Maxula y de la soprano Mónica Daniele, sus arreglos, la dirección impecable, su talento, se conjugaron para llevarnos al ritmo del vals, la contradanza y la canción a soñar, a sentirnos jóvenes, a revivir sentimientos propios de nuestra zulianidad, de nuestra juventud.

Y como colofón, venida de las neblinas que acarician frailejones y yagrumos, una bella joven, música y poesía, técnica y sentimiento, Rossmery Rangel, nos sumergió en una de las creaciones más completas del maestro, su concierto para mandolina. Ella es un ejemplo de tantos talentos jóvenes que están luchando por hacer de esta tierra de promisión un mundo mejor, una Venezuela donde todos encontremos la felicidad y la paz.

Gracias Max, en esta noche no solo nos regalaste tu talento, tu amor a la humanidad, sino más que eso, como un pequeño milagro, llenaste nuestros corazones de ensueños, de esperanzas, porque todo es posible si lo hacemos con un corazón abierto, generoso de sueños y de ilusiones.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-un-pequeno-milagro-20151126-0064.html
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