# En opinión: Sociedad y diálogo

> El proceso del diálogo cogió un segundo aire con la incorporación del Vaticano a la comisión mediadora que integran Unasur y los expresidentes Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández. La inclusión del Vaticano a la comisión ha mejorado, sin lugar a dudas, la posibilidad de actuar victoriosamente en beneficio de la convivencia que tanto necesita esta

Por Félix Cordero Peraza Analista político  [email protected] · 8 de enero de 2016 · Opinión

![En opinión: Sociedad y diálogo](https://panorama.onl/app/uploads/3cf3dcf154c65747-1.jpg)

El proceso del diálogo cogió un segundo aire con la incorporación del Vaticano a la comisión mediadora que integran Unasur y los expresidentes Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández. La inclusión del Vaticano a la comisión ha mejorado, sin lugar a dudas, la posibilidad de actuar victoriosamente en beneficio de la convivencia que tanto necesita esta dividida y agresiva sociedad venezolana. El diálogo es un mecanismo para crear condiciones a favor de una relación política de signo civilizado menos belicosa y más reflexiva. Donde impere el interés colectivo por sobre el particular y grupal. Donde se imponga el respeto del adversario. 

   Pero el diálogo como proceso necesita extender sus tentáculos a todo lo ancho y largo de la estructura social de la sociedad. Incorporando como aliado principal a los sectores sociales, económicos, comunicacionales, culturales y educativos. Involucrarlos no solo en la creación de una imagen a favor del diálogo sino también para dar la sensación de un respaldo completo de la sociedad. En otras palabras, el trabajo de la comisión mediadora debe surgir de la aspiración noble y patriótica del seno de la sociedad. Y no solo del esfuerzo internacional. Que aunque es importante necesita del respaldo de los  nacionales, para así completar el círculo de la legitimidad. 

   Los disparos que recibe provienen de los lados en disputa política. Muchos de ellos enfrascados en las conveniencias de la polarización. Vamos a estar claros, a la debilidad del diálogo contribuye principalmente quienes están en el lado de la política opositora o gubernamental. Voces que quiebran el diálogo cuando expresan “no habrá pacto con la oposición”. O quien dice “Zapatero no se ha ganado la confianza de una parte de los venezolanos”.  Posturas provenientes de grupos y personalidades radicales claro que sí. No se sí son conscientes u obedecen al odio entre las partes y a la vigencia de la endiablada polarización.

      Por eso, el diálogo para garantizar su éxito necesita la participación total de la sociedad. Instituciones representativas. Para lo cual será fundamental que la comisión negociadora se reúna con los medios de comunicación, empresarios, universidades, academias, grupos políticos fuera de la MUD y del gobierno, federaciones de estudiantes, profesionales y sindicatos. Aprenderán  de ellos y así conocerán al país. Verán a Venezuela diferente y podrán conversar con más propiedad tanto con el gobierno como con la oposición.

   Debemos estar claros que el revocatorio es el tema principal, pero que el diálogo tiene una función complementaria. Haya revocatorio o no este año, el diálogo tiene efecto a largo plazo. E influirá en la conducta pacifista de quien lo gane y de quien lo pierda. El proceso del diálogo no se acaba con el revocatorio ni con cualquier elección. Cambiaría la actitud de guerrilla y odio que caracteriza la presente coyuntura política.

  Por eso, es tan estratégicamente importante el diálogo. El revocatorio tiene que ver con lo inmediato, mientras el diálogo es condicionante pre y post guerra. ¡Avenencia para convivir en un  mismo país de paz y sosiego político. En este sentido el papel de la sociedad civil siempre será fundamental. Ayudará a bajar Cibeles a la lucha.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-sociedad-y-dialogo-20160801-0034.html
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