# En opinión: Periodismo sin verdades

> Hay temas que, francamente, preferiría no tocar pero resulta que hoy es martes y 27 de junio y como tampoco puedo pasar agachado –al fin y al cabo soy el CNP 11.499- ni se trata de escurrir el bulto termino por pisar este peine del calendario. Me hubiera gustado más escribir sobre una noticia insólita

Por Ylich Carvajal Centeno/  periodista ylichcarvajal@gmail.com · 27 de junio de 2017 · Opinión

Hay temas que, francamente, preferiría no tocar pero resulta que hoy es martes y 27 de junio y como tampoco puedo pasar agachado –al fin y al cabo soy el CNP 11.499- ni se trata de escurrir el bulto termino por pisar este peine del calendario. Me hubiera gustado más escribir sobre una noticia insólita que nadie parece notar. La Fiscal, el Contralor, el Defensor y el presidente accidental de la Asamblea Nacional hablan de la aplicación o no del artículo 350 de la Constitución como si desconocieran la sentencia que al respecto emitió el Tribunal Supremo de Justicia en el año 2003 a través del expediente 02-1559 con ponencia del juez Iván Rincón. O sobre por qué después de tres meses de vandalismo, de una violencia que ha cobrado la vida de casi un centenar de venezolanos, con la que se suponía iban a derrocar al presidente Nicolás Maduro, la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática llama cual plañideras a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ¡por twitter! para que terminen la tarea. Eso es como quien dice que va a hacer parrilla: prende los carbones, sancocha la yuca, pica el pico ’e gallo, pero la carne no aparece. Pero más insólito que estas noticias es que el común de los periodistas parecen no verlas o no pueden comprenderlas y mientras repiten el ya calichoso cuento de los cándidos manifestantes y el régimen desalmado algunos colegas han estado a punto de ser quemados vivos por quienes ellos llaman “héroes”, “pacíficos”, y otros han sido atracados, golpeados y agredidos verbalmente. Desde hace muchísimo tiempo a los medios no les interesa la realidad porque creen que como pueden editarla pueden imponerla, pero cuando a los periodistas ya no les interesa la verdad entonces todo parece estar perdido. Antes uno podía justificar la cosa culpando a los dueños de los medios, pero es evidente que la cuestión ahora está en que a los periodistas ya no les interesa el periodismo. El Código de Ética del periodista venezolano dice que nuestro compromiso es con la verdad pero ¿con cuál de ellas? La única verdad absoluta que parece quedar en pie es la que asegura que la verdad no es absoluta, ni universal y cuidado si en verdad existe.

Los científicos y filósofos que dicen estar más allá de la modernidad occidental aseguran que la verdad científica –referente de objetividad para la verdad periodística- es un acuerdo entre los científicos que parecen estar atrapados por una especie de bucle lingüístico. ¿Cómo modifica eso nuestras ideas sobre el periodismo? Aún más ¿cómo toca eso a la democracia que tiene en la prensa libre y, en consecuencia, en el ejercicio del periodismo uno de sus fundamentos? Si la verdad es por naturaleza huidiza, camaleónica, el trabajo real de los periodistas esta en crear acuerdos, en promover el diálogo, en buscar la intersubjetividad más que la objetividad, pero eso no depende sólo del periodista sino de la sociedad toda. Algunos periodistas se jactan de que cubren las dos versiones, pero eso puede que no sea más que una forma de maquillarse de imparcial u objetivo, de quedar bien con Dios y con el Diablo o de evitarse problemas ulteriores. Un periodista puede dar las famosas dos versiones y aun así no decir la verdad. Además, ¿de dónde sacaron que sólo son dos? Algunos colegas quizás me cuestionen ¿por qué no critico a los periodistas que trabajan para los medios del Estado? Y los que trabajan para el Estado quizás me cuestionen ¿Por qué no soy lo suficientemente chavista en torno a estas cuestiones? Las preguntas, como todas ellas, portan en sí mismas las formas en que predeterminamos la realidad que cuestionamos. No hay cabida para la reflexión, ni para la autocrítica, aunque sea el 27 de junio. Es ese pretendido periodismo al que le importa bien poco la opinión del otro, que no dialoga, que no pregunta para conocer sino para tratar, incluso, con el ardid de preguntas traídas por los pelos, que el otro diga algo que lo descoloque de su postura, que lo haga quedar mal. O, por el contrario, que está dispuesto a aceptar cualquier respuesta sí parece coincidir con lo que el periodista piensa. Un periodismo que pretende una confesión o una delación sacada con los viejos métodos del Inquisidor en vez de una conversación respetuosa y franca no tiene mucho hoy que celebrar.

---

**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-periodismo-sin-verdades-20170627-0027.html
Publicado por Panorama Online — contenido de libre lectura; se permite citar con atribución y enlace a la URL original.
