# En opinión: Pensamiento  estratégico: Largo plazo

> No sé si será que sufro de trastorno de ansiedad generalizada o es que me inquieta la pasividad destemplada de nuestros representantes políticos sobre el futuro de nuestra nación. Siento más intranquilidad por la posición que tendremos mañana más que las discusiones coyunturales anuladoras de pensamiento estratégico hoy. Y aquí me detengo un poco: ¿Qué

Por Óscar Morales Economista  [email protected] · 19 de noviembre de 2016 · Opinión

![En opinión: Pensamiento  estratégico: Largo plazo](https://panorama.onl/app/uploads/45d83dbfaceef2a8.jpg)

No sé si será que sufro de trastorno de ansiedad generalizada o es que me inquieta la pasividad destemplada de nuestros representantes políticos sobre el futuro de nuestra nación. Siento más intranquilidad por la posición que tendremos mañana más que las discusiones coyunturales anuladoras de pensamiento estratégico hoy. Y aquí me detengo un poco: ¿Qué es eso de pensamiento estratégico y para qué sirve? Intentemos aclararlo y encontrarle su utilidad.

El pensamiento estratégico nos entretiene sobre la frase “a dónde vamos”, y en ese viaje organizamos, armamos, desordenamos, remendamos, planificamos, rectificamos, pero siempre construimos futuro, ahí está su provecho. Lamentablemente, no es un recorrido ordenado y lineal con alfombra roja.

Al contrario, cuando se emprende a encarar una misión o visión estratégica muchas veces gana el “caos ordenado”  más que  las “creaciones articuladas”. Pensar estratégicamente significa ir fundando marcos de acción con determinados objetivos, considerando todos nuestros atributos positivos o negativos -como país- que movilicen los medios necesarios para alcanzar los fines concertados. Se lee bastante sencillo, pero definitivamente no lo es.

Pensar de este modo, es cuando nos tomamos la tarea de definir una estrategia de desarrollo que supere las conveniencias eventuales y enfoque los esfuerzos en base a los intereses nacionales. Pensar estratégicamente implica plantearse metas sobre qué produciremos después del petróleo, que estar proclamando a los cuatro vientos ser dueños de las mayores reservas petrolíferas del mundo.

Pensar de esta manera, supone desvelarse más por cimentar una infraestructura turística adecuada para recibir un aluvión de extranjeros, que enorgullecerse por tener el salto de agua más alto del mundo. Pensar estratégicamente apunta a recrear la imaginación para delinear una agenda de desarrollo nacional consensuada hacia 2030 o más. Y ese debate público –importantísimo- tiene pocos parlantes y escasa audiencia en el país.

Los venezolanos podemos ser capaces de llegar a acuerdos básicos. Aterrizar con ayuda de palabras genéricas nos desprende de abstracciones. Preguntarse cosas como: ¿estamos de acuerdo en construir un país más justo, inclusivo, próspero, sustentable o equitativo?  ¿podemos hacer una alianza para reducir la pobreza y las desigualdades? Esto contribuiría a anclar en un puerto con mayor claridad y seguridad, nos alinearía más hacia consensos esenciales y colaboraría para satisfacer ese enorme reto que es concentrar y sostener —continuamente— todas las energías en políticas y programas coherentes.

Tener una mirada común sobre los aspectos que deben afrontarse en el largo plazo, conmoverse de un ‘para qué’ y  atormentarse por un ‘cómo’, es fundamental para reunir las herramientas que pudieran ayudarnos a intentar prever el país que queremos en un lapso de 15 años; nos serviría a acumular elementos pretendientes a hacer posible el bienestar mañana; ayudaría (si cabe la expresión) a “dominar nuestro futuro”.

 Muchos pudieran preguntarse: ¿Por qué tanta alerta por el porvenir? Muchas razones, pero la que me perturba es por el hecho de que si nuestra generación no visualiza los nudos estratégicos que debemos desatar hoy, entonces comprometeremos a las generaciones futuras con penurias e infortunios de las cuales no tienen culpa. ¿Es eso justo? El cineasta Woody Allen dijo una vez: “Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Ese futuro también es instantáneo —como el presente— y llega hoy. El futuro tiene más de invenciones que de predicciones, por tanto, pensemos estratégicamente, queridos lectores.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-pensamiento-estrategico-largo-plazo-20161118-0098.html
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