# En opínión: Hambre no aguanta diálogo

> Un niño llorando por leche no lo calma el arrullo. Pensar nosotros que el diálogo como canción de cuna nos pudiera parar el desespero de la tragedia que vivimos por falta de alimentos, medicina, agua y luz, y los asesinatos de inocentes en cada esquina, podría ser una interpretación cómoda de la realidad que vivimos.

Por Lenín Valero  Periodista    leninvalero1@hotmail.com · 26 de mayo de 2016 · Opinión

![En opínión: Hambre no aguanta diálogo](https://panorama.onl/app/uploads/dc5e43e63c7357c2.jpg)

Un niño llorando por leche no lo calma el arrullo. Pensar nosotros que el diálogo como canción de cuna nos pudiera parar el desespero de la tragedia que vivimos por falta de alimentos, medicina, agua y luz, y los asesinatos de inocentes en cada esquina, podría ser una interpretación cómoda de la realidad que vivimos.

El hambre no aguanta diálogo. En Venezuela el hambre caminó o camina más aprisa que la respuesta que hayamos podido dar para calmarla. Pareciera que los tiempos no dan para el diálogo, pero si lo intentamos de nuevo no podemos volver a hablar entre pendejos. El diálogo debe incluir el revocatorio, la libertad de los presos políticos y la libertad económica de manera inmediata.  

No es la primera vez que lo intentamos, ni tampoco es la primera frustración. Siempre hemos propuesto el diálogo como solución, pero es conveniente hacerlo entre gente seria, con personajes de buena intención, con países que sientan la democracia y con organismos internacionales que hagan respetar la ley y los acuerdos del derecho internacional. Y entre nosotros debemos dar muestras de que realmente deseamos diálogo, y no accionar las armas para demostrar más poderío que el otro.

Es una ridiculez mostrarle fuerza a un pueblo que se muere de hambre o sentarnos a hablar días y días de cómo le entra el agua al coco, mientras el pueblo lo que desea es tener qué y con qué comer. El diálogo debe ser una respuesta inmediata a las necesidades del pueblo, no puede ser un parapeto para alargar la continuidad de los intereses políticos, mientras la gente soporta sin ayuda la carga de la tragedia, no puede ser un arrullo para el niño que llora por hambre.

El diálogo debe adelantar una respuesta para ser creíble, porque el hambre tiene fecha de aguante. Si nos tardamos más de lo que nos hemos tardado hasta ahora, la muerte llegaría primero que nosotros, como ya en ocasiones ha ocurrido entre los más débiles. El diálogo, más que para resolver un problema político, es para buscarle solución a un problema humanitario. Los hospitales no tienen respuesta al problema de salud en Venezuela y es necesaria la ayuda internacional, las farmacias y las droguerías no tienen medicamentos y se hace urgente la ayuda humanitaria.

La industria nacional de alimentos no tiene materia prima y es urgente un acuerdo, un diálogo para ayudar no al Psuuv o a la MUD, es para darle comida a un pueblo. No puede ser tanta locura junta. Abrámonos al diálogo para que haya luz, para que haya agua, para que la justicia funcione y se le respeten los derechos individuales a cada quien. El diálogo es la manifestación civilizada de la vida, pero siempre y cuando seamos respetuosos y sabios en el hablar. Nunca perdamos la fe a pesar de la tragedia, porque quienes pretendieron infundirnos temor y buscar nuestra ruina, habrán de entender su grave error. Ojalá y el diálogo por ser oportuno y tomar decisiones rápidas, ayude a la vida y no a la muerte.

---

**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-hambre-no-aguanta-dialogo-20160525-0115.html
Publicado por Panorama Online — contenido de libre lectura; se permite citar con atribución y enlace a la URL original.
