# En opinión: El camino de la certeza

> Las incertidumbres y los despropósitos vienen dejándonos sin alma. Ante esta realidad, es menester concentrar esfuerzos y ver la manera de reactivar, de una vez por todas, la certeza del encuentro. Nos hemos devaluado tanto, en ocasiones hasta dejarnos robar la propia voluntad, que apenas tenemos fuerza para ser coherentes con nosotros mismos.  Muchas veces,

Por Víctor Corcoba Herrero Escritor  corcoba@telefonica.net · 25 de abril de 2018 · Opinión

Las incertidumbres y los despropósitos vienen dejándonos sin alma. Ante esta realidad, es menester concentrar esfuerzos y ver la manera de reactivar, de una vez por todas, la certeza del encuentro. Nos hemos devaluado tanto, en ocasiones hasta dejarnos robar la propia voluntad, que apenas tenemos fuerza para ser coherentes con nosotros mismos. 

Muchas veces, a mi entender demasiadas, lo hemos dejado todo en manos del poder más necio, como son las ambiciones y el dinero, donde nadie conoce a nadie y nadie mira por nadie. Nefasta dejadez la de permanecer en las astas del toro. No olvidemos que abandonarse, por muy grande que sea el dolor o el bienestar,  es un modo de encaminarse al suicidio.

Por otra parte, la inhumanidad es tan palpable que tenemos que multiplicar los esfuerzos, y aún así, nos falta aliento para desterrar el veneno de tanta crueldad sembrada. Ya está bien de esparcir falsedades por doquier, mayormente acrecentadas por liderazgos irresponsables, que no han tenido ni un mínimo de decoro, enfrentándonos, en lugar de fortalecer uniones y armonizar ideas. Por ello, hace falta volver a esas misiones de autenticidad, donde se hable claro y profundo, para restaurar otras sendas más generosas, de gobernanza global, que sumen comprensión y nos dignifiquen. Por consiguiente, hemos de volver a ser gentes de palabra, gentes de bien y bondad, gentes con la evidencia de ser conductores de humanidad.

 Lógicamente, nos hace falta mantener la brújula orientada hacia lo armónico, con la convicción de que un mundo sin armas es un mundo más cerca de la paz. La apuesta no es fácil, pero es posible. Pongamos la herramienta del sentido común, de la mediación y de la diplomacia preventiva, para poder encauzarnos hacia otro destino más justo, pues no hay sosiego sin certidumbre, como tampoco hay certidumbre sin conciliación. En efecto, ha llegado el momento de conciliar, ya no solo la justicia con la libertad, también cada cual consigo mismo y con los demás, cuando menos para poder huir de este tumulto de fracasos que nos desbordan y aprisionan. Yo creo que al final despertaremos y tomaremos la disposición debida, con la certeza de que la mano tendida es la respuesta y que al final resplandecerá de nuevo la concordia, lo que exige una efectiva transformación de los corazones en camino. 

 Está visto que necesitamos reconducirnos hacia un mundo más hermanado anímicamente, y también moralmente, puesto que no es de recibo que aquellos moradores afanados por destruirlo todo, permanezcan inmunes, sin saldar sus cuentas mortecinas que nos afectan a todos.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/en-opinion-el-camino-de-la-certeza-20180424-0060.html
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