# «¡El tesoro es la vida!»

> “Quiero saldar hoy una deuda con una amiga y lectora. Hace unos meses me preguntó ¿Qué era para mí la vida? En mi cavilación retrospectiva e instintiva paneo arbitrario reminiscencias. Está ahí y coexiste contemporánea. Es una sensación maravillosa la que embarga mi espíritu cuando escudriño remembranzas. Cualidad humana que abre la enigmática puerta de

Por Félix Cordero Peraza/ [email protected] · 11 de marzo de 2015 · Opinión

“Quiero saldar hoy una deuda con una amiga y lectora. Hace unos meses me preguntó ¿Qué era para mí la vida? En mi cavilación retrospectiva e instintiva paneo arbitrario reminiscencias. Está ahí y coexiste contemporánea. Es una sensación maravillosa la que embarga mi espíritu cuando escudriño remembranzas. Cualidad humana que abre la enigmática puerta de lo que ha sido nuestro transcurrir en este mundo.    Miro telescópico entonces el presente que abruma y acorrala eterno. Brinco a la vida como concepto temporal, mutable y susceptible. ¡Infinita la lucha entre la vida y la existencia! Dicotómico el vivir y ser. ¿Qué es para mí la vida?, amiga mía. Es la parte y es el todo. Perpetuo y  mortal. Corta o larga es nuestra, única e intransferible.     Porque vivir no es otra cosa que ser feliz. Contemplar y gozar a plenitud las palabras, cosas y circunstancias que nos rodean. ¿Si son adversas no echarlas al hombro por toda la vida… Es respirar y distinguir el seductor olor de las flores y el fino hilo del aire que inhalamos. Olfatear la exquisitez natural de plantas y el aroma primoroso de una flor montañés. La sugestiva libación con amigos o familiares. Deleitarnos con el sonido de la lluvia, que enriquece la tierra, emparama el calor tropical y nos regala el fenomenal caer cristalino de frías gotas de agua.   Comernos una hallaca “como la hacia mi abuela o mamá.  Ver el correr desafiante de un niño y advertir en él a todos los niños del mundo. Observar devoto y sereno en la alta ventana de la iglesia pueblerina una campana mensajera de bronce. La cara vanidosa de una madre dando pecho a su bebe. El beso de despedida de un abuelo henchido de sabiduría al nieto que va a la escuela, con su morral a cuesta.    Para alcanzar la felicidad es requisito esencial hacer realidad los sueños que tenemos despiertos. Que serán posible sí ponemos en ellos la fuerza y pasión de que somos capaces. Si comprendemos los pasos que hay que dar  para hacerlos realidad. ¡Porque, todo lo que piense el hombre puede lograrlo! Y la imaginación es la más poderosa arma del ser humano.    Winston Churchill dijo, palabras más palabras menos: “El éxito consiste en caerse mil veces y volverse a parar”. No desmayar ante los obstáculos porque ellos siempre estarán allí. Acompañando cada avance. Vendrán de todos los lados, de los esperados y aquellos que nunca imaginamos. ¡En el jardín de la vida unas son rosas y otras son espinas!     En verdad, en todo esto y como gran palanca la actitud. Que concibe la idea, traza el camino y define el puerto. Alta autoestima. Positivo, seguridad y amor por sí mismo.  Confianza en la capacidad de hacerlo. Nunca sobrará un toque de orgullo. Audacia en la acepción de valor, temple y determinación.  Como si esto fuera poco, resulta fundamental la constancia y la perseverancia. Empeño. Tesón. En fin, el hombre perpetuamente tras el tesoro más codiciado: la vida y la felicidad, que constituye la gloria”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/el-tesoro-es-la-vida-20151102-0103.html
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