# El mercado gris, la voz del pueblo

> Miguel Pérez Abad Presidente de Fedeindustria  En Venezuela, nos toca iniciar un proceso de recuperación económica que en principio debe aspirar a una primera meta: la estabilización, luego recuperación y crecimiento. Para esto no hay receta única, aunque sí existen algunas decisiones que, matemáticamente, lucen inevitables.  Una de ellas es el perfeccionamiento del mercado cambiario,

Por Miguel Pérez Abad · 28 de diciembre de 2015 · Opinión

**Miguel Pérez Abad Presidente de Fedeindustria**

En Venezuela, nos toca iniciar un proceso de recuperación económica que en principio debe aspirar a una primera meta: la estabilización, luego recuperación y crecimiento. Para esto no hay receta única, aunque sí existen algunas decisiones que, matemáticamente, lucen inevitables. 

Una de ellas es el perfeccionamiento del mercado cambiario, que no solo incluya ajuste del tipo de cambio, sino una distribución más focalizada de los dólares en los insumos para producir bienes terminados en el país y que estén dentro de sectores esenciales como alimentos y medicinas.

Para ello, es preciso superar algunos temores. Recientemente, en este mismo espacio, escribí un artículo titulado “Los venezolanos están claros”, en el cual, basado en estudios serios, se evidencia que el pueblo valora con un precio mucho mayor al precio oficial a ciertos bienes de ciertos bienes y servicios considerados tabú (gasolina y el dólar, mejores ejemplos, pero existen otros), aunque nunca se acerca al exabrupto del precio del mercado negro, por lo menos en el caso del dólar.

Partiendo de estos extremos, precio oficial y precio del mercado negro, los venezolanos y venezolanas, están creando su propio mercado de transacciones con criterios más justos. 

Así tenemos información que en muchas urbanizaciones los vecinos se organizan y compran cajas de huevos que luego se redistribuyen internamente entre Bs. 800 y 900 el cartón, y la gente los compra argumentando que les parece razonable con respecto a los 1.500 que puede pedir un buhonero.    Difícilmente, usted conseguirá alguien en la calle que le diga que el valor justo, real y creíble del dólar sea 6,30 o 12 bolívares. Pero tampoco vale 800.  En las correcciones de las distorsiones de precios que hay en la economía venezolana, es sabio apelar a la sabiduría popular, la sociedad tiene criterios intuitivos y empíricos que ningún modelo econométrico o burócrata puede subestimar. Si el Estado y sus instituciones quieren seguir teniendo un rol mediador en las transacciones, debe tomar en cuenta la lógica de quienes forman parte de ese mercado. Caso contrario, puede terminar siendo un mirón de palo.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/el-mercado-gris-la-voz-del-pueblo-20151228-0073.html
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