# El 30 de Julio no será simulacro, por Ylich Carvajal Centeno

> La política nunca renuncia a lo imposible. Ante la adversidad más alta, la amenaza más fuerte y la desesperanza más rápida ella se hace una atleta olímpica. Si le cierran los caminos conocidos ella abrirá otros nuevos, si intentan acorralarla se escabulle inesperadamente. La política la hace el pueblo y no sólo los políticos. La

Por Ylich Carvajal Centeno / Periodista · 18 de julio de 2017 · Opinión

![El 30 de Julio no será simulacro, por Ylich Carvajal Centeno](https://panorama.onl/app/uploads/798325d625a5fb60.jpg)

La política nunca renuncia a lo imposible. Ante la adversidad más alta, la amenaza más fuerte y la desesperanza más rápida ella se hace una atleta olímpica. Si le cierran los caminos conocidos ella abrirá otros nuevos, si intentan acorralarla se escabulle inesperadamente. La política la hace el pueblo y no sólo los políticos.

La prueba madre de esto es que el pueblo convirtió el rutinario y aburrido simulacro electoral de siempre en un extraordinario y alegre escenario para mostrar masivamente su talante democrático y su calidad política. Que el chavismo se volcara a los centros electorales dos semanas antes de las elecciones pero el mismo día que la oposición realizaba su pretendido plebiscito es una hermosa forma de decir que está resuelto a construir una salida política al conflicto como se lo ha propuesto el presidente Nicolás Maduro.

No es la primera vez que algo así pasa en Venezuela. El 11 y 12 de abril de 2002 la oposición asestó el más fuerte golpe que había recibido la democracia bolivariana. La dirigencia estaba desconcertada cuando no desmoralizada o por lo menos dispersa, pero el pueblo supo qué hacer y en qué momento manifestarse y la democracia fue restaurada más rápido, más alto y más fuerte de lo que se esperaba. Habrá quien prefiera ver que son escenarios distintos, circunstancias diferentes e intentará sacar cuentas sobre el número de personas involucradas, todo desde esa racionalidad que cree que la razón y la verdad siempre se haya en unas cifras, pero el 16 de julio de 2017 es un 13 de abril con mayor claridad política y calidad revolucionaria.

Entre el pueblo que en 1999 votó por la Constituyente porque creyó en Hugo Chávez, sin quizás comprender del todo de que se trataba la cuestión, y este pueblo que va a votar mayoritariamente a la Constituyente de 2017 con plena soberanía, con profunda conciencia y que actúa en consecuencia, no apegado al guion previsto sino improvisando como Florentino ante el Diablo, cambiándole además la consonante, hay una transmutación de forma y de fondo.

Eso fue lo que pasó el domingo. La oposición venía jugando con fuego, un juego que el pueblo no quiere ni va a jugar. Resistiendo con paciencia que es también una forma de valentía. Pero cuando a la MUD se le ocurrió llamar a algo así como unas elecciones el pueblo aceptó el reto y salió a medirse, a manifestarse, a dar la pelea en el terreno en el que ha librado sus mejores y más brillantes batallas desde 1998: ejerciendo su soberanía.

¿Cuándo usted ve a dos personas peleándose que le dice su moral y su conciencia qué hay que hacer? Seguramente, si usted no lo hace personalmente por lo menos espera que una autoridad, la policía por ejemplo, intervenga. ¡Bueno! Ese era el plan. Llevar a nuestro país a una espiral de violencia, a una confrontación en las calles de todos contra todos, que obligará a una intervención extranjera, probablemente del gobierno de los EE UU con la complicidad de los gobiernos que en la OEA han promovido este crimen en grado de frustración contra el pueblo de Simón Bolívar, El Libertador.

¡Qué bella forma de taparles la jeta a todos! ¿Cómo los enemigos extranjeros del pueblo venezolano van a responder a éste simulacro en tiempo real si es que ellos no saben contrapuntear, ni reconocen un estribillo por lo redondo? Cuando el pueblo habla así como lo hizo el domingo, como en coplas, en décimas o glosas, hay que ser muy venezolano para poderle entender y responder acertadamente.

¿Y qué van a hacer los opositores que sí son venezolanos y venezolanas? Para cuando escribo esto debe estar empezando la “hora cero” anunciada por la dirigencia de la MUD, pero si les queda un poco de sensatez en el fondo del pote, si les alcanza para por lo menos prepararse una tasa de sentido común, deberían entender que el pueblo puso el reloj a correr en su propio tiempo y no hay quien le imponga hora alguna. Es la hora del pueblo.

Como ensayo general el simulacro fue un tremendo estreno lo que garantiza que el 30 de julio próximo habrá una soberana fiesta democrática. Será un día histórico por diferentes razones, pero la umbilical de todas ellas será la resuelta decisión de los venezolanos y las venezolanas a votar y mantener el sistema de democracia participativa por la que, a conciencia, ha optado. Vamos todos.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/el-30-de-julio-no-sera-simulacro-por-ylich-carvajal-centeno-20170718-0036.html
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