# Desafíos Inmediatos, por Vicente Díaz

> La situación de Venezuela es dramática. La gente está urgida, han colapsado todas las variables de calidad de vida. El gobierno ha convertido ciudadanos en víctimas: del hampa, de la corrupción, de la negligencia, de la falta de alimentos, medicinas, servicios sanitarios; víctimas de la indolencia. Cada día se ve más gente comiendo de la

Por Vicente Díaz · 3 de febrero de 2017 · Opinión

![Desafíos Inmediatos, por Vicente Díaz](https://panorama.onl/app/uploads/b71a323d019f121f.jpg)

La situación de Venezuela es dramática. La gente está urgida, han colapsado todas las variables de calidad de vida. El gobierno ha convertido ciudadanos en víctimas: del hampa, de la corrupción, de la negligencia, de la falta de alimentos, medicinas, servicios sanitarios; víctimas de la indolencia. Cada día se ve más gente comiendo de la basura.

Y lo peor es que el gobierno está inhabilitado para sacar al país del estado de calamidad en que lo hundió.  Se lo impide su dogmático apego a la religión marxista, su visión clientelar y autoritaria de los asuntos públicos y su incapacidad de generar la confianza requerida para obtener el  financiamiento e inversión indispensable para superar la crisis.

Incapaz de reinventarse se ha hecho cada vez más inescrupuloso: su única estrategia es mantenerse en el poder a como de lugar. Esa política se expresa en la suspensión de elecciones, fantaseando que con tiempo pueda recuperar algo de caudal electoral; en la eliminación de alternativas, persiguiendo e inhabilitando personas y partidos; y en el juego clientelar con la necesidad de la gente más humilde, usando bolsas de comida como herramientas de control político.

La superación de la crisis pasa por la recuperación de la democracia y del derecho a votar.

Esa es la tarea principal de todos los demócratas de Venezuela, indistintamente que estén representados en la Mesa de la Unidad Democrática o no.

Acertar en esta lucha es la clave para el destino del país para los próximos años. Eso pasa por revisar aciertos y oportunidades de mejora:

La decisión de convocar al Revocatorio fue acertada, pero su defensa no fue suficiente. También  ha sido insuficiente la defensa de las elecciones regionales, en el contexto de un gobierno autoritario que le huye a la evaluación electoral.

La decisión de participar en una mesa de diálogo para buscar salidas y delinear transición fue  acertada. Pero había que hacerlo sin suspender las movilizaciones que fortalecían nuestra posición negociadora. Es iluso pensar que una marcha hacia las sedes del poder supondría el fin de este desastroso gobierno,  pero la presión de calle debe ser parte integral de las acciones que obliguen al gobierno a respetar los derechos electorales de los venezolanos. Lo inadecuado es reducir la calle a sólo marchas, sin trabajar en la organización de las comunidades para la defensa de la democracia y de la calidad de vida de la familia nacional.

O abusar de la gente convocando sin explicación o sin tiempo para organizar su asistencia.

No hay que  a hacer convocatorias ni tomar decisiones descoordinadas, improvisadas o reactivas. No hay que crear ni permitir que se creen expectativas de improbable cumplimiento, ni poner o  ponerse ultimatos. No hay que emprender caminos ni batallas cuyos resultados dependan de variables incontrolables e impredecibles. No hay que asumir la confrontación política en términos de todo o nada. Ni asumir la confrontación de forma unidimensional abandonando el efecto sinérgico de mantener varios frentes, dentro de una única estrategia. Tampoco hay que concentrar el esfuerzo en lo meramente político descuidando el acompañamiento en las luchas reivindicativas de las comunidades y sectores del país.

El camino para recuperar la vigencia constitucional y el derecho al voto pasa por fortalecer la herramienta más exitosa y efectiva que ha construido la oposición en casi dos décadas de resistencia ante la acometida autoritaria: la Mesa de la Unidad Democrática.

Hacer a la Unidad aún más útil, creíble y poderosa

Útil, porque debe maximizar su condición de herramienta al servicio de la gente. Todo el que tenga razones para quejarse, denunciar, protestar o luchar debe encontrar en la Unidad un aliado solidario, un acompañante activo, una caja de resonancia. Jubilados peleando por sus pensiones, víctimas exigiendo justicia, taxistas pidiendo seguridad, pacientes reclamando medicinas, barrios exigiendo agua; todos, deben tener en la Unidad una instancia de apoyo, promoción y organización que los apoye sin pretensiones de arropar o hegemonizar.

Creíble, porque la Unidad sólo debe proponerse en cada momento lo que realmente se pueda lograr. Hay que respetar enormemente la disposición de lucha y protesta de los ciudadanos  convocándolos sólo cuando sea eficaz, con tiempo suficiente para que puedan organizarse y con una clara explicación del propósito y logros esperados de la acción o movilización. Hay que escuchar aún más, en directo, en las comunidades, entendiendo que las redes sociales son un canal fundamental de expresión pero que la realidad no se reduce a las redes.

Poderosa, porque hay que impulsar un movimiento social amplio en defensa de la democracia y por la reconstrucción del país que permita articular los miles de esfuerzos heroicos de personas, movimientos, comunidades y sectores que jamás se rendirán hasta deslastrar al país de esta cúpula de enchufados indolentes. Esto pasa por cohesionar mejor a la Unidad, sus voceros y sus precandidatos en torno una estrategia única de poder y subordinar toda decisión a su coherencia con esa estrategia, sin menoscabo de la independencia e iniciativas políticas de partidos y líderes.

Hay que subirle al gobierno los costos de su incapacidad

Hay que impulsar aún más y, sobre todo, organizar la demanda social y la lucha reivindicativa: millones están sufriendo por la indolencia, corruptelas e impericia de una Cúpula de enchufados; si hay dinero para financiar los escandalosos medios de vida de algunos, hay que hacer que millones les reclamen y exijan lo que les corresponde.

Hay que potenciar la oposición concreta a la gestión concreta. Si llegara a haber políticas  que funcionen en beneficio no clientelar de la gente, hay que apoyarlas. Pero hay que mantener y profundizar la oposición recia  a las políticas en curso que han generado la destrucción del sistema sanitario, el desmantelamiento de nuestra base industrial y agrícola, la tolerancia frente al hampa,  la opacidad de las cuentas públicas. Hay que trabajar para el cambio de gobierno,  pero mientras se logra hay que luchar por el cambio de las políticas que están desolando la nación.

La lucha por el rescate del voto y de la democracia.

Hay que mantener la lucha para que se realicen las citas electorales vencidas y por vencer. Organizar en todo el país y a nivel internacional Comandos de Rescate de la Democracia. Recuperar la democracia es el primer paso para superar la crisis. En eso debe centrarse buena parte del músculo y energía opositora.

Esto incluye impedir el fraude que supone la inhabilitación de la oferta electoral opositora. El gobierno pretende inhabilitar a candidatos y partidos opositores, incluyendo a la propia MUD. Es su recurso fraudulento para tratar de sobrevivir electoralmente. Es el mecanismo que utilizan en Cuba, Corea del Norte, Iran, Bielorrusia para realizar votaciones sin elección. La forma de asegurarse que sólo ellos participan. En esa estrategia se inscribe el insólito y kafkiano proceso de “renovación” de nómina de los partidos políticos.

Una acertada combinación de organización popular, agitación de calle, presión internacional, negociación directa, protestas focalizadas y movilización masiva conducirá a desatar el nudo electoral que diseñó el gobierno.

Reducir las bases institucionales del poder de La Cúpula.

Hay que trabajar para recuperar la utilidad institucional, política y social de la AN. Como resultado del autoritarismo del gobierno y la sumisión del TSJ se ha escamoteado la voluntad popular expresada en el parlamento. La situación actual no le sirve a nadie. Hay que lograr recuperar el funcionamiento constitucional pleno de la AN. Se deben desarrollar todas las medidas y acciones necesarias que conduzcan al rescate de la voluntad del soberano. Enfrentar la fuerza bruta con fuerza; pero también, y sobre todo, con ingenio.

También hay que desplazar a los enchufados de la mayoría de gobernaciones y alcaldías. Sustraerle nichos de poder local a la Cúpula. Luchar para que se realicen las regionales y organizarse para ganarlas. Construir una poderosa, democrática y representativa oferta electoral, seleccionada en consulta a los electores de cada zona.

Establecer relaciones con sectores honestos del chavismo descontento que no se sientan representados por las ejecutorias de la Cúpula en el poder, con el fin de encontrar puntos de coincidencia para coordinar esfuerzos concretos hacia la recuperación del voto.

Procurar el cambio de gobierno cuando sea menos factible que el gobierno logre evitarlo

La salida del gobierno es condición para comenzar a superar la crisis. Hay que trabajar para que eso se materialice en el mejor momento. El rescate de la elecciones y del poder del voto conducirá inevitablemente a la salida del gobierno a más tardar el año que viene en las presidenciales. Sin embargo el deterioro nacional, las tensiones internas y la presión democrática pueden propiciar un adelanto en el cambio de gobierno. Se deben impulsar todas las acciones que catalicen una elección presidencial anticipada en el momento en que las condiciones garanticen su viabilidad.

Afortunadamente el gobierno no ha tenido éxito en destruir la Unidad. Su principal estrategia no le ha dado frutos. Ahora intentará inhabilitarla. Su defensa es otro de los desafíos inmediatos.

Vicente Díaz

@vicentedz

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/desafios-inmediatos-por-vicente-diaz-20170301-0093.html
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