# Chantaje en la OEA

> La presión más descarada comenzó sobre aquellos países que mantienen posiciones dignas y soberanas frente al temible poder imperial. Tres pequeños países le acaban de dar tremenda lección de dignidad a la Asamblea Nacional de Venezuela, a la llamada Mesa de Unidad Democrática y al Senado de la primera potencia militar del planeta.  La oportunidad

Por Earle Herrera |   Profesor  de la UCV · 4 de febrero de 2017 · Opinión

![Chantaje en la OEA](https://panorama.onl/app/uploads/ef297a21a29ce24d.jpg)

La presión más descarada comenzó sobre aquellos países que mantienen posiciones dignas y soberanas frente al temible poder imperial. Tres pequeños países le acaban de dar tremenda lección de dignidad a la Asamblea Nacional de Venezuela, a la llamada Mesa de Unidad Democrática y al Senado de la primera potencia militar del planeta.  La oportunidad para hacerlo la ofreció Venezuela, ante la obsesión frustrada de la derecha continental y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, de aplicar a nuestro país la Carta Interamericana. Por supuesto, los perros simpáticos de los medios construyen otra realidad: la que no ocurrió.

Los poderes citados montaron el escenario propicio –el Consejo Permanente de la OEA– para aprobar el Informe-bodrio de Luis Almagro contra Venezuela y dejar la cama tendida para siguientes pasos intervencionistas. La AN ya había pagado parte del financiamiento electoral que recibe del norte con su solicitud de que nos apliquen la fulana Carta, en un acuerdo sin precedente en la historia de la sumisión regional.

La presión más descarada comenzó sobre aquellos países que mantienen posiciones dignas y soberanas frente al temible poder imperial. Un miembro del Senado de EEUU, Marco Rubio, se dejó de exquisiteces diplomáticas y amenazó abiertamente a El Salvador, República Dominicana y Haití. El primero, el país más pequeño del continente; el segundo, una nación víctima de la invasión yanqui, y el tercero, el más pobre del hemisferio occidental.

El senador Rubio intentó chantajear a esos tres países hermanos con quitarles la ayuda económica de Estados Unidos si votaban a favor Venezuela. La presión a otros miembros de la OEA surtieron efecto sin necesidad de llegar a los medios. Algunas instancias latinoamericanas, como nuestra insólita Asamblea Nacional, no requirieron de amenaza para echarse en la alfombrita de la que habló Pedro Pablo Kuczynski, en un arrebato de lacaya sinceridad.

Ocurrió lo que el imperio, su Senado y el deplorable Almagro no se esperaban: los tres pequeños países votaron por la posición de Venezuela. El espíritu de Farabundo Martí, Juan Bosch y Petión iluminó Washington. Todo el lobby personal y telefónico de Trump contra Caracas se perdió. Furioso, ahora grita que más que México, es la OEA la que necesita el muro.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/chantaje-en-la-oea-20170403-0065.html
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