# Carnet de Maduro

> Ylich Carvajal Centeno Periodista  ylichcarvajal@gmail.com   Como ciudadano, el primer pescozón que me asestó el Estado fue a los 11 años. Iba a salir del sexto grado y debía sacarme la cédula. Estudiaba en la Escuela Centurión de Punta de Mata, Monagas, pero nací en los Puertos de Altagracia, Zulia, por lo que el primer

Por Panorama · 31 de enero de 2017 · Opinión

![Carnet de Maduro](https://panorama.onl/app/uploads/c9bf172aa1454109.jpg)

**Ylich Carvajal Centeno Periodista  ylichcarvajal@gmail.com**

 

Como ciudadano, el primer pescozón que me asestó el Estado fue a los 11 años. Iba a salir del sexto grado y debía sacarme la cédula. Estudiaba en la Escuela Centurión de Punta de Mata, Monagas, pero nací en los Puertos de Altagracia, Zulia, por lo que el primer obstáculo fue traer la partida de nacimiento.

Aquel pingue legajo con el que el Estado hacía constar que soy venezolano por nacimiento viajó en autobús y fue una fiesta el día que ¡por fin! llegó. Pero la alegría me habría de durar poco.

En 1980, quien vivía en Punta de Mata debía ir hasta Maturín para sacarse la cédula. Veía acercarse el fin del año escolar. Así, un primo, hijo de una sobrina de mi abuela materna que era hija de su media hermana, por lo que es Acevedo y no Centeno, se condolió.

Salimos antes de gallos y fue un alivio cuando pasadas las ocho de la mañana abrieron las rejas de la Diex. Fue el día de san suplicio. Sed y hambre. Aquel calor de abanicos de techo, aquel coro de máquinas de escribir, archivos grises y escritorios repletos de enormes libros de tapas oscuras hacían llorar al Bolívar amarillo pegado a la pared. 

Cuando la bondad de mi primo estaba a punto de agotarse, apareció el funcionario con el que había discutido todo el día. Entendí que a mi hermano podían darle la cédula, pero a mí no. ¡Pero si son hermanos! ¡Tienen los mismos padres! ¡Los mismos apellidos! 

El susto se me subió a la garganta cuando me dijeron que pasara a la oficina que un señor me iba a hacer unas preguntas. En la puerta había un policía. En la oficina el funcionario que no sabía de geografía, una secretaria que intentó sonreírme y el señor que me preguntó cómo te llamas? ¿Quiénes son tus padres? ¿Quién es el muchacho con quien andas? Y, de varias maneras, insistía con ¿dónde naciste? Finalmente, me dijo que regresara con mi primo y mi hermano, éramos los únicos que quedábamos en aquella casa que, a plena tarde, estaba llena de sombras.

Sólo pensaba en mi certificado de sexto grado. Al rato apareció el funcionario, nos darían la cédula. Aún tuvimos que esperar y cuando la tensión pasó y el funcionario dejó ver el ñero que era, entendí lo que pasaba: Según él, yo no podía haber nacido en los Puertos de Altagracia porque ese pueblo no existía, en todo caso era de Altagracia de Orituco y la partida estaba mala o, peor aún, forjada. Había buscado un mapa del Zulia para demostrar su teoría y no podía entender porque mi primo era mi primo si él es Acevedo y yo Centeno y por qué mi hermano había nacido en Maturín y yo en un pueblo al otro extremo del país. Para colmo él es blanco, yo negro.

Hice el bachillerato con aquella cédula y cuando me fui a graduar el Estado descubrió que me llamaba Ylich con “y” y no con “I”. Fueron tres días tras las rejas del viejo edificio de la plaza Baralt para cambiar la cédula. 

Cuando la Constitución Bolivariana determinó que el Estado era de derecho y de justicia y en consecuencia las formalidades del derecho no podían impedir el acceso a lo justo, uno entendió que había una posibilidad de crear un país distinto. Y cuando Chávez creó la Misión Identidad me sentí reivindicado. La cédula dejó de ser una herramienta de exclusión e, incluso, de pretexto hasta para meterte preso.

Por eso no hay nada más orgánicamente antichavista que el fulano carnet de Maduro que me niego a llamar de la patria. Más aún, es pretender imponer una nueva polarización en el país, no entre chavistas y opositores, sino entre los que tendrán y los que no tendremos carnet. Ahora sí está naciendo el Madurismo. Hay toda una forma de pensar distinta entre quien eliminó obstáculos y creó misiones al margen de las formalidades del Estado y quien en medio de una crisis no se le ocurre otra cosa que imponer un carnet.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/carnet-de-maduro-20170131-0011.html
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