# Caballos “dormidos” y jinetes bajo amenazas en hipódromo de Santa Rita: REPORTAJE

> En el único hipódromo que hay en el estado Zulia, ubicado en Santa Rita, la mafia llegó a límites escabrosos. Jinetes se han tenido que ir, los han amenazado de muerte si ganan una carrera, los han golpeado, los mafiosos han pagado dinero para cambiar el giro de las carreras, han pagado para que dopen

Por Maracaibo · 2 de septiembre de 2015 · Opinión

En el único hipódromo que hay en el estado Zulia, ubicado en Santa Rita, la mafia llegó a límites escabrosos. Jinetes se han tenido que ir, los han amenazado de muerte si ganan una carrera, los han golpeado, los mafiosos han pagado dinero para cambiar el giro de las carreras, han pagado para que dopen animales, los maltraten secretamente, lejos de la mirada de sus entrenadores, prames de las cárceles del país han comprado ejemplares usando testaferros y luego aplican su veneno para no permitir que otro gane, excepto el que ellos compraron, también se ha disparado el crecimiento de peñas hípicas ilegales que no dejan ganancia alguna al Fisco nacional, entre un listado de irregularidades que han sido denunciadas a PANORAMA de manera anónima por quienes trabajan allí adentro y por quienes hacen vida hípica en la zona. Lo que le pasó al caballo Marcelino, gran favorito, el pasado mes de enero, fue la gota que derramó el vaso y puso en el tapete el auge de las mafias hípicas en el estado. El ejemplar había ganado ante las cámaras y ante centenares de fanáticos la carrera en disputa, pero, lo descalificaron por una decisión cuestionada, y sin pruebas.

“La Junta de Comisarios del Hipódromo Nacional de Santa Rita hace del conocimiento del conglomerado hípico, que en virtud de la pérdida de dos kilos de peso del jinete Ángel Ibarra, quien condujo el ejemplar Marcelino, en la cuarta carrera, de la reunión N°4, procedió a descalificar dicho ejemplar, en atención a lo contemplado en el artículo 245 del Reglamento Nacional de carreras”. Firma, la Junta de Comisarios (máxima autoridad hípica al momento de realizarse carreras en un hipódromo).

La apostadores molestos por la descalificación se lanzaron a la pista y protestaron el abrupto cambio. “El jinete no había incurrido en alguna falta. Sino que hubo una componenda entre comisarios, juez de peso y banqueros, para que el animal no ganase. Así se caían las apuestas nacionales, porque Marcelino era el favorito, y las mafias que habían apostado al que llegó segundo, se llenarían de dinero. Nunca mostraron el repesaje del jinete”, contó un experto hípico bajo el nombre Don Andrés.

A raíz del escándalo, el hipódromo de Santa Rita, uno de los tres nacionales que hay en el país (junto con el de Valencia y La Rinconada) fue intervenido, y desde entonces ha pasado por dos administraciones. Ambas han tratado de sanear el desastre heredado de gestiones anteriores que permitieron a las mafias anidarse.

La primera de ellas estuvo al mando del militar Carlos Martínez. Él comenzó un proceso de saneamiento y detectó que había ejemplares de dudosa procedencia que debían investigar. “Encontró que llegaban personas que nadie conocía en el mundo hípico con grandes cantidades de dinero a comprar ejemplares allá. Como es sabido, los dueños de caballos son gente con dinero que generalmente no viven del hipismo. Sino del ego de tener un purasangre. Un caballo de carreras puede costar 600 mil bolívares.

Cuando Martínez comenzó a preguntarles a esta gente nueva ¿de dónde venía la procedencia del dinero para comprar un caballo? le soltaban excusas que eran comerciantes, empresarios sin empresas y otras justificaciones. Así se dio cuenta que eran mafiosos y prames de cárceles del país, que mandaban a testaferros a comprar caballos, para después sembrar el terror a fin de que ganaran sus ejemplares.

El militar no les aceptó las inscripciones en el hipódromo y comenzaron a correrse de ahí. Las administraciones anteriores sí permitieron esas inscripciones dudosas y, por consiguiente, le habían abierto la puerta a las grandes mafias”, contó bajo el anonimato un integrante de la Asociación Única de Propietarios Hípicos del estado Zulia (Asoprozulia).

Esas mafias del hipismo zuliano —que también son visibles en La Rinconada y en Valencia—, ofrecen dinero a los jinetes a cambio de frenar caballos. Paradójicamente, un jinete gana más “echando hacia atrás” que hacia adelante. “Hay un problema muy serio con las jugadas.

El Instituto Nacional de Hipódromos que es quien debe pagar los premios a los ganadores, pero tiene una morosidad grande en pagos de premios. No se justifica, porque entra dinero suficiente por apuestas. Pero, los hipódromos han sido la ‘caja chica’ de muchos. Entonces, un jinete puede permanecer dos meses esperando cobrar su 10% de premio, trabajando sin nada en los bolsillos. Y, para colmo, el premio a cobrar es de 900 bolívares, más o menos, porque en Zulia no pagan mucho.

Si le llega un mafioso y le ofrece Bs. 10 mil, ¿Tú crees que no va a frenar el caballo? Es una tentación muy grande. El mafioso le paga mucho más y de una vez. Al finalizar los dos minutos que dura una carrera ya tiene su plata en el bolsillo”, cita un periodista hípico que por años fue entrenador de caballos.

Hay denuncias en la Unión de Jinetes de Santa Rita de que golpearon a uno llegando a su casa. “A Jaime Lugo (estrella de la fusta en el Zulia), hace tiempo, lo atacaron cuando llegaba a su residencia. Hubo otro que lo amenazaron en el estacionamiento”, cuenta un jinete sin identificarse, por temor a represalias. Además, aseguran que un grupo de motorizados armados se acercó hace meses al aparato de partida para lanzar amenazas a los jinetes.

“Si hay 10 caballos en una carrera, y uno es el gran favorito, la gente le va a apostar a él y van a ganar. Entonces ¿qué hace la mafia? Le paga a una persona, a un caballerizo, o alguien ligado al caballo, para que lo duerma. Y ellos apuestan por otro. Resultado: al caballo favorito lo eliminan y cambia totalmente el giro de la carrera”, cita un caballerizo. Además existen las llamadas “oficinas”, que funcionan ilegalmente en las peñas hípicas. “Ellas interfieren en las jugadas a ganador y en las jugadas a subasta. ¿Cómo funcionan? Son arregladores de carreras. Un grupo de personas que se reúne y decide qué caballo será el que gane, y quién no figurará en la pizarra.

Cuando el grueso de la fanaticada apuesta por los grandes favoritos, se caen y no figuran, tal y como lo decidieron en las ‘oficinas’. Y a ellos les quedan millones porque hicieron apuestas sorpresas”, agrega un trabajador del hipódromo. A esto se les suma la creciente ilegalidad de lugares donde se apuestan las jugadas, que no gozan de la señal autorizada televisiva del INH. “Debajo de cada mata en Santa Rita encontrarás ‘peñas’ ilegales.

Las cifras legales de este deporte (porque este año el hipismo pasó de la tutela del Ministerio de Turismo al Ministerio del Deporte), las ofrece la directora encargada del recinto, con poco tiempo al mando y mucho ánimo de sanear como su homólogo anterior, Julianne Páez.

“En el Zulia contamos con más de mil 500 centros hípicos legalizados, según los reportes que hemos recibido de la Superintendencia Nacional de Actividades Hípicas. Estamos haciendo un esfuerzo para mejorar la imagen de las carreras. El ministro Antonio Álvarez nos ha encomendado la tarea de que el hipismo se deje de ver como un juego de azar y se entienda como un deporte, donde está involucrado el jinete, que es un deportista. Para mejorar el ambiente ha habido aumento en bonos e incentivos para los trabajadores y se ha regularizado la situación laboral de ellos. Estamos promoviendo cambios positivos”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/caballos-dormidos-y-jinetes-bajo-amenazas-en-hipodromo-de-santa-rita-reportaje-20140925-0060.html
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