# AN, TSJ y presupuesto

> Un Gobierno dice lo que es cuando hace su presupuesto. Es allí, cuando las palabras se transmutan en números, que ellas adquieren su pleno sentido o lo pierden irremisiblemente. Por eso es desafortunado que el presidente Nicolás Maduro haya optado por enviar el proyecto de Ley de Ejercicio Fiscal 2017 al Tribunal Supremo de Justicia

Por Ylich Carvajal Centeno Periodista  ylichcarvajal@gmail.com · 10 de noviembre de 2016 · Opinión

![AN, TSJ y presupuesto](https://panorama.onl/app/uploads/17fdf6c7e80bedef.jpg)

Un Gobierno dice lo que es cuando hace su presupuesto. Es allí, cuando las palabras se transmutan en números, que ellas adquieren su pleno sentido o lo pierden irremisiblemente. Por eso es desafortunado que el presidente Nicolás Maduro haya optado por enviar el proyecto de Ley de Ejercicio Fiscal 2017 al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no a la Asamblea Nacional (AN).  Es cierto que está la sentencia del TSJ que declara nulos los actos legislativos en los que participen los cuestionados diputados de Amazonas, pero si bien el asunto jurídico es insoslayable –hasta que la Asamblea se ponga a derecho- el político es aún más apremiante, por cuanto es el camino que puede llevarnos fuera de la crisis. Y en el escenario nacional actual, debatir públicamente el presupuesto de la República y someterlo al escudriñamiento de la opositora AN es, al final de cuentas, asumir el debate que al país realmente le interesa: el de la economía. ¿A qué precio del barril de petróleo se estimaron los ingresos para 2017? ¿Hay un plan de endeudamiento? ¿A cuánto asciende? ¿Hay o no déficit? ¿Hay, a parte del petróleo, otras posibles fuentes de divisas? ¿Cuáles de los 15 motores marcará la marcha del venidero año? ¿Cuánto habrá para salud, educación, seguridad, alimentación? ¿Se incluyeron aumentos de salario? ¿En cuánto quedaron las cuentas para gobernaciones y alcaldías?  Si de algo quieren hablar hoy los venezolanos es sobre lo que nos espera económicamente para el próximo año. Intentar saltarse a la AN, aunque ésta nos resulte insufrible, no tiene ningún sentido. Gústenos o no, ese es el foro legislativo que eligió el pueblo, con los mecanismos que para ello previó el pueblo y se trata del asunto que más interesa al pueblo: los cobres. Cuidado si al tratar de saltarse a la AN, con las razones legales que se tengan, se termina saltándose al pueblo y eso sí sería terrible para el Gobierno. Los adversarios del presidente Maduro suelen decir que “Maduro no es Chávez” y eso es innegable, pero deberían añadir que a Nicolás le ha tocado por lo menos dos cuestiones con las que poco o nunca tuvo que lidiar Hugo Rafael: bajos precios del petróleo con enormes compromisos fiscales y una Poder Legislativo obstinadamente en contra. No todas las respuestas están en Chávez. Se trata de nuevas situaciones, nuevos escenarios. A lo que ya era complejo le crecieron los enanos. Creer que la lucha es exactamente la misma y que podemos lucharla siempre con las mismas armas, las mismas tácticas y estrategias, porque es la lucha de más de 200 años, desde Zamora, desde Bolívar, desde Guaicaipuro incluso, carajo es dejar de ser chavista. No hay un manual y ese quizás sea lo más preciado de su legado: que las revoluciones no llegan configuradas. La única regla inviolable, la única norma que jamás prescribe, es la de encarar siempre la realidad por más fea que esta sea con audacia y creatividad y hacerlo siempre con la gente.  El Gobierno no pudo mantener su red de distribución de alimentos y ha puesto en los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), en la gente, la tarea más dura de este momento, la que de alguna manera garantiza que la revolución continúe, ¿por qué tendría que ser diferente con el presupuesto? El TSJ habla con sentencias que estamos obligados a acatar, no es el espacio para el debate. Aunque tenga que tragar tierra, como una vez dijo Chávez, el presidente Maduro debe debatir la Ley Fiscal 2017 con esa Asamblea.  Además, hay que dejar a la oposición que diga ¿cómo lo haría ella? ¿Qué propone para el financiamiento? ¿Se animará a sugerir que acudamos al FMI? ¿Cuánto pondría para salud, educación, alimentación? ¿Cuánto asignaría para las misiones? ¿Incluiría completo el pago de los pensionados? ¿Querrá la oposición un plan de recortes? ¿Qué recortaría ella? Este juego, aunque lo tenga en contra, no se gana cerrándolo.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/an-tsj-y-presupuesto-20161010-0105.html
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