# Aires de cambio

> Carlos Miguélez Monroy  Periodista  @cmiguelez   En esta época del año recibimos y enviamos más mensajes de los habituales. Algunos se dirigen a familiares y amigos cercanos, pero muchos a personas “olvidadas” durante 365 días.    Apuramos así las opciones que nos quedan para terminar o comenzar bien el año, para reconciliarnos con nuestro

Por Panorama · 1 de febrero de 2017 · Opinión

**Carlos Miguélez Monroy  Periodista  @cmiguelez**

 

En esta época del año recibimos y enviamos más mensajes de los habituales. Algunos se dirigen a familiares y amigos cercanos, pero muchos a personas “olvidadas” durante 365 días. 

  Apuramos así las opciones que nos quedan para terminar o comenzar bien el año, para reconciliarnos con nuestro lado más sociable y solidario o, simplemente, para quedar bien en el Feis y recibir unos cuántos “likes”. 

Pero en el fondo intuimos el vértigo que proporciona cada nueva oportunidad, cada vez que tenemos la posibilidad de poner a cero el contador de kilómetros y de decir “hoy es el día”.

Además de los propósitos de comer y beber con moderación, de hacer más deporte, de leer más, de llamar más a familia y amigos, de tener orden en casa, y de ahorrar, la posibilidad de un nuevo comienzo abre una rendija para ser mejores padres, mejores hijos, mejores parejas, mejores compañeros, mejores amigos y mejores en nuestro quehacer diario.

Los periodistas y los profesionales de la comunicación hemos vivido años convulsos con precariedad, grados de incertidumbre mayores a los soportables cuando hay una familia que alimentar y una casa que pagar. Tratamos de contar y de explicar el resurgir de la extrema derecha, la llegada de Donald Trump a la presidencia del país más poderoso del mundo, la pobreza infantil maquillada con altos niveles de consumo que se celebran como triunfos de nuestra sociedad. ¿Falta de liderazgo y de horizontes? Parece no importar cuando se fabrican y se compran más vehículos y más teléfonos, cuando se gasta más en luces de Navidad. 

En algunos países, el gobierno intimida con prácticas gangsteriles a periodistas de redacciones críticas con la “lucha contra el narco” o con cualquier táctica ciega de “nuestros gobiernos”, cada vez más al servicio de intereses que la ciudadanía no comparte porque van contra sus derechos fundamentales.  

Parece poco probable conseguir una revolución soñada para un mundo lleno de paz y justicia. Pero una mayor conciencia diaria de las intenciones de los actos y de sus consecuencias en cada persona puede tener el mismo efecto que un copo de nieve.

“¿Cuánto pesa un copo de nieve?… preguntaba un colibrí a una paloma que respondió: “Nada”. El colibrí entonces le contó: “Me posé en una rama de pino, cerca de su tronco. Empezaba a nevar. Como no tenía nada que hacer empecé a contar los copos mientras caían sobre las ramas de mi tronco. El número exacto fue de 3.741.952. Cuando cayó el siguiente copo (sin peso, como dices) la rama se rompió”.

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/aires-de-cambio-20170102-0007.html
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