# A elegir gobernadores!…

> Las cartas están echadas. La manera de hacer política del gobierno ya no tiene cortapisas. Se muestra abusivo y sin escrúpulos. Ya no hay constitución, ley, ni norma que los detenga. Desde diciembre de 2015, eliminaron de varios plumazos, los caminos constitucionales y electorales de expresión del ciudadano, torpedeando así, con el poder que sólo

Por Herbert Silva/ Articulista · 8 de abril de 2017 · Opinión

Las cartas están echadas. La manera de hacer política del gobierno ya no tiene cortapisas. Se muestra abusivo y sin escrúpulos. Ya no hay constitución, ley, ni norma que los detenga.

Desde diciembre de 2015, eliminaron de varios plumazos, los caminos constitucionales y electorales de expresión del ciudadano, torpedeando así, con el poder que sólo los poderosos pueden blandir cuando se sienten perdidos, el mecanismo más democrático y de expresión genuina de soberanía que existe para dirimir una crisis: El voto…

Y digo “gobierno”, cuando debería de decir “Estado”, porque el “Estado todo” se apartó de ese mecanismo. Se acabaron las fronteras institucionales. El Estado se fusionó con el gobierno y con el Psuv. Volvieron trizas las instituciones. Y es esta una de nuestras peores tragedias: La desinstitucionalización del Estado todo. Y en esa fotografía de la desinstitunacionalización del país, salen retratados rostros importantes de ese entramado: CNE, TSJ, parte del poder Moral representados por la Defensoría del “Pueblo”, la Contraloría General de la República y, por supuesto, el poder militar que sustenta al gobierno. 

Éstos, se transformaron en un espejo resquebrajado del poder decadente y no les importó ser participes de la caída de la república tal y como la conocemos.  El poder en esa caída, se encegueció a tal punto que perdió de vista el origen electoral y popular que lo sustentó en el tiempo y en sus principios básicos, ideológicos y prácticos, y pareció que le importó muy poco tomar todos y cada uno de sus logros y someterlos al escarnio público del olvido. Los más de 18 años que lleva el gobierno ejerciendo el poder, fueron cultivo de propuestas genuinas en muchos aspectos de nuestra sociedad, y algunos se ejecutaron con éxito, otros sin lugar a dudas, con un estruendoso y visible fracaso. 

“Yo te voy a decir una vaina, Simón —dice Palacios¬—: si a lo largo de tu vida fuiste gavilán para caer certeramente sobre tus enemigos, ahora te estás pareciendo demasiado al alcatraz viejo, que si joven es tan rápido como el otro pájaro, al perder la vista se estrella contra las rocas” —Francisco Herrera Luque, El vuelo del alcatraz—.  En este pasaje ficcionado de la historia, Herrera Luque es claro en su interpretación de la ceguera temporal que acudió al Libertador con Santander y otros tantos que lo rodearon, en momentos en los cuales, no ver las rocas de frente en su vuelo y chocar con ellas, significan su muerte.

En política, los momentos de crisis y de “calles ciegas”, son propicios para tomar decisiones contradictorias empujadas por la inmediatez de mantenerse en el juego de los factores de poder. Y los errores que se cometen, normalmente son determinantes. Pero también se presentan como momentos de reacomodo necesario en medio del natural desacuerdo de algunos que manifiestan su inconformidad. Ese hecho genera espacios de discusión y pujas de poder que pudiesen mover las piezas del tablero en un mejor sentido —o peor, no lo sabemos—. 

Ese desacuerdo, también pudiese ser evocado de manera pública dando paso a las conocidas rupturas o divisiones históricas en los movimientos políticos, que en algunos casos han sido positivas y en otras, catastróficas. Ejemplos hay múltiples, pero no es allí donde quiero aterrizar. Yo quisiera hacerlo en las elecciones de gobernadores como un momento en el cual, hay que tomar decisiones sensatas…

En mi opinión, la oposición debe decidir ir a las regionales sin ninguna duda. ¡No pueden dejar de hacerlo!… Porque los espacios políticos no se deben perder y porque, en principio, ocurrirán en apenas 4 meses… Por supuesto, no sabemos si en verdad esas elecciones se realizarán, si la ANC instalada las retrasa o las elimina. Pero como eso no ha ocurrido aun, es necesario actuar con sensatez y jugar posición adelantada. Que sean ellos los que luego le den la patada a la mesa y queden en evidencia al hacerlo.

Es indudable después de todo, que el gobierno agarró el sartén por el mango, pero el aceite está hirviendo. No es válido echárselo encima. Es necesario mantener ese sartén erguido sin posibilidades de quemaduras de 3er grado.  Ir a las elecciones de gobernadores, significaría un golpe duro para el gobierno y un reto inmenso para la oposición. Para el gobierno, que la oposición participe es una piedra en el zapato. Pero no puede evitarlo.

Y es una piedra en el zapato, porque deberá abrir de nuevo la oportunidad de ser parte del juego con las condiciones que conocemos como normales en nuestros procesos electorales auditables, con un registro electoral único, con capta huellas que procesan sólo las huellas del centro de votación y no las del Municipio entero, con testigos propios y contrarios en todo el evento, con protocolos de verificación y auditoría ciudadana, con entrega de actas de totalización por mesa en físico y en electrónico que luego puedan ser cotejadas electrónicamente, con auditorías posteriores de duplicidad de huellas y de usurpación de identidad…

Con este subconjunto de “cosas que deberían de ocurrir”, no hay manera de que existan dudas alrededor del proceso y mucho menos de los resultados electorales, mesa por mesa, centro por centro, parroquia por parroquia, municipio por municipio y Estado por Estado…

El CNE desde hace 12 años, consolidó un sistema perfecto en sus procesos automatizados de votación, totalización y auditorías, sólo le corresponde volverlo a poner a funcionar en todas sus etapas y colocarlo a disposición de todos los venezolanos. ¿De eso no se trata la participación protagónica, no?… Pues entonces: ¡A elegir gobernadores!…

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**Fuente:** https://panorama.onl/opinion/a-elegir-gobernadores-20170803-0086.html
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