# Sobchak, una polémica rebelde sin causa en Rusia

> Las elecciones presidenciales rusas parecen asegurar un ganador de antemano, Vladimir Putin, y por eso la candidata opositora Ksenia Sobchak busca un «voto de castigo» para hacerse visible. Ksenia es hija del fallecido gobernador de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, en su tiempo considerado el mentor de Putin, cuando este se iniciaba como miembro del gobierno

Por Prensa Latina · 3 de enero de 2018 · Mundo

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Las elecciones presidenciales rusas parecen asegurar un ganador de antemano, Vladimir Putin, y por eso la candidata opositora Ksenia Sobchak busca un «voto de castigo» para hacerse visible.

Ksenia es hija del fallecido gobernador de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, en su tiempo considerado el mentor de Putin, cuando este se iniciaba como miembro del gobierno de la llamada capital norteña rusa, en la década de 1990.

Sin embargo, en 2012, tras la victoria del actual mandatario en las elecciones de marzo, Sobchak se une a la oposición fuera del Parlamento, ocho años después de concluir la facultad de Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal de San Petersburgo.

La aparición de la conductora de televisión desde 2004 y estrella de la farándula y los escándalos de páginas amarillas en la política rusa se vio en sus inicios casi como una broma, pues el rótulo de la propuesta así lo parecía: «el candidato contra todos».

Pero en la medida que se activaron las encuestas, la joven de 36 años apareció mejor asesorada con el partido Iniciativa Ciudadana de base para su lanzamiento presidencial y con recursos para incluso realizar un viaje a Estados Unidos como parte de su campaña política.

Desde un principio realizó planteamientos llamativos, algunos fuera del tácito consenso existente entre los políticos nacionales, incluidos los de oposición, de tener al tema del regreso de Crimea a la Federación de Rusia como un caso cerrado.

Sobchak considera a la citada península como parte de Ucrania, pese a que esa sureña región realizó un referendo, en marzo de 2014, donde el 96 por ciento de su población votó a favor de la separación de Ucrania y la adhesión a esta nación.

La candidata opositora propone realizar un nuevo plebiscito para que, como ella afirma, los habitantes de Crimea definan su patria.

En el programa electoral, aunque al principio parecía que ni siquiera eso tendría, Sobchak propone un plan de acción de «132 pasos para el futuro de Rusia».

Para la política interna, la conductora por años del Reality Show ruso Dom-2 aboga por el paso de funciones principales al Parlamento, limitar los derechos de los órganos de fuerza, eliminar monopolio estatal en medios de prensa y federalizar el estado.

Considera Sobchak que Rusia necesita un sistema judicial independiente, una rotación de presidentes de los tribunales, separar el comercio de la estructuras de la fuerza y un ejército totalmente profesional.

Tales planteamientos estuvieron en boca de otros candidatos de lo que aquí llaman la democracia liberal, pero nunca tuvieron una base concreta para poner en práctica sus propuestas, como es el caso de quitar el control estatal sobre la mayoría de las empresas.

Cuando Putin llegó al poder en 2000, precisamente, la creación de corporaciones estatales fue la clave para salvar fábricas del complejo militar-industrial, de la construcción de aviones civiles y del sector ferroviario, entre otras esferas estratégicas.

En política exterior, la conductora de televisión aboga por una asociación con naciones europeas, aunque Putin nunca buscó una ruptura con Occidente, pues las sanciones unilaterales en 2014 las impusieron desde las capitales de potencias occidentales.

Plantea Sobchak eliminar el supuesto aislamiento en que cayó Rusia, aún cuando Moscú aparece como centro de gestiones para solucionar conflictos en Medio Oriente y como puente económico con Latinoamérica y Asia.

La candidata propone desarrollar la exportación, aunque son varios los renglones involucrados ahora en ese rango: energía, yacimientos minerales, armamentos, equipos ferroviarios y maquinarias agrícolas, en fin, la lista es extensa.

El frente de política exterior y la defensa del país están entre los elementos más fuertes que presenta Putin a los electores, por lo cual hacer planteamientos en algunas de esas esferas por parte de otros candidatos parece más bien una práctica baldía.

Algunos politólogos osados especulan que Sobchak pudo ser un proyecto para recoger en su candidatura todo el voto de castigo que pudiera existir, aunque por el momento la conductora de 36 años apenas supera el uno por ciento.

Su presencia en la contienda electoral dejó en segundo plano o más bien se podría decir en un plano bien lejano al bloguero opositor Alexei Navalni, cuya candidatura fue descartada por la comisión electoral por contar con procesos judiciales pendientes.

De cualquier forma, todo queda en el campo de la especulación, mientras la realidad sitúa a una Sobchak que demuestra cercanía con Occidente, oposición a la participación del estado en la prosperidad del país y contraria a la soberanía de Crimea.

El Fondo de Estudios de la Opinión Pública y el Centro Ruso de Estudios de la Opinión Pública le conceden entre 0,7 y 0,9 por ciento de las intenciones de voto, en nada comparables con casi el 70 por ciento mostrado por Putin en esos sondeos.

Sin embargo, Sobchak, como lo planteó en un principio, participa en la campaña electoral no para ganar sino para canalizar descontentos, aunque con un Presidente cuya gestión aprueba más del 80 por ciento de la población, queda poco margen para el voto negativo en las elecciones del 18 de marzo.

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**Fuente:** https://panorama.onl/mundo/sobchak-una-polemica-rebelde-sin-causa-en-rusia-20180301-0028.html
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